Bolsa, mercados y cotizaciones

La guerra del petróleo barato provoca pérdidas de 390.000 millones en EEUU

  • El desplome bursátil del fracking afectará a los bolsillos de los estadounidenses
  • Las pérdidas podrían extenderse a las pensiones e incluso afectar a la vivienda
  • Muchos bancos regionales sufrirán pérdidas y la economía se ralentizará
Trabajadores en una torre de perforación en Texas. Foto: Bloomberg

Los inversores tienen un mensaje para las empresas de fracking de EEUU: también sentimos vuestro dolor. La inversión en la industria del gas y el petróleo superó los 1,4 billones de dólares en los últimos cinco años, cuando el precio del petróleo se situó de media en 91 dólares por barril. La inyección ayudó a que la producción de petróleo alcanzará máximos de los últimos 30 años, según los datos recogidos por Bloomberg.

Pero ahora que los precios han caído por debajo de 45 dólares, cualquier euforia por la energía barata se ve moderada por las pérdidas que comienzan a llegar a los fondos de inversión, de pensiones y a los balances de la banca.

El mercado bajista ha hecho que se perdieran 393.000 millones de dólares desde junio por la caída de las acciones de las 76 compañías qe forman el índice Bloomberg Intelligence North America Exploration & Production, y otros 40.000 millones de dólares de los bonos de alto rendimiento emitidos por muchas empresas dedicadas al fracking.

"Lo único que la gente está notando ahora es que los precios del gas están cayendo", dijo Sam Wheeler, co-presidente del equipo de petróleo y gas de la firma de abogados Latham & Watkins. "La gente no está notando todavía que también está afectando a su cartera de inversiones".

El dinero que se ha dedicado a la industria del gas y el petróleo alrededor del mundo en los últimos cinco años ha venido de diversas fuentes. La propia industria invirtió un total de 286.000 millones de dólares en joint ventures, inversiones directas y filiales, obtuvo 353.000 millones mediante salidas a bolsa y oferta de acciones y pidió prestados 786.000 millones en bonos y créditos.

No lo vieron venir

El crash del petróleo pilló a inversores y prestamistas por sorpresa. Hace solo ocho meses, el productor de petróleo Energy XXI vendió 650 millones de dólares en bonos. La demanda fue tan alta que la compañía más que duplicó el tamaño de la oferta. La deuda ahora está cotizado a 50 centavos por dólar (lo que sugiere pérdidas del 50%) y las acciones de la empresa han caído un 88%.

Energy XXI, que tiene una deuda de más de 3.800 millones de dólares, es una de las más de 80 compañías de petróleo y gas cuyos bonos han caído a niveles distressed, es decir, el rendimiento de estos títulos está más de 10 puntos porcentuales por encima de los bonos del Tesoro, ya que los inversores apuestan a que no van a poder pagar sus obligaciones.

Las acciones y los bonos de esta y otras compañías energéticas con problemas fueron adquiridas por fondos de pensiones, compañías de seguros y planes de pensiones que son la base de los ahorros para la jubilación de los estadounidenses.

Los inversores institucionales tenían más de 963.000 millones de dólares ligados a acciones del sector energético al cierre de septiembre, según Peter Laurelli, vicepresidente de investigación de eVestment, firma de análisis que recoge datos sobre alrededor de 22 billones en estrategias de inversión de institucionales.

La hora de la verdad también puede llegar para los bancos que prestaron dinero a Energy XXI. La compañía, que perfora en el Golfo de México, ha utilizado ya 974 millones de la línea de crédito de 1.500 millones que obtuvo de un grupo de bancos estadounidenses. Entre los bancos que le prestaron dinero también hay entidades de Reino Unido, Australia, Canadá, Japón y España.

"Esto es muy importante para los bancos de estados como Texas, donde el petróleo es uno de los negocios más prominentes", explicó Brady Gailey, analista de Stifel Financial. "Va a haber pérdidas en los créditos y esto va a afectar a múltiples bancos que están expuestos a estos créditos. Ralentizará el crecimiento económico y podría hacer caer el mercado inmobiliario, los bancos perderán dinero y sus acciones se desplomarán".

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