Bolsa, mercados y cotizaciones

Las 'telecos' sacan músculo para la más que probable carrera de fusiones

Los expertos esperan grandes movimientos en el panorama internacional. Foto: Archivo

Tienen hambre. Las grandes compañías de telecomunicaciones quieren hincar el diente a otras empresas y lo disimulan como pueden. Algunas se confiesan a dieta con sus deudas, pero ni por esas consiguen contener su apetito. Los expertos consultados apuntan que ciertos países emergentes están en un momento especialmente dulce, por lo que conviene llegar antes de que empiece el festín.

El baile de compras, fusiones y concentraciones podría estar a la vuelta de la esquina y tomar cuerpo en cuanto el primero mueva ficha.

Telefónica (TEF.MC) está en el centro de muchas miradas. Su vocación de convertirse en la operadora integrada más grande del mundo obliga a la española a mover sus peones, espoleada por el éxito de sus recientes apuestas por BellSouth en Latinoamérica y de O2 en Europa. La alta capacidad de generación de caja, su valor en bolsa y la solvencia de sus operaciones son indicativos que sitúan a la operadora presidida por César Alierta como una de las compañías favoritas en la carrera de la consolidación.

Telefónica, bien preparada

Jesús Olmedilla, socio de Accenture especializado en telecomunicaciones, reconoce que Telefónica es una de las operadoras "mejor balanceadas del mundo, tras protagonizar dos o tres golpes maestros en los últimos años". El experto destaca la fuerte presencia de la operadora en Latinoamérica y en el centro de Europa, además de en España, así como la favorable evolución de los márgenes operativos, muy superiores a los de sus rivales. Todo lo anterior hace que los analistas tengan ahora muy en cuenta a Telefónica.

Los movimientos de concentración y de reestructuración vividos en los Estados Unidos y Asia llegarán más pronto que tarde al Viejo Continente, territorio que hasta el momento se ha quedado al margen. El elemento que dinamizará esta nueva carrera será la irrupción de las redes de acceso de nueva generación (NGN), novedad que obligará a los operadores de referencia a invertir como no lo han hecho en lo que va de siglo. No tienen más remedio. Quien no apueste por las nuevas redes estará condenado a morir.

Así lo reconoció recientemente Reinaldo Rodríguez, presidente de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), en la presentación de un documento con las líneas maestras de la futura regulación de las redes de fibra óptica.

"La necesidad de hacer frente a fuertes inversiones para mantener la capacidad de competir con las NGN, puede llevar a estas empresas a fusionarse para ganar el tamaño necesario. De hecho, una fusión podría ser preferible, desde el punto de vista social, a la simple salida del mercado, puesto que evitaría los costes de cambio para algunos consumidores", indican Jordi Gual y Sandra Jódar-Rosell, analistas de La Caixa y autores de un reciente monográfico de la entidad financiera sobre el negocio de las telecomunicaciones.

Para lo bueno y para lo malo, los protagonistas de los procesos de consolidación serán los operadores que hasta la fecha no han invertido lo suficiente en redes propias de fibra. "O te unes con tus iguales o nunca podrás competir con los antiguos monopolios", pregonan los consultores a las empresas alternativas que están más preocupadas por mirar dónde pisan.

¿Una posible separación?

"Es probable que observemos un proceso de consolidación de los nuevos entrantes en el caso de que la regulación en Europa favorezca la inversión de los ex-monopolios en nuevas redes, con una menor apertura de las mismas y permitiendo su explotación óptima", añaden los sabios de La Caixa.

En Accenture se advierte del efecto perverso que puede ocasionar una hipotética separación funcional. "La separación de la red es una amenaza que puede desincentivar la inversión. El asunto es grave puesto que los servicios siempre se deterioran cuando no se mejoran las infraestructuras", añade Olmedilla.

Santiago Fernández Valbuena, responsable de Finanzas y Desarrollo Corporativo de Telefónica, ya apuntó el pasado verano la necesidad de las empresas europeas de telecomunicaciones de concentrarse para poder obtener economías de escala. En una ponencia en el Instituto de Empresa, el directivo de Telefónica comparó la situación con Estados Unidos, donde existen cuatro compañías líderes, mientras que en el Viejo Continente compiten cuatro grandes operadoras por cada país.

Todos se vigilan

Los colosos del sector se vigilan unos a otros, se miran de reojo y, la semana pasada, se pusieron especialmente nerviosos cuando se desveló el presunto interés de la estadounidense AT&T (T.NY) por adquirir la operadora holandesa KPN (KPN.AM), considerada desde siempre como una perita en dulce. Algo parecido ocurrió cuando Carlos Slim, propietario de América Móvil, flirteó con la compra de la participación mayoritaria del primer accionista de Telecom Italia.

