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Black Friday 1869: el fraude financiero que hundió el oro y Wall Street

  • En el XIX, dos magnates manipularon el oro y escaparon impunes
  • El viernes 24 de septiembre, el metal se hundió un 33% en minutos
Caricatura de Fisk arrinconando a los inversores mientras Gould se lleva el dinero. Biblioteca del Congreso de EEUU

El primer Black Friday tiene poco que ver con la histeria que se ha instalado en el último fin de semana de noviembre desde hace más o menos medio siglo en EEUU. El Viernes Negro original es quizá el gran escándalo financiero del siglo XIX y que provocó uno de los mayores hundimientos del oro y Wall Street de la historia.

En el año 1869, EEUU seguía en plena reconstrucción tras la Guerra Civil, con un esfuerzo enorme por parte del Gobierno federal. Un momento idóneo para que buscavidas de toda clase se arrimaran al poder con objetivos poco loables.

Acercarse al reciente gobierno del general Ulysses S. Grant fue uno de los primeros pasos de los dos protagonistas principales de este fraude, Jay Gould (ideólogo) y Jim Fisk, ambos millonarios especuladores con intereses en el ferrocarril. Ambos ya eran célebres por haberse enfrentado con otro de los 'grandes', Cornelius Vanderbilt, en la denominada Guerra del Eire por controlar el tren entre Nueva York y el lago de ese mismo nombre.

Gould y Fisk, arquetipo de los denostados magnates empresariales del XIX (los robber barons, inspiración después del personaje del Tío Gilito), intentaron hacer fortuna con el mercado del oro, arrinconando el mercado al acumular metal para que el precio subiera. La peculiaridad de la época era a la vez el problema y la solución.

Un mercado controlado por el Gobierno

En plena reconstrucción el gobierno federal, que para financiar su deuda había emitido moneda y deuda sin respaldar por oro, se decidiera recomprarla con el metal, algo que había estado haciendo desde el final de la guerra. De hecho, había prometido pagar en oro o equivalente los bonos y monedas emitidas.

Dado que la cantidad de oro era relativamente estable, el Gobierno tenía en efecto mucho poder para fijar el precio del oro, utilizando sus reservas. Y ese poder era al mismo tiempo la debilidad, y por eso Gould y Fisk decidieron atraer a su 'causa' al cuñado del presidente Grant, un financiero llamado Abel Corbin.

Le utilizaron como lobbysta, aprovechando cualquier reunión para que alertara sobre los peligros de una venta masiva de oro por parte de las autoridades. Ambos timadores, de la mano de Corbin, trataron de convencer al propio presidente en varias ocasiones de los beneficios que tendría para el país un oro más alto. Además, Corbin consiguió colocar a un hombre  de los suyos, Daniel Butterfield, como subsecretario del Tesoro, y último responsable de gestionar las reservas del Gobierno.

Con todo en marcha, Gould y Fisk comenzaron a acumular oro desde agosto y septiembre de 1869, utilizando en muchos casos sociedades interpuestas y otro tipo de triquiñuelas para evitar ser descubiertos. En unas pocas semanas, se desataba la locura con los precios del oro, mientras se especulaba con un grupo de inversores que estaba acumulando el metal, lo que era cierto en efecto.

Un 33% en unos minutos

El 22 de septiembre, dos días antes del Viernes Negro, Corbin advirtió a Gould de que el presidente Gant les había descubierto. En una vuelta de tuerca más, Gould no avisó ni a Fisk ni al resto de implicados, y se lanzó a vender todo el oro que pudo.

La locura continuó dos días más y se materializó el Black Friday. El oro, que en verano cotizaba a 132 dólares, había cerrado el jueves 23 en más de 144 dólares. A primera hora ya se movía por encima de 160 dólares y llegó a los 200 dólares de máxima. Entonces, Grant se decidió a actuar, inundó el mercado con las reservas del gobierno de oro y provocó un terremoto en Wall Street.

El oro se desplomó en minutos hasta los 133 dólares, un hundimiento del 33%, y la renta variable se contagiaba del pánico con un retroceso del 20%. En las materias primas la sangría fue todavía peor, y algunos granjeros vieron como sus cosechas de trigo y maíz valían un 50% menos de un momento a otro.

Las consecuencias económicas duraron meses, mancharon la presidencia de Grant e increíblemente, los dos protagonistas salieron prácticamente indemnes. De hecho, Gould incluso podría haber sacado un buen pellizo del fraude, pero no están claras sus cuentas todavía. Y ninguno pisó la cárcel.

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forum Comentarios 1

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david
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por que al dia de hoy ya no manipulan el precio del oro a la baja ? a vaya novedad.............

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