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Ashtead renace de la crisis con el auge del negocio en EEUU

  • La empresa se dedica al alquiler de material y equipos de construcción

Geoffrey Drabble llegó a Ashtead poco antes de la tormenta. Unos meses después de aquel enero de 2007, los bancos centrales tuvieron que inyectar liquidez en un sistema financiero exhausto por las hipotecas subprime o de alto riesgo, pero era demasiado tarde para detener el derrumbe. No obstante, Ashtead, que se dedica al alquiler de material para la construcción y el mantenimiento de infraestructuras, ya empezó a anticipar el peligro en marzo de 2006.

En los tres años siguientes, sus acciones perdieron un 80,8 por ciento de su valor, pero en los diez años posteriores, hasta hoy, la acción con dividendos incluidos se ha revalorizado más de un 5.200 por ciento, desde estar muy cerca de cero al nivel próximo a las 20 libras actuales.

El reinado de Drabble acabará en mayo tras 12 años de servicio y deja una firma que destaca porque casi duplicará su beneficio neto entre 2017 y 2021, año en que superará los 1.100 millones de euros, según las cifras de consenso del mercado que recoge Bloomberg, y que destaca también por reducir su endeudamiento: la relación entre la deuda y el beneficio bruto (ebitda) pasará de las 2 veces de 2017 a 1 vez en 2020, según las estimaciones de consenso.

"Ashtead se ha vuelto más agresiva con sus planes de capital, una tendencia que esperamos que continúe en el año fiscal 2020, aun así debería permanecer dentro de la banda de apalancamiento neto de entre 1,5 y 2 veces, la más fuerte del sector", resaltan los analistas Joel Levington y Mike Campellone, de Bloomberg Intelligence.

"La recompra de acciones se ha convertido en una forma más predominante de usar el dinero efectivo, después de haber superado el mayor año de fusiones y adquisiciones en más de una década, mientras la compañía se centra en el crecimiento orgánico", añaden.

El tirón americano

Al actual consejero delegado le sucederá un americano, Brendan Horgan, que hasta ahora dirige Sunbelt Rentals, la pata estadounidense del grupo Ashtead -una decisión que tiene sentido dado que la parte norteamericana del negocio representó el 87 por ciento en el año fiscal 2018 (Estados Unidos y Canadá) frente al 13 por ciento que supuso Reino Unido.

Según las previsiones de ganancias para 2019, el inversor que adquiera acciones de Ashtead tardaría unos diez años en recuperar la inversión por la única vía del beneficio.

Las ganancias de la firma angloamericana se compran con un PER (veces que el beneficio está incluido en el precio de la acción) de 10,3 veces frente a las 6,7 veces de United Rentals, su principal competidor en Estados Unidos.

De hecho, tras las cuatro subidas de tipos en Estados Unidos se plantea un nuevo escenario del que Ashtead podría sacar provecho. Ante la carestía de endeudarse para comprar una vivienda o iniciar un proyecto, las constructoras del país podrían preferir arrendar los equipos de construcción en vez de tenerlos en propiedad.

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