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Sucedió en Estados Unidos, no en China

El oro, en zona de máximos
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No hay que subestimar la capacidad de los gobiernos y de los bancos centrales para tomar medidas excepcionales consideradas impensables antes de su adopción. Esta consideración es especialmente oportuna para aquellas personas preocupadas en cubrir todos los riesgos imaginables en sus inversiones ante eventuales situaciones especialmente extraordinarias. Conviene conocer la historia y cómo determinadas decisiones gubernamentales dieron al traste con inversiones supuestamente seguras e inmunes a cualquier evento.

Aunque pueda parecer sorprendente, EEUU, bajo la presidencia de Roosevelt emitió una ley (Executive Order EO6102) en 1933, por la que se prohibía a los individuos y a las empresas mantener en su poder certificados de oro, monedas y lingotes de oro, salvo el equivalente a 100 dólares por persona. De acuerdo a la EO6102, los particulares y las empresas estaban obligados a entregar su oro a la Reserva Federal, quien le entregaría a cambio dinero emitido bajos las leyes de Estados Unidos a un cambio predeterminado de 20,67 dólares la onza. La violación de la ley suponía una multa de hasta 10.000 dólares y una pena de hasta 10 años de cárcel.

Para entender la toma de esta decisión tan drástica hay que situarse en contexto. Antes de esta norma de confiscación del oro de particulares y empresas, el dólar era convertible a oro, como lo había sido los 180 años anteriores. Mientras el dólar estaba ligado al oro, la Reserva Federal no podía aumentar la oferta monetaria ante una situación de depresión de la economía. En otras palabras, la Reserva Federal no podía imprimir dinero sin un respaldo de más oro. La Reserva Federal debía mantener suficiente oro como para respaldar, al menos, el 40% de todos los billetes en circulación.

Los tenedores de dólar podían exigir la convertibilidad de sus dólares en oro. Esto ocurrió de forma intensa en la Gran Depresión y las reservas de oro en manos de la Reserva Federal bajaron significativamente. La solución fue emitir la EO6102, confiscar el oro de los particulares y empresas a un cambio de 20,67 dólares la onza y acto seguido incrementar el precio fijo del oro a 35 dólares la onza. No sólo se privó al sector privado de sus tenencias de oro, sino que el precio pagado por cada onza del metal fue un 40% inferior al existente justo después. Por su parte, con esta medida la Fed aumentó sus reservas de oro y, adicionalmente, incrementó el valor de todas las reservas de oro un 69%, simplemente incrementando el precio fijo del oro. Con ambas medidas la Reserva Federal logró poder imprimir más dinero y financiar los crecientes gastos del gobierno federal.

Aunque los estadounidenses dejaron de poder convertir sus dólares en oro desde 1933, los gobiernos extranjeros siguieron teniendo dicho privilegio hasta 1971. En los años 60, los sucesivos gobiernos estadounidenses incurrieron en elevados déficits, sobre todo por la guerra de Vietnam, que llevó a la Fed a imprimir más billetes de lo que le permitía sus tenencias de oro. Los gobiernos extranjeros, comenzando por el francés, solicitaron la conversión en oro de parte de sus reservas en dólares. Ante el descenso de las reservas de oro y la insostenibilidad de la situación, el presidente Nixon decidió la "suspensión temporal" de la convertibilidad del dólar en oro. Temporalidad que dura hasta hoy.

La existencia del patrón oro tenía como virtud limitar el crecimiento de la cantidad de dinero en circulación (la emisión de dinero) y, por tanto, limitaba también los gastos y déficits del gobierno. Nixon, en lugar de optar por la siempre difícil decisión de recortar los gastos, optó por suprimir las limitaciones que aparejaba tener la moneda ligada al oro. La tentación de gastar más de lo que se ingresa, financiando los déficits con emisión de más dinero es una tentación que no acabó con Nixon, sino que sigue hasta nuestros días.

Hace un siglo, quien considerara que la inversión más segura era el oro, no tuvo en cuenta la posibilidad de una norma como la aprobada por Roosevelt. Desde la aprobación de la EO6021, el inversor en oro tuvo que decidir si permanecer en el lado oscuro y no canjear el oro, o sufrir una devaluación de su inversión del 40%, al canjear su oro por dólar a un cambio artificialmente bajo. La mayoría de las sanciones a ciudadanos se produjeron cuando intentaron vender todo o parte de su oro.

En 2021 China declaró ilegales todas las transacciones en criptomonedas, a la vez que promovía su propia criptomoneda: el e-yuan. No sorprende que este tipo de medidas se tomen en un país como China, pero conviene recordar que cuando la necesidad aprieta, incluso Estados Unidos ha sido capaz de confiscar el oro de sus ciudadanos a un tipo de conversión devaluado.

Uno de los riesgos asociados a las inversiones más difíciles de gestionar es el riesgo regulatorio y legislativo. La historia así lo refleja.

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