Bolsa, mercados y cotizaciones

Doble samurai: Nikkei y yen buscan su tercer año al alza de los últimos cuatro

A lo largo del siglo X, cuando el feudalismo era el sistema de organización instaurado en Japón, la figura del Samurai -término que significa literalmente "el que sirve"- empezó a ganar relevancia en la sociedad nipona. La imagen del guerrero de elite que sabía manejar espadas de hoja curva y que se encargaba de la seguridad de las ciudades y de sofocar las revueltas que se pudieran generar contaba con la confianza del emperador de Japón. 

Desde entonces, su ética y su código de honor fueron vistos como una forma de vida apropiada y digna por muchos de sus ciudadanos y su fama atravesó fronteras de tal modo que se acabó identificando su figura con la imagen del país... y ahora también con la de sus mercados financieros.  

No en vano, en términos coloquiales se conoce como Doble Samurai a la situación en la que el Nikkei y el yen terminan el ejercicio registrando ganancias. En 2016 y 2017 ya se consiguió y ahora, tras la excepción de un 2018 en el que el selectivo bursátil nipón registró descensos superiores al 12% movido por un contexto bursátil global poco favorable, ambos mercados van camino de lograrlo de nuevo. 

El ejercicio ha empezado con buen pie para las dos referencias. El selectivo nipón avanza cerca de un 3% desde el primero de enero y se comporta como uno de los índices más alcistas de Asia en el comienzo de ejercicio. De hecho, el Nikkei cerró la semana en máximos, "lo que demuestra que el control en el corto plazo sigue del lado de los alcistas al superar la última fase consolidativa y presionar antiguos soportes cedidos", afirma Joan Cabrero, director de estrategia de Ecotrader 

"El banco central de Japón (al igual que el de Europa) está moderando sus intenciones con respecto a la normalización de sus respectivas políticas monetarias", asegura el director de inversiones Stephen Jones, de Kames Capital, algo que está ayudando a que la renta variable nipona siga avanzando. 

En la misma línea, aunque algo menos tajantes, se muestran desde Amundi. "Seguimos apostando por el mercado japonés, aunque con menos convicción", aseguran en su informe Cross Asset Investment Strategies. 

"Se trata de un mercado que se mantiene barato, que registra una exposición limitada a los riesgos geopolíticos y que da signos de resiliencia a pesar de que la temporada de ganancias no este siendo excepcional", aseguran. 

En este sentido, según la firma gala, las compañías japonesas planean aumentar sus gastos de inversión a un nivel no visto desde 2007, algo que también favorecería el optimismo de los inversores en el mercado de renta variable nipón. 

El otro lado de la ecuación que permite este doble samurai lo completa su divisa, el yen. Refugio, especulación, miedo... Son muchos los adjetivos que se han adherido a las explicaciones para analizar el comportamiento alcista de la divisa japonesa. "Los inversores continúan viendo al dólar estadounidense sobrevalorado y es probable que por ello la divisa norteamericana siga registrando descensos en su cruce frente al yen en los próximos 12 meses", aseguran desde Bank of America en su clásica encuesta de gestores de fondos correspondiente al mes de enero de 2019. 

"El mes pasado, ya notamos que el dólar/yen se estaba volviendo más tendente a los descensos, y ahora nuestra encuesta indica que todavía hay potencial para una mayor apreciación del yen", señalan los mismos expertos que se escudan en unas expectativas de subidas de tipos a corto plazo más comedidas durante los últimos dos meses en EEUU y en una probable reducción de la demanda nacional del dólares. 

En este sentido, el carry trade, la técnica por la cual los inversores se financian en divisas de países cuyos tipos de interés se encuentran más bajos para invertir en otras zonas geográficas con tasas más altas, también ha ayudado a que la divisa nipona se mantenga al alza. 

El apoyo de Haruhiko Kuroda 

Sin la política monetaria ultraexpansiva del BoJ (ver apoyo) no se entendería el comportamiento alcista de estos dos activos. De hecho, tras años de compras, el balance del banco central nipón es de 553,6 billones de yenes, unos 4,31 billones de euros, una cifra similar a su PIB y que sólo tiene por delante a la que atesora el Banco Central Europeo. 

Las últimas medidas de Haruhiko Kuroda, gobernador del BoJ, han ido en la línea de limitar el riesgo de un decrecimiento económico global. Desde el ejecutivo nipón se han adoptado medidas para evitar cualquier contratiempo económico que se podría ver acelerado con el aumento del IVA programado para octubre de 2019.  

"Es probable que estos estímulos, combinados con unos ingresos más altos y con el resto de políticas económicas anunciadas previamente, acabe compensando la mayor parte del impacto adverso del IVA más elevado", aseguran fuentes del mercado.

Una economía 'dopada'

La historia económica reciente de Japón es la de un país que ha sustentado su evolución en las casi infinatas medidas de estímulo que el Banco Central de Japón ha inyectado en las últimas décadas.  

De hecho, la generosa política monetaria impuesta desde la entidad central del país nipón es una de las razones que explican el comportamiento alcista de las dos referencias niponas.

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