Bolsa, mercados y cotizaciones

No es el momento de la renta variable europea

  • Consideramos decepcionantes las perspectivas económicas
Foto: Archivo.

Durante el mes de enero, el índice MSCI World subió casi un 8%, recuperando la mitad de las pérdidas que había sufrido durante el último trimestre de 2018. Este contexto hace que los sólidos avances de las bolsas de los países desarrollados durante el pasado mes se asemejen más a un rebote técnico tras una situación de sobreventa a finales del año pasado que a una mejora significativa de las perspectivas de crecimiento y de los beneficios.

La situación hace que, de cara a 2019, los inversores prevean un crecimiento de los beneficios de tan solo un 6% en los países desarrollados, lo que supone un descenso considerable desde comienzos de año. Desde el equipo de gestión de activos de Mirabaud hemos aprovechado este rebote para sobreponderar renta variable estadounidense y, debido a lo que consideramos decepcionantes perspectivas económicas del Viejo Continente, hemos optado por colocar la renta variable europea en infraponderación y, como opción en este marco, damos más peso a la de alta rentabilidad por dividendo, con exposición al riesgo inferior al conjunto del mercado.

Dentro de nuestra asignación sectorial, tras analizar el repunte de los precios del petróleo y el mejor comportamiento relativo del sector energético, hemos rebajado este último hasta neutral en Europa. En paralelo, en EEUU, hemos decidido sobreponderar el sector de consumo básico, cuya composición es más defensiva.

La caída de los precios del petróleo influirá en la inflación durante gran parte del año

De cara al análisis del comportamiento de la renta variable durante el pasado enero, es importante detenerse en que los mercados emergentes superaron a la renta variable mundial. El índice de la bolsa brasileña brilló especialmente y subió un 11% en moneda nacional. En esta situación, nuestra estrategia se ha centrado en sobreponderar las bolsas emergentes para aprovechar el potencial de recuperación de las valoraciones de la mano de la reducción del riesgo comercial.

El tono menos restrictivo de la Reserva Federal estadounidense, la estabilización de las monedas emergentes frente al dólar y las primeras señales de mejoría económica en Asia deberían sostener esta tendencia alcista durante el primer trimestre. En nuestra opinión, en China, los estímulos monetarios y presupuestarios también serán un factor de apoyo importante.

Si nos trasladamos al entorno de la renta fija, la ralentización (que no recesión, desde nuestro punto de vista) económica prevista para 2019, sumada al descenso de la inflación realizada y las perspectivas de inflación, nos hicieron decantarnos por vender nuestra exposición a bonos indexados a la inflación y bonos a tipo variable en las carteras en dólares estadounidenses.

Creemos que la caída de los precios del petróleo influirá en la inflación durante gran parte del año, mientras que la repercusión de la subida de los salarios en Estados Unidos y en Europa sobre los índices de precios sigue siendo relativamente escasa. Dicho de otro modo: la curva de Phillips referida a los salarios (la relación entre la tasa de desempleo y el crecimiento salarial) está mucho más inclinada que la curva de Phillips referida a los precios. Una de las razones del aplanamiento de esta última es la globalización de las cadenas de valor y la mayor competencia en los mercados de bienes. En este contexto decidimos reinvertir el producto de estas ventas en deuda pública con vencimientos de 3 a 5 años.

Otra de nuestras decisiones ha sido sobreponderar la renta fija de los países emergentes. Los motivos: la estabilización de sus monedas, la mejora de sus fundamentales y la política menos restrictiva de la Reserva Federal estadounidense. Creemos que el carry es realmente interesante, ya que el diferencial medio de tipos de interés de 370 puntos básicos frente a la deuda pública estadounidense ofrece un sólido colchón de protección contra un eventual riesgo de crédito o de tipos de cambio.

Finalmente, en materia de política monetaria, no esperamos una subida de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo ni del Banco Central Suizo en 2019 debido a la ralentización económica y la debilidad de la inflación. Pensamos por ello que los tipos de la deuda pública deberían mantenerse en los bajos niveles actuales. Y, dentro de nuestras carteras en libras esterlinas, recomendamos invertir en deuda pública como protección frente al riesgo de un Brexit sin acuerdo.

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