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Suspensión de pagos histórica para Martinsa Fadesa: segunda inmobiliaria en presentar concurso de acreedores

Imagen de archivo del presidente de la inmobiliaria Martinsa -Fadesa, Fernando Martín Álvarez. Fotografía: Efe

Martinsa se ha convertido esta noche, después de Aisa, en la segunda inmobiliaria cotizada en bolsa que solicita el concurso de acreedores por la crisis que vive el sector. La solicitud de suspensión de pagos de Aisa fue presentada por la aseguradora Asefa y fue denegada el pasado 25 de junio

Martinsa se dio a conocer cuando en marzo de 2007 compró la inmobiliaria gallega Fadesa a 35,70 euros por acción, lo que suponía valorar la compañía en 4.045 millones de euros, de los que 2.209 millones fueron ingresados por el entonces primer accionista Manuel Jove.

Aquella operación permitió a la compañía de Fernando Martín cotizar en bolsa y ganar peso internacional, gracias a la presencia de Fadesa en Portugal, Marruecos, Rumanía, Hungría, Polonia, Francia y México, pero al mismo tiempo le acarreó una deuda que a día de hoy asciende a 2.579 millones de euros.

Ese importe se suma a los otros 2.521 millones de euros que debe la compañía, de los que 1.422 millones a la deuda operativa a corto plazo y 1.100 millones corresponden a los préstamos destinados a la actividad promotora.

Obligaciones de pago

El peso de la deuda, unido al empeoramiento del mercado inmobiliario desde el verano de 2007, obligó a Martinsa-Fadesa a renegociar con sus acreedores las condiciones para no tener que afrontar sus obligaciones de pago.

Tras meses de negociaciones, el pasado 25 de marzo Martinsa-Fadesa logró que todos sus acreedores accedieran a renegociar su deuda, aunque hasta el 7 de mayo la inmobiliaria no formalizó el contrato con un sindicato bancario formado por 45 entidades.

Los últimos en adherirse al acuerdo fueron los fondos internacionales, que seguían optando por el cobro de lo que se les adeudaba, mientras que el resto de acreedores -encabezados por Ahorro Corporación Financiera, La Caixa, Caja Madrid y Morgan Stanley- ya habían dado su conformidad a la refinanciación.

Por medio de ese contrato, la inmobiliaria consiguió refinanciar 4.000 millones de euros de una deuda total de 5.100 millones a devolver a partir de 2011, plazo prorrogable por dos años mas, aunque el primer pago de intereses vence en diciembre de 2008.

El acuerdo implicaba también el compromiso por parte de Martinsa-Fadesa de fortalecer sus recursos propios por valor de 350 millones de euros antes de que acabe 2008, una operación que la compañía tenía previsto realizar mediante una oferta pública de suscripción de acciones (OPS), que de momento está aplazada a la espera de que mejoren las condiciones del mercado.

Así se decidió en la junta general de accionistas del pasado 27 de junio, en la que el presidente de la compañía, Fernando Martín, reconoció que el deterioro del mercado inmobiliario obligaría a los gestores de Martinsa-Fadesa a tomar medidas con altos costes sociales para garantizar el futuro de la empresa.

Negociaciones con los sindicatos

En este sentido, la inmobiliaria negocia con los sindicatos un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), que podría suponer unos 275 despidos en las sedes que tiene en España, aunque hasta mañana no se conocerá el número definitivo de trabajadores que se verán afectados.

En cuanto a sus resultados empresariales, Martinsa-Fadesa registró unas pérdidas de 85,1 millones de euros en los tres primeros meses del año, frente al beneficio de 412,9 millones del mismo periodo de 2007, debido al mayor coste financiero consecuencia de la opa.

Concurso voluntario

El Consejo de Administración de Martinsa-Fadesa, reunido en Madrid, ha decidido instar un Concurso Voluntario de Acreedores por 6.000 millones de euros, una de las mayores cantidades de la historia, cuyo objetivo último es garantizar la continuidad de su proyecto empresarial, procediendo al saneamiento y reorganización de la compañía a través de los instrumentos de la Ley Concursal.

