Bolsa, mercados y cotizaciones

El impacto de dos modelos económicos

Por supuesto que generan extraordinario interés todas las aportaciones que aparecen en este número de Revista de Historia Industrial, desde la inicial, acerca de la actividad de una escuadra de Mallorca en actividades de corso al servicio de la Corona, hasta el análisis crítico que efectúa José Antonio Miranda de la obra, a mi juicio magnífica, de José Catalán Vidal, El gran viaje. Sesenta años de industria en España (Fundación EDI, 2015). En la actual coyuntura, no sólo económica, sino también sociopolítica, pasa a tener esta aportación un interés inmediato.

Vayamos a la de Ricard Garcia-Orallo, Tierra, industria y finanzas; élites rurales y diversificación económica en una coyuntura de crisis. El caso catalán (1875-1905), donde se observan las consecuencias originales generadas por la confluencia en los activos de grandes propietarios gerundenses, una vez liquidada la "última guerra civil carlista", exponiendo enlaces. El primero fue su "acomodo en el incipiente Estado liberal español a través de su papel como diputados provinciales, algunos como diputados a Cortes o senadores". Pero simultáneamente, les permitían participar "en el auge vivido por la economía catalana desde 1875". Uno de los motivos de ese auge fue precisamente el inicio del modelo proteccionista de Cánovas del Castillo, que comenzó en aquel tiempo con especial proyección hacia Cataluña. Es muy interesante observar que la coyuntura relativa a la realidad de la propiedad agraria en ese estudio, poco o nada tiene que ver con lo que sucede en la coyuntura de, por ejemplo, los precios agrarios. La vinculación es lo que ocurría con especulaciones bursátiles y, por supuesto a la evolución de los tipos de interés y la oferta monetaria. Existía también participación en la política, en la creación de esas entidades de crédito catalanas que nunca llegaron a convertirse en importantes, a pesar de los impulsos que recibieron, tanto en la década de los años veinte por parte de Cambó, como bastante recientemente por los de Pujol. La rivalidad con las entidades crediticias madrileñas y vascas no les originó ningún progreso; sus intentos concluyeron siempre en fracasos.

Y respecto a otra realidad coyuntural ligada al mercado laboral y con proyecciones importantes, eso se desprende del artículo de Ana María Quilez Pardo, Taylorismo y respuesta obrera en la siderurgia de Sagunto. Cambios en las relaciones laborales del tardofranquismo. Gracias a esta última aportación debe destacarse esa fórmula del taylorismo, denominada Organización Científica del Trabajo, (OCT), que en Sagunto se desarrolla por el llamado método Bedaux, que Altos Hornos de Vizcaya decidió aplicar tanto en sus instalaciones vascas como en las de Sagunto. Queda así claro algo que existía en Sagunto, pero que pasó a generalizarse en España: la combinación de la lucha legal basada en la legislación derivada del sistema de contratación obrera en el marco de los convenios colectivos derivados del citado método taylorista, y una acción clandestina, que surgía a la luz debido a movimientos huelguísticos y otros conflictos colectivos, todo ello producido en la etapa del fortísimo desarrollo económico que sigue de inmediato al Plan de Estabilización de 1959. La flexibilidad laboral vemos que coexiste con la nueva situación socioeconómica. Por lo tanto es un artículo éste a tener en cuenta, si se quiere conocer de verdad lo ocurrido en la etapa histórica que transcurre en el momento esencial creado por la aparición de un nuevo modelo socioeconómico, el que va de 1953 a 1975, y en los ministros sucesivos de Trabajo que se suceden de Sanz Orrio a Fernando Suárez.

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