La entrada de jugadores del otro lado del Atlántico representa una seria amenaza en un sector acostumbrado a crecer bajo la tutela de papá Estado. No obstante, el peso relevante de los reguladores europeos, y su particular jurisprudencia, son el principal freno para que se acelere el proceso de compras en el continente. También disuade la presencia de capital público en ¡10 países! de la UE-15. Este elemento de distorsión resulta imposible de digerir en el continente americano.

Es decir, quien quiera ir de compras debería recordar que la participación estatal en la alemana Deutsche Telekom (DTE.XE) es del 38 por ciento; en la gala France Télécom, del 35 por ciento; de la holandesa KPN, del 21 por ciento; de la griega Hellenic Telecom, del 36 por ciento; de la sueca Teliasonera (TLSN.ES), del 45 por ciento; de la belga Belgacom (BELG.BR), del 50 por ciento; de la lusa Portugal Telecom, del 7 por ciento; de la finlandesa Telecom Finland (antes Sonera), del 14 por ciento; de la austriaca Telekom Austria (TKA.VI), del 30% y de la luxemburguesa Luxgsm, del 100 por ciento. Dicho lo dicho, ¿quién es el valiente que se atreve a desafiar a compañías con padrinos tan poderosos?

Las empresas semi-públicas están virtualmente blindadas ante la voracidad de compañías extranjeras, pero a cambio tienen que reprimir sus ansias expansionistas. En esta línea, Olmedilla apunta que las operadoras participadas por sus respectivos estados tienen reducida su capacidad para crecer en el exterior a través de compras. También señala el desincentivador tipo de cambio actual que padecen los colosos estadounidenses si deciden rascarse en bolsillo en Europa, al tratarse de compras en euros, pero financiadas en dólares.

Nuevos modelos de negocio

Los expertos de Goldman Sachs se quedaron cortos en 2005, cuando adelantaron que las operadoras europeas invertirían 131.000 millones de euros en fusiones y adquisiciones hasta 2007. De ellas, dijeron que más de la mitad se destinaría a operaciones de expansión geográfica y el 30 por ciento a compras de acciones a los minoritarios para elevar el control sobre las sociedades participadas.

En ese periodo, la compra más importante la protagonizó Telefónica, con la adquisición de O2, por cerca de 26.000 millones de euros. Donde sí abundaron las integraciones fue en el negocio de fabricantes y proveedores de telecomunicaciones, como el matrimonio Alcatel-Lucent y Siemens-Nokia.

Otro elemento que merece la pena seguir de cerca en el negocio de las telecomunicaciones es el cambio de modelo de negocio promovido por el iPhone. Antes de la irrupción del teléfono de Apple (AAPL.NQ), los fabricantes se limitaban a producir terminales cada vez más avanzados y baratos, para ponérselos en bandeja a los operadores. Ahora, Apple ha convencido a cuatro operadores (AT&T en EEUU; Telefónica en Reino Unido y España; France Télécom en Francia y Deutsche Telekom en Alemania), para compartir con ellos parte de los ingresos generados por los usuarios del iPhone. "La aportación de Apple es muy interesante porque introduce nuevas variables en la industria de las telecomunicaciones", valora Olmedilla.

También ganarán peso los propietarios de los sistemas operativos, donde Nokia (Symbian), Microsoft (MSFT.NQ) (Windows Mobile) , RIM (BlackBerry) y, próximamente Google (GOOG.NQ) (Android), que ganarán cada vez mayores parcelas de poder en el negocio. Además, el mundo de las aplicaciones en los móviles generará una riqueza insospechada hace años, lo que despertará las ambiciones de los colosos del sector.

Cuidado con Google

Los analistas tienen mucho respeto por Google, del que creen capaz de casi todo. Muchos apuestan por que el buscador no se conformará con el liderazgo en Internet, sino que pretende extender sus tentáculos en las telecomunicaciones convergentes. De hecho, los responsables del buscador han comprobado que los usuarios accederán a la Red de forma mayoritaria a través de los móviles, y por eso se mueve a toda velocidad para no dejar escapar ninguna oportunidad.

Por si fuera poco, Google ha adquirido espectro de radio en los Estados Unidos, lo que es un aviso a navegantes para las operadoras, a los que muy pronto comenzará a intimidar como nuevo proveedor de servicios inalámbricos.

En un futuro, las posibles operaciones de integración de compañías de banda ancha no sólo afectará a estos jugadores, sino que también pondrá en danza a proveedores de contenidos y aplicaciones. Esta semana, la edición alemana de Financial Times informó de que Deutsche Telekom se encuentra en conversaciones con la india Tata Consultancy Services para crear una alianza para el negocio de integración de sistemas con su filial T-Systems.

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