Motor

Javier Quesada de Luis: "Lo que los fabricantes no pueden hacer es ahogar a los proveedores"

  • "No aspiramos a perder el control de la compañía, pero sí a incorporar más inversores"
  • "Estamos en un proceso de compra de una empresa que nos va a aportar un extra en ventas"
  • "Los fabricantes tienen resultados récord y nos cuesta hacerles entender que la energía se ha disparado"
El director general de Teknia, Javier Quesada de Luis. Foto: Alberto Martín Escudero

Javier Quesada de Luis (Bilbao, 1982) es el director general de Teknia, multinacional vasca especializada en la fabricación de componentes metálicos y plásticos para soluciones de movilidad, desde el pasado mes de marzo. La compañía cumple este año su 30 aniversario tras haber cerrado 2021 con un ebitda de 32,8 millones de euros, un 24,2% más en tasa interanual.

¿Cuál es la situación actual de Teknia?

Después de un año complicado como fue 2020 y otro ejercicio más complicado como fue 2021, la verdad es que hemos acabado ambos años con nota. Si en 2019 tuvimos una rentabilidad un poco por debajo de las expectativas, en 2020 y en 2021 a pesar de las circunstancias, hemos conseguido superar el doble dígito y llegar al 10,15% de rentabilidad. Estamos satisfechos, que no extremadamente contentos porque queremos en los próximos años seguir elevando la rentabilidad.

¿Cómo les está afectando la crisis de semiconductores?

A finales del año pasado se produjo un poco el descalabro, en el sentido de no planificar bien y a nosotros nos ha afectado en ese sentido. No estamos directamente relacionados con los semiconductores, porque no los montamos en nuestros productos. Ajustar la cadena de producción, la mano de obra a unos volúmenes determinados y que sin previo aviso desciendan mucho te desestructura un poco la estructura de costes.

¿Cómo le está afectando a Teknia que la cadena esté alterada desde que comenzó la pandemia?

Afecta mucho porque nuestro mayor gasto es en mano de obra, especialmente la directa, y hay que ajustar el ritmo de producción a la plantilla. En el momento en el que un mes baja y luego sube tienes una mano de obra desocupada. Eso hace que las rentabilidades se vean perjudicadas. En la medida en que los volúmenes de fabricación se puedan mantener lo más constantes posibles nosotros somos más capaces de ajustar nuestra mano de obra a esos ritmos de producción. Los semiconductores se están montando en los modelos de gama alta, lo que provoca que si no tienes el volumen de producción localizado en coches caros, que es nuestro caso, ocurre que no estás vendiendo cuando otros sí lo están haciendo. El año pasado los fabricantes presentaron beneficios récord porque montaron los semiconductores en los modelos más caros. En nuestro caso, hemos elevado un poco la rentabilidad, pero estamos viendo empresas competencia nuestra que lo están pasando muy mal. Me sorprende mucho que los fabricantes estén teniendo beneficios récord y haya otras empresas que lo estén pasando tan mal. No es nuestro caso, pero sí que abunda.

¿Ha notado una presión excesiva por parte de los fabricantes con el objetivo de mantener esas rentabilidades récord?

Si ganáramos todos, viviríamos mejor. El problema es que es paradójico que las automovilísticas estén presentando beneficios récord y a nosotros nos cueste tanto hacerles entender que la energía se ha disparado. A nosotros el aluminio se nos ha duplicado por el coste de la energía. Cuando vas a subir precio parece que no ven las noticias. Es injusto. Han subido muchísimo los precios del vehículo nuevo. Los precios han subido entre un 10% y un 15%, cuando los coches ya estaban caros. No se entiende muy bien toda esta situación.

¿Cómo se puede equilibrar esta balanza?

Siempre ha pasado. Competidores nuestros con los que competíamos en precio han acabado quebrando. Es responsabilidad de nuestros clientes y de los fabricantes de automóviles ser lo más justos posibles en esa balanza. Lo que no pueden hacer es ahogar a su proveedor. Entiendo que al final acabará comunicándose hacia abajo. Históricamente, mientras que en las materias primas se dan alzas importantes, en la energía no se ha traspasado el diferencial. De la misma manera que el coste salarial. Lo que no pueden permitir nuestros clientes es cuando antes comprábamos la energía a 40 euros y ahora está a 240. Creo que tienen que ser más permisivos. Es difícil traspasar ese coste porque la imputación a la tasa de máquina del coste de la energía normalmente no se desglosa. Esperamos mejorar, seguimos peleando con los incrementos del coste de la energía, de las materias primas, de la subcontratación.

