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Custodios: ¿Para qué sirven?

Desde que el inversor compra acciones hasta que se deshace de ellas, el banco custodio es responsable de guardar los títulos. Esta figura, que opera en segundo plano, es fundamental en los mercados regulados. Consulte más conceptos financieros en nuestra Escuela de Inmersión

¿Tiene usted acciones en cartera? ¿Y bonos? ¿Alguna vez se ha preguntado dónde están esos activos? Hace ya décadas que los productos que se compran y venden en el mercado dejaron de ser pedazos de papel para convertirse en anotaciones en cuenta. Pero ¿quién los guarda? La respuesta es el banco custodio, una figura desconocida para muchos pero de vital importancia.

Imagínese que usted, inversor particular, acude a su banco para comprar títulos; pongamos, por ejemplo, que invierte 5.000 euros en Inditex. Su entidad recibe de usted dinero a cambio de dichas acciones. Pero su banco -que efectuará la operación a través de un bróker, a veces externo pero en muchos casos propio- no tendrá en su poder esos títulos, sino que el custodio los guardará por él. La confianza es clave: su banco sabe que, cuando usted quiera vender sus acciones de Inditex, estarán allí. Por este motivo, los requisitos para convertirse en custodio son muy exigentes.

Es importante entender que este tipo de bancos no guardan dinero, sino valores. Continuando con el ejemplo propuesto, la cantidad que usted paga por esas acciones de Inditex se entrega al vendedor al liquidar la operación; y, cuando usted las venda -mañana, la semana que viene o dentro de 10 años- recibirá el dinero que le pague un comprador. Hasta entonces, usted sólo tiene acciones.

Javier Planelles, director corporativo de servicios operativos de Cecabank, resume con estas palabras la misión del custodio: "Cuando un inversor compra y vende en el mercado, el custodio se encarga de que, después de ese intercambio, los títulos se queden a nombre de alguien, pasando de la cuenta del vendedor a la del comprador; y que cuando se produce un split o un pago de dividendo, se lleven a cabo; en definitiva, que lo que se acuerde se materialice". Hace años, agrega Planelles, los bancos abarcaban todo el proceso, desde la venta retail hasta la custodia, "pero la banca tiende a ceder la custodia a especialistas y cada vez vamos a ver una mayor segmentación de la cadena de valor", explica.

El papel fundamental de estos bancos, señala Cristina Arévalo, COO de BNP Paribas Securities Services, es "la salvaguarda y protección de los activos cuya custodia les es encomendada por sus clientes". Arévalo añade que también ofrecen la gestión de la fiscalidad y otros servicios de valor añadido, como la gestión del cambio de divisa o el préstamo de valores.

En España, este mercado está dominado por cinco grandes actores: Cecabank, Santander Security Services, BNP Paribas Securities Services, BBVA Securities Services e Inversis. El negocio de custodia de entidades como Santander o BNP se alimenta fundamentalmente de los clientes que tienen estas entidades en otras patas de negocio. Por eso, en el ejemplo planteado, si usted comprase sus inditex en una sucursal de Santander, esta misma entidad le ofrecería el servicio de custodia, y con BBVA ocurriría lo mismo. Además de a la banca minorista, los custodios también dan servicio a la banca privada y a los institucionales.

Más allá de los cuatro grandes del sector, Cristina Arévalo explica que Iberclear, el depositario central de los valores españoles, cuenta con más de 100 entidades participantes que se dedican a la custodia de sus propios valores o de sus clientes. A cierre de 2017, los custodios que operan en España guardaban activos por 2,35 billones de euros: 1,5 billones en nominales de renta fija y 850.000 millones de efectivo custodiado de renta variable. En 2017 se liquidaron 10,8 millones de operaciones, con un efectivo diario de 148.000 millones de euros, de media.

Más allá de nuestras fronteras, los grandes bancos custodios a nivel internacional son Bank of New York Mellon, State Street, Euroclear, JP Morgan y Citi.

Así funciona la custodia desde que el inversor compra

Cuando usted acude a su banco para comprar sus inditex, su banco da la orden de compra a un bróker (que se dedica a comprar y vender en el mercado a cambio de una comisión). La orden se ejecuta en bolsa, pero hasta dos días después no se hará efectiva, es decir, no se liquidará. Esos dos días son el periodo estándar fijado en el marco internacional de liquidación de órdenes de mercado (es el llamado D+2, que establece 2 días hábiles desde la transacción).

El banco custodio entra en escena en el mismo momento en que la orden se ejecuta: recibe la información que le dice que dos días después tendrá que entregar las inditex al comprador y el dinero al vendedor. Pero, en realidad, esas acciones no se le entregan a usted, el inversor, sino que permanecen en el banco custodio.

La 'amenaza' de la tecnología del bitcoin

El bitcoin, la primera criptodivisa no emitida por un banco central, que ha revolucionado el mundo de la inversión gracias al blockchain, puede poner en aprietos al negocio de los bancos custodios, o al menos hacerlo cambiar. Porque la cadena de bloques -tecnología nacida para comerciar con estas monedas virtuales- está concebida para que los inversores no necesiten que una tercera parte ejerza de verificador ni menos aún como depositario. En cualquier caso, desde las entidades afirman no percibirlo como una amenaza, sino como una oportunidad para construir nuevas soluciones digitales.

El blockchain ofrece múltiples ventajas, empezando por unas comisiones inferiores, al existir menos intermediarios. Su gran inconveniente quizá sea que, en una cadena que carece voluntariamente de un supervisor externo, puede resultar difícil garantizar la total fiabilidad de quienes actúan como custodios.

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