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Habrá acuerdo sobre la extensión de las rebajas de impuestos de Bush

  • Obama se rinde y entabla conversaciones con los republicanos

Demócratas y republicanos tienen un mes para alcanzar un acuerdo sobre la renovación de las rebajas de impuestos de la era Bush, cuya vigencia termina a fin de año. Si no se alcanza un compromiso, todos los norteamericanos sufrirán una subida del impuesto sobre la renta.

Pero el presidente Obama ha anunciado su disposición a negociar con sus rivales, en un giro radical respecto a su postura de los últimos meses, que consistía en que el país no se puede permitir mantener unos tipos impositivos bajos para las personas con ingresos superiores a 200.00 dólares anuales.

Los republicanos, envalentonados por su victoria en las elecciones legislativas, quieren hacer permanentes estas rebajas. En este nuevo escenario, el resultado más probable es que estas medidas no se prolonguen indefinidamente, pero sí entre uno y tres años, según la agencia Reuters, dado que ambos partidos no se ponen de acuerdo en esta extensión.

Aunque es posible que finalmente no haya acuerdo, muchos analistas creen que los legisladores tienen miedo de que se les culpe de subir los impuestos a todas las clases sociales, lo que les llevará a alcanzar un acuerdo sobre una prolongación temporal que afecte a todos los grupos de ingresos, y no sólo a los medios y bajos como pretendían los demócratas.

Los demócratas tienen un incentivo para alcanzar un acuerdo ahora, ya que su poder quedará diluido en enero, cuando los republicanos asuman el control de la Cámara de Representantes y sumen seis escaños más en el Senado. Y éstos tampoco quieren que se les asocie con una subida de impuestos, aunque sea brevemente.

En el fondo, se trata de un juego de quién pestañea primero, porque los demócratas no quieren parecer como culpables de la subida de impuestos teniendo en la actualidad el control de la presidencia y de las dos cámaras, mientras que los republicanos sienten que tienen la mano en esta partida con su victoria electoral. Es decir, aunque no haya acuerdo este año, pueden forzarlo a principios de 2011. Pero esperar hasta entonces crearía incertidumbre y retraería el consumo, según muchos expertos.

A cambio de prolongar las rebajas para todos los grupos, los demócratas quieren disociar las referidas a los ricos respecto a las del resto de la población; las primeras se considerarían temporales -y sería más difícil para los republicanos renovarlas cuando expiren- y las segundas, permanentes. Pero sus rivales quieren meterlas todas en el mismo saco.

Extender las rebajas tal como están ahora tendría un coste de 2,9 billones de dólares durante la próxima década. La parte referida a los más ricos se estima en 700.000 millones.

Finalmente, la prolongación de las medidas de Bush incluiría los tipos bajos en los dividendos y plusvalías, actualmente en el 15%. Obama pretende que este tipo suba al 20% para los más ricos; pero si no hay acuerdo, este grupo se verá gravado en un 40%, algo que preocupa mucho a las empresas norteamericanas porque provocaría una salida de inversores (necesitarían una rentabilidad mucho más alta para superar esta elevada fiscalidad).

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