¿Cómo afronta Teknia la transformación de la industria hacia el vehículo eléctrico?

Desde hace varios años venimos trabajando en identificar oportunidades que con nuestras tecnologías y otras que no tenemos podemos aprovechar para fabricar componentes eléctricos. Es indudable que el peso del aluminio es muy alto. El aluminio es un metal más caro que otros metales e históricamente no se ha usado mucho. El tema de las baterías no está suficientemente desarrollado, ya que no se ha logrado abaratarlas lo suficiente. Es verdad que es un powertrain más sencillo. El aluminio tiene un peso muy alto y son procesos que están creciendo de manera muy rápida, pero también vemos oportunidades en estampación, en plástico y en mecanizado. El año pasado compramos una empresa de ejes de motores eléctricos y la idea que tenemos es explotar ese producto dentro de nuestra red de clientes. No solo el tema de la automoción está sufriendo un boom en cuanto a la electrificación, sino la movilidad urbana en general. Hay oportunidades muy grandes en este campo. El problema que tenemos es con los volúmenes. Nosotros tenemos una empresa que factura algo más de 300 millones de euros, que está especializada en fabricar altas series. Es verdad que en la automoción la transición no ha sido ordenada, pero los vehículos híbridos están teniendo unas eficiencias muy elevadas. En los últimos años, el lobby de la automoción se Ha desconectado a nivel institucional e industrial. Esto ha sido motivado por algunas marcas, que han mentido con sus emisiones y que han criminalizado el diésel. Hemos saltado de hacer una transición ordenada y permitir que las empresas también se adapten. Pero, ¿qué hay de las empresas cuya especialización eran los tubos de combustión? Nadie ha pensado en esas empresas y nadie las ha defendido. Va a haber muchos que están sufriendo, otras que van a quebrar y eso es un grave error. Es muy injusto para la industria pedirle una transición tan extrema por errores de algunos fabricantes y de algunos proveedores de esos fabricantes. Si miras las ratios de rentabilidad de las empresas industriales y de automoción en particular no han sido muy elevados. El sector industrial ha ido perdiendo importancia en Europa, lo hemos dejado en manos de países con ciertas carencias éticas y nos hemos vendido. Hemos ido a consumir un producto barato independientemente de donde proceda y nos hemos desindustrializado.

En agosto de 2021 compraron Bravo & Bippus, ¿seguirán apostando por este tipo de compras?

SÍ. De hecho, estamos mirando la posibilidad de seguir ampliando nuestra posición en lo que a aluminio se refiere en varios mercados. Estamos buscando posicionarnos también en el vehículo autónomo, en otras tecnologías como en el plástico, la estampación, ciertos tubos que llevan los sistemas eléctricos. Tampoco hay que volverse loco con la electrificación. Va a llegar y nosotros tenemos ya bastantes tecnologías para seguir profundizando en ganar cuota de mercado en ese entorno. Es verdad que hay mucha pelea por entrar a costa de precios muy agresivos. Vamos a ir hacia eso, pero el powertrain eléctrico no define el que puedas fabricar piezas o no. Lo que define es que puedas fabricar ciertas piezas dentro del vehículo. Se van a seguir haciendo puertas, asientos, ruedas. Nosotros estamos en el resto del entorno del vehículo. Por ejemplo, estamos metidos en el entorno de la seguridad. El porcentaje de vehículos con sistemas de seguridad sigue ampliándose. También estamos identificando empresas que están metidas en productos más nicho que van a ir en cascada hacia abajo.

¿Participará Teknia en algún proyecto del Perte del vehículo eléctrico y conectado?

