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¿Cómo reducir la factura fiscal con la inversión a largo plazo?

Son varias las ventajas que tienen los planes de pensiones en fiscalidad, tanto en los momentos en los que se realizan aportaciones como cuando se rescata la inversión. Conozca las novedades que introdujo la última reforma y en qué se diferencian estos vehículos de otros productos financieros.

No debería ser la variable principal que marque una decisión de inversión, pero la fiscalidad es un elemento más a tener en cuenta por los ahorradores, sobre todo en los productos para complementar la pensión pública de cara a la jubilación.

A diferencia de otros vehículos de ahorro, con los planes de pensiones y los Planes de Previsión Asegurados (PPA) no solo se difiere la tributación al momento del rescate, sino que el partícipe puede reducir, además, su factura con Hacienda gracias a las aportaciones que realice. Es su principal distinción, pero no la única. Existen otros puntos importantes que conviene conocer antes de contratar un plan de pensiones o un PPA para diferenciarlos de productos no diseñados para la jubilación, pero sí complementarios.

1. Las aportaciones a planes de pensiones son deducibles... pero con límites

Es su gran ventaja fiscal. Canalizar el ahorro para la jubilación a través de un plan de pensiones o un PPA permite reducir la declaración de la renta gracias a que las aportaciones anuales que se realicen son deducibles de la base imponible del IRPF. "Esto quiere decir que Hacienda nos devolverá parte del dinero invertido (el importe depende de nuestro tipo marginal)", explican desde Abante.

Lo único que debe tener en cuenta el ahorrador es la existencia de un límite, a partir del que ya no podrá deducirse más. La restricción actual es de 8.000 euros anuales o el 30% de los rendimientos netos del trabajo (la cifra menor de las dos). Por tanto, no interesa realizar aportaciones mayores, porque no serán deducibles. Esta limitación es ahora independiente de la edad del partícipe.

No obstante, si se ha agotado ese tope y está casado y su cónyuge no obtiene rentas del trabajo y de actividades económicas o no llegan a 8.000 euros, "también puede aportar hasta otros 2.500 euros al plan de su cónyuge y esa aportación servirá para reducir su propia base imponible", recuerda el REAF-REGAF del Consejo General de Economistas.

2. ¿Quiere cambiar a otro? Los traspasos siguen exentos

Los planes de pensiones cuentan con otra bondad, que en este caso también tienen los fondos de inversión. Si está pensando en cambiar de producto, sepa que no habrá ningún peaje fiscal (siempre que sea de un plan a otro, porque por pasarlo a un fondo sí se tributa). Y es que en este caso tampoco hay límite en el número de planes que puede tener un particular. Se trata de una ventaja que muchos desconocen: el 44% de los españoles piensa que cambiar de plan a otra entidad conlleva una penalización, según un estudio de ING.

3. ¿Cuándo existe alguna ventaja fiscal en el momento de rescatar el dinero?

En la última reforma fiscal, también se introdujeron cambios relacionados con el momento de retirar la inversión de un plan de pensiones. Por regla general, conviene rescatar el dinero como renta vitalicia, ya que tributará como rendimiento del trabajo en el IRPF en el año fiscal de su cobro. Aunque se mantiene un caso en el que puede ser preferible recibir lo acumulado en forma de capital -pero con cambios respecto a años anteriores-.

El ahorrador puede aprovechar un coeficiente reductor del 40% para todas aquellas aportaciones realizadas antes de 2007. Con una condición: todos aquellos que se jubilen a partir de 2016 cuentan con solo dos ejercicios para rescatarlo de esta manera si se quiere aprovechar la ventaja. Por otro lado, no hay que olvidar que ahora es posible sacar el dinero de un plan de pensiones después de transcurrir 10 años, aunque siempre que sea a partir de 2025, lo que da algo más de liquidez a este producto.

4. ¿Son mejores los planes y PPA? ¿Qué los diferencia de otros vehículos de ahorro?

Si se habla de ahorro a largo plazo para la jubilación, solo conviven estos dos productos catalogados como tal. Es más, si se quiere reducir la factura fiscal gracias a las aportaciones realizadas, debe saber que "los planes de pensiones y los PPA son los únicos productos a largo plazo que tienen ventajas fiscales en el momento de realizar el ahorro", como señala Isabella Diestel, responsable de Planes de Pensiones de Deutsche Bank España. Son los únicos que tributan dentro del régimen general del IRPF, como rendimiento del trabajo y donde se permite realizar deducciones por esta vía. Otros productos financieros como los fondos de inversión, los Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS) o los nuevos Planes Ahorro 5 ya no son equiparables porque tributan a los tipos del ahorro y no al marginal del IRPF. Es cierto que muchos de ellos tienen otras ventajas fiscales, eso sí, solo en los rescates.

5. Más novedades en activos y productos no tan vinculados con la jubilación

No están relacionados per se con el fin de la etapa laboral, pero la última reforma fiscal trajo consigo cambios en otros activos y productos financieros que llegado el momento pueden ser un complemento. Al cumplir los 65 años, las ganancias de la venta de un bien patrimonial (desde un fondo a una vivienda) no tributarán si se reinvierte en un activo con rentas vitalicia. El límite es de 240.000 euros. Además, ahora es posible compensar el saldo positivo de rendimientos del capital mobilario (como depósitos) con uno negativo de ganancias y pérdidas patrimoniales (como acciones), y a la inversa, aunque solo se puede minorar un 15%.

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