Bolsa, mercados y cotizaciones

El mercado teme una 'victoria' de la recesión

Dilma Roussef

Los inversores esperan un cambio de rumbo en el país, que acaba de entrar en estanflación y tiene unas expectativas pesimistas.

No siempre es mejor malo conocido que bueno por conocer. Al menos así piensan los mercados en relación a las elecciones generales de Brasil de este domingo. También la sociedad pide una regeneración: la última encuesta elaborada por Datafolha refleja que un 74 por ciento de la población reclama cambios a la clase política. En Brasil, como en otros muchos países del mundo, la sociedad pide un giro y, al mismo tiempo, vota a los mismos representantes. Al menos en esta dirección apuntan los sondeos, que dan a la actual presidenta del país, Dilma Rousseff, una mayoría en la intención de voto del 48 por ciento en la primera votación (contabilizando sólo los votos válidos). Su principal rival, Marina Silva, líder del Partido Socialista Brasileño, recibiría el 28 por ciento de los sufragios. Esta situación acerca al actual partido en la presidencia a alcanzar la mayoría absoluta en la primera ronda, con lo que evitaría acudir a la segunda vuelta del 26 de octubre.

En resumen, pocos cambios, al menos sobre el papel. Sin embargo, el mercado no parece dispuesto a resignarse, por lo que ante el avance de Rousseff en las elecciones, ha decidido hacer las maletas. El índice Bovespa de la bolsa del país ha caído un 13,5 por ciento en el último mes y el real brasileño, un 10,5 por ciento frente al dólar.

Es cierto que la situación económica que vive el país no invita al optimismo. Pocas palabras asustan más al mercado que estanflación. Este concepto hace referencia a una economía que se encuentra en una fase de estancamiento con alta inflación. El PIB no tira y tampoco los beneficios empresariales, sin embargo, los precios se comen el poder adquisitivo. Todo ello en un contexto de caída en vertical de la divisa, que provoca que los inversores internacionales vean devaluado su dinero en el país.

Una de las esperanzas para ver un cambio de liderazgo pasa por que Silva consiga recoger el voto del descontento en la segunda vuelta. Leonardo Porto y Marcelo Kfoury, analistas de Citi, conceden a este escenario una posibilidad del 55 por ciento, "ya que la sociedad quiere cambios".

Mundial y Juegos Olímpicos

Entre las decisiones más polémicas adoptadas por el partido del Gobierno en los últimos años se encuentran las fuertes inversiones públicas para celebrar el Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016. Al tiempo que las mejores selecciones del mundo recorrían el país, de estadio en estadio, su economía entraba técnicamente en recesión. El equipo de análisis de BNP Paribas critica que el Gobierno "se volvió complaciente durante los años dorados de la economía" y no aplicó las reformas necesarias para evitar la situación actual. Las expectativas no son mucho mejores: "Brasil probablemente esté en recesión en el tercer trimestre del año", advierten desde Bank of America. Mientras prosigue su deterioro, el avance de los precios sigue imparable. El IPC del país marcó en agosto su tercer mes consecutivo por encima del 6,5 por ciento interanual, una situación que no se veía desde 2011.

Ante esta tesitura de estanflación, el Banco de Brasil está atado de pies y manos. Si flexibiliza su política monetaria para favorecer el crecimiento, podría disparar más los precios, y si la restringe más, podría profundizar la recesión. Además, la entidad tiene poco margen para subir los tipos de interés, que ya están en el 11 por ciento.

Al mismo tiempo, sus esfuerzos para evitar la depreciación de la divisa han sido inútiles en este mes. La entidad intervino el real en agosto de 2013 para frenar su caída, cuando cotizaba en el entorno de 2,45 reales por dólar. Hasta septiembre había conseguido mantener la moneda a raya, pero en los últimos 30 días la divisa se ha depreciado casi un 10,5 por ciento y cotiza ya cerca de los 2,5 reales por dólar.

Brasil es uno de los países más vulnerables a la política monetaria de EEUU debido a su gran déficit por cuenta corriente, anclado en el 3,7 por ciento del PIB. El avance del dólar encarece mucho las importaciones, lo que genera inflación, ralentiza la economía y aumenta su deuda con el resto del mundo. Al real le esperan unos meses muy complicados, ahora que EEUU está estudiando subir los tipos de interés. Por si fuera poco, el escenario global de debilidad de los emergentes y de fortaleza del dólar ha depreciado con fuerza a las materias primas, lo que ha frenado uno de los motores de su economía, las exportaciones.

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Comentarios 5

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Usuario validado en elEconomista.es
Alí­ Jalá
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Pues lo tienen crudo

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#1
POBRE BRAZIL
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MENUDA ANALFABETA LA RUSEF

NI DE PONERSE LAS BRAGAS ELLA SOLA DEBE SER CAPAZ

MENUDO TRONCHO LES DEJÓ EL SINVERGíœENZA DE LULA

Puntuación -1
#2
candido
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Eso quiere decir que para el pueblo es bueno que gane Roussef.

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#3
Javier
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El mercado no quiere a Roussef pero si a Rajoy, y luego dicen que es sabio.

Puntuación 2
#4
Paulinho do Rio
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Solución a la crisis:

Menos Samba...mais travallar...

Puntuación 0
#5