Sí. No obstante, me gustaría decir que no ha habido suficiente diálogo entre los actores principales. Creo que el error más grave que se ha cometido es que se preparan un programa de ayudas y por la casuística o por los requisitos esos programas no son lo efectivos que debieran ser. El Perte en sí mismo no permite aplicar los fondos a capex. El problema es que nosotros no necesitamos hacer horas de ingeniería, sino comprar una máquina para empezar a testearla para que nuestros operarios aprendan a manejarla y cuando ese proyecto llegara podríamos incorporar ese proyecto o captarlo. Necesitamos formar a la gente con máquinas y para eso necesitamos máquinas. El Perte en sí uno de sus requisitos es que no se destine a capex, cosa que es un gravísimo error. Seguimos preparando planes de ayuda sin una colaboración estrecha con la industria que fabrica las piezas. Además, en mi opinión, el Perte es un poco injusto para la pyme, aunque nosotros no lo seamos. Invertir cuatro o cinco veces más que la ayuda en sí es muchísimo dinero. Luego, la proporción de pymes que tiene que haber en relación con otras empresas. De hecho, por esa regla de tres, nosotros no hemos podido participar en ciertos Perte porque no somos una pyme. Nos han excluido. Ha habido los fabricantes en primera fila, las pymes abajo y entre medias no nos han dejado espacio a nosotros. Me parece tremendamente injusto. No digo que no haya que favorecer que las pymes sigan teniendo un desarrollo y se les ayude, pero se les podía haber ayudado más. Por ejemplo, que la proporción de la ayuda en pymes fuera de tres quintas partes de la ayuda fuera institucional y dos quintas de la pyme y en una empresa como la nuestra fuera al revés. No nos olvidemos que hay que competir en Europa. Igual la pyme en algunos casos no es competitiva porque no tiene la capacidad de invertir lo que podemos invertir nosotros. No digo que no se deba favorecer a la pyme, creo que eso es fundamental, pero hay que competir en Europa. Una empresa como la nuestra, que tiene 1.000 trabajadores en España, explícales que a Teknia no le han dado ayuda porque resulta que es una pyme.

¿En qué tipo de Perte participará Teknia?

Todavía no se puede saber porque no lo hemos firmado, pero está relacionado con la movilidad y, por supuesto, con la electrificación.

En 2021 redujeron la deuda, ¿seguirán la misma línea en 2022?

Sí, nosotros siempre hemos tratado de mantener el apalancamiento por debajo de 2,5 veces ebitda y queremos mantener el mismo criterio. Además, hemos conseguido ese apalancamiento bajo incluso habiendo pagado un bono de 20 millones de euros. Sí que es verdad que todo el mundo se ha apretado el cinturón muchísimo en cuanto a capex. Nosotros, en ese sentido, a base de ser conservadores, incluso pagando un bono hemos sido capaces de mantener un apalancamiento por debajo de nuestro objetivo.

¿Plantean una salida a bolsa?

A día de hoy, no nos resulta necesaria financiación porque hay acceso a ella. Nosotros ahora estamos metidos en varios aspectos importantes para incrementar el volumen de facturación del grupo. El alma de los negocios tiene que ser el crecimiento, al menos en la industria. Una empresa industrial si no aspira a crecer, se apalanca y no acapara el interés de inversores. Nuestro objetivo, a nivel familiar y por romanticismo, es seguir creciendo. Intentaremos en un futuro mantener el control de la compañía para seguir impregnando de los valores que creemos fundamentales en nuestro grupo y que queremos que permanezcan en el tiempo. No aspiramos a perder el control de la compañía, pero sí a incorporar más inversores. Por ello, ampliar el accionariado a través de una salida a bolsa o de otra manera siempre es atractivo para los inversores, porque la liquidez que obtienen es mucho más elevada. De cara a hacer grandes adquisiciones es una de las opciones que nos planteamos. Si no se produjera, continuaríamos con el modelo que venimos desarrollando hasta ahora.

¿Qué previsiones maneja para 2022?

Esperamos superar ventas. El año pasado facturamos algo más de 320 millones y este año esperamos superar eso. Además, estamos en un proceso de compra de una empresa que nos va a aportar un extra de volumen de ventas importante. También barajamos la posibilidad de incorporar una segunda compañía del mismo nivel de ventas. Si eso se produjera, vamos a dar un salto bastante importante. De no producirse, estaremos en crecimiento por encima del doble dígito con total seguridad.

Tienen 21 plantas en todo el mundo, ¿prevén inaugurar más en el medio plazo?

Nosotros hemos hecho greenfield en dos ocasiones nada más. No somos muy partidarios de este tipo de operaciones porque son muy complejas y el crecimiento es muy difícil. Es mucho más difícil hacer crecer una empresa de 0 a 3 millones de facturación, que de 10 a 30. Nosotros no somos una compañía que tenga una estructura en el que haya un equipo de técnicos y de expertos en greenfields viajando por el mundo. De hecho, la gente le gusta viajar pero de vacaciones. Iremos casi seguro por la vía adquisición. Tenemos dos operaciones que pueden darse; una, que creemos que se va a materializar en breve porque estamos ya en el proceso de due diligence; y otra que estamos acordando las condiciones del memorando de entendimiento. Si eso se cumple, podría entrar una este año y la otra si no es este, el 1 de enero.

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