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La fórmula británica para construir rentas vitalicias de cara al retiro

El Gobierno británico afronta con preocupación el pobre valor que las rentas vitalicias ofrecen a los jubilados. La fórmula más común de ingresos para el retiro en Reino Unido no está funcionando adecuadamente, según un informe publicado por el regulador de la City que reveló las cuestionables prácticas de los proveedores, en su mayoría, compañías de seguros.

En un contexto de aumento de la esperanza de vida y, sobre todo, ante el proceso ya iniciado por el Ejecutivo para inscribir automáticamente a los trabajadores en fondos de pensiones de sus empresas, el bajo rendimiento ofrecido a los pensionistas tras décadas de ahorro amenaza con abrir una brecha significativa en el sistema de bienestar.

Reino Unido cuenta con un modelo similar a la 401k de Estados Unidos y que se completa con la paga estatal. Los británicos tienden a contribuir con parte de su sueldo a un fondo de pensiones de su compañía o externo, con el objetivo de reunir una pota final para el fin de su vida laboral. La ventaja de tenerlo con la compañía en la que se está empleado es que ésta, a su vez, aporta su propia contribución a los planes de la plantilla, a lo que se une además la exención fiscal que garantiza el Gobierno y que, a diferencia de la 401k, no se aplica una vez se retira.

A partir de ahí, los británicos la emplean generalmente para conseguir una renta vitalicia que facilite sus ingresos de por vida. El problema es que, bajo la fórmula actual, están recibiendo menos de lo que podrían, no sólo por la pobre información que le facilitan los proveedores, sino porque el 60% de los jubilados ni siquiera se molestan en cambiar de entidad una vez llega el retiro. Muchos revisan opciones, pero se quedan con la misma compañía que emplearon para reunir su fondo de pensiones, a pesar de que, según el estudio del regulador, el 80% podría haber conseguido un acuerdo más conveniente si hubiese cambiado de proveedor.

La media de la mejora que podrían obtener es de un 6,8%, lo que multiplicado por unos 30 años deja una suma notable, y hasta uno de cada seis tendría la posibilidad de ingresos un 10% superiores. Y por si fuera poco, aquellos que obtienen una renta mejorada, con cantidades más generosas, basadas en que las aseguradoras apuestan por una menor esperanza de vida (los fumadores y personas con problemas de salud) podrían ver aumentos de hasta un 8,3%.

Los datos generan preocupación, puesto que Reino Unido está tratando de incentivar activamente la apertura de planes privados de pensiones dada la incertidumbre sobre el futuro del Estado del Bienestar y la certeza de que las pensiones estatales no son suficientes. Éstas proceden de las contribuciones de los trabajadores a la Seguridad Social y mediante el IRPF, que van a la misma pota y, una vez cumplida la edad de jubilación y con 35 años trabajados, se conceden semanalmente. El modelo está atravesando su particular reforma y, a partir de abril de 2016, se concederá una paga universal de 144 libras (unos 172 euros), una cantidad suficientemente baja como para que el Gobierno incentive el ahorro vía fondos privados.

De esta manera, los individuos dedican parte de su sueldo mensual a una pota que, en sus primeros años de retiro, emplean para comprar una renta vitalicia, generalmente de una compañía de seguros. La operación se realiza una sola vez y no hay marcha atrás, por lo que el jubilado debe saber elegir, además de proveedor, el momento de comprarla, en caso de que se espere una mejora en el mercado. La crisis económica, de hecho, asestó un importante zarpazo al sector de las rentas vitalicias, que no comenzó a repuntar hasta el pasado año. No en vano, se trata de una inversión a largo plazo, que sube o baja según los éxitos de las inversiones realizadas con las aportaciones de los empleados.

Los planes privados, promovidos por aseguradoras, bancos, sociedades inmobiliarias o, más comúnmente, firmas de pensiones, pierden la opción de contar con la contribución de la compañía para la que se trabaja, pero ofrecen, a cambio, mayor flexibilidad sobre cómo y dónde se invierte el dinero y el propio empleado puede decidir el grado de riesgo. Por ello, resulta complicado calcular la cantidad que reunirán finalmente, puesto que depende del éxito de las inversiones, de la evolución del mercado, de potenciales cambios en las ganancias y de la propia edad.

La cuestión cobra ahora más importancia ante el despliegue del sistema de inscripción automática. Iniciado en 2012, los trabajadores son incorporados a planes de pensiones de sus empresas, a no ser que específicamente lo rechacen. Cuando el proceso esté completado en 2018, incluso el más pequeño de los empleadores tendrá que ofrecer esta opción, que para entonces significará un 4 por ciento de la contribución del trabajador, un 3% de la compañía y un 1% de exención fiscal. Los expertos, no obstante, advierten de que ni siquiera este 8% podría ser suficiente, sobre todo, ante el estado actual de las rentas vitalicias y el pobre valor que otorgan por la cantidad invertida.

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comentariosforum1

Alice in wonderland
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En España tienen relación con las británicas en que son rentas vita-Alicia en el país de las maravillas.

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#1