Esta decisión se adopta ante la constatación de las graves dificultades de tesorería que genera la no obtención del crédito de 150 millones de euros que la compañía precisaba para dotarse de liquidez y seguir desarrollando sus proyectos con normalidad. El Consejo de Administración de Martinsa-Fadesa ha instado el Concurso Voluntario tan pronto como ha tenido certeza de la imposibilidad de dicho crédito, para evitar así cualquier perjuicio futuro a sus acreedores o proveedores.

Tanto el Presidente de Martinsa-Fadesa, como el resto de los miembros del Consejo de Administración, continúan desempeñando sus funciones al frente de la empresa.

Medidas adoptadas

Las medidas que se adoptarán en el proceso concursal permitirán solucionar el actual problema de liquidez de la compañía, y cumplir con los compromisos de pago en el menor plazo de tiempo posible.

Martinsa-Fadesa, bajo la supervisión de los administradores concursales, concentrará a partir de ahora su actividad tanto en aquellas actuaciones que supongan la generación de ingresos y venta de activos, gestión del suelo como en las que permitan la reestructuración de la compañía para acomodarse a las nuevas exigencias del mercado y poder así relanzar su proyecto, una vez culminado con éxito el proceso que ahora se inicia.

Una suspensión histórica

La empresa en quiebra es una de las principales compañías inmobiliarias de Europa, especializada en el desarrollo de proyectos inmobiliarios de primera y segunda residencia y con una actividad patrimonial centrada en proyectos hoteleros y centros comerciales, ligados a la actividad residencial y de alquiler.

La noticia se esperaba desde que esta mañana, sólo una hora después de abrir la Bolsa, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) suspendiera cautelarmente la cotización de los títulos de la inmobiliaria. A primera hora de la tarde comenzaba la reunión de la dirección de la empresa en busca de una solución para atajar el derrumbe. La empresa pidió la pasada semana ampliar el plazo para el pago de un crédito de 150 millones de euros que le obliga a obtener el contrato de refinanciación de su deuda.

Con dicho contrato Martinsa-Fadesa pretendía reestructurar a largo plazo la amortización de 4.000 millones de euros de deuda, el grueso del total de 5.100 millones que soporta la compañía. De ellos, 2.579 millones corresponden al crédito que firmó para comprar Fadesa.

Mañana, reunión con sindicatos

El anuncio de la suspensión de pagos se registra además un día antes de que inmobiliaria cuantifique a los representantes de sus trabajadores el ajuste de plantilla que tiene previsto ejecutar para adaptarla a las nuevas condiciones del mercado. La reunión con los sindicatos se mantiene para las 11.00 horas de mañana martes, según indicaron a Europa Press en fuentes sindicales, según las cuales el eventual recorte podría afectar a unos 300 trabajadores.

Martinsa-Fadesa afronta esta situación apenas un año después de nacer como nuevo grupo inmobiliario a partir de la fusión de los negocios inmobiliarios de Fernando Martín y su socio Antonio Martín con la inmobiliaria Fadesa que ambos compraron a Manuel Jove. La operación se acordó justo antes de que en la segunda mitad de 2007 arrancara el proceso de ajuste que actualmente atraviesa el sector inmobiliario.

Fernando Martín controla el 44% del capital social de la compañía, por delante de su socio Antonio Martín Criado, con un 14,6%. Entre el resto de socios del grupo destacan Bancaja (con alrededor del 6%), los hermanos Salazar (Sos Cuétara) y el empresario Juan Carlos Rodríguez Cebrián (con entre un 6% y un 8% cada uno de ellos), y tres cajas de ahorros con alrededor de un 1% cada una.

Con el anuncio de su suspensión de pagos, Martinsa-Fadesa se suma a la larga lista de constructoras y promotoras inmobiliarias que se han declarado en concurso desde que arrancó la brusca desaceleración del sector, si bien es la mayor de todas. Entre ellas destaca Lábado, Llanera, Cosmani, Seop, Urazca, Temple y la también cotizada Aisa. Además, lograron suspender la amenaza de la suspensión de pagos al lograr acuerdos con la banca para reestructurar sus deudas, como es el caso de Habitat y Detinsa.

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