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El plan de Angola para extraer más petróleo de sus aguas abre la puerta a la influencia china en África

  • La costa de Angola está siendo explorada para abrir nuevos puntos de extracción de crudo
  • El país africano anunció su salida de la OPEP a finales de diciembre de 2023
  • Luanda y Pekín trabajan juntos para levantar una refinería en la costa angoleña
Instalación de BP en la costa de Angola

Angola anunció su salida de la OPEP en diciembre de 2023, después de que se negara a aplicar el recorte de producción de petróleo estipulado por el cártel del oro negro, diseñado con el objetivo de estabilizar el precio del crudo. El país africano optó por continuar su producción de 1,18 millones de barriles de petróleo, en lugar de los 1,11 millones estipulados por la OPEP, manteniendo así su posición como el tercer país africano en el ranking de producción y exportación de petróleo. Sin embargo, Angola ha detectado un declive en su producción, provocado en parte por el surgimiento de competidores como Guyana, lo que le ha empujado a acelerar la exploración y producción en sus yacimientos más importantes. Todo ello con la ayuda de China, que tiene en el país africano una plataforma para extender su influencia en todo el continente.

En octubre de 2023, Paulino Jerónimo, presidente de la ANPG (Agencia Nacional de Petróleo, Gas y Biocombustibles) angoleña indicó que se había registrado un declive anual de entre el 10% y el 15% en la producción de petróleo del país, es decir, una merma de 100.000 barriles de petróleo. En 2008 lograron su pico más alto de producción diaria de barriles con 2 millones, y desde entonces ese volumen ha ido bajando. Esta disminución, de origen natural según Jerónimo, ha sido causada por una falta de inversión en los yacimientos petrolíferos maduros, así como una falta de exploración. Para contrarrestarla, el presidente de la ANPG considera que es preciso obtener nuevos descubrimientos en la exploración de los depósitos, los cuales albergan unas reservas estimadas en 9.000 millones de barriles.

La cuenca oceánica de Angola tiene oro negro

Muchas de estas reservas se encuentran en la costa angoleña, en cuya cuenca oceánica se ubican, a su vez, las depresiones de Kwanza y la cuenca baja del Congo. Toda esa zona costera está dividida en 50 bloques o parcelas de exploración y extracción, una cifra que podría duplicarse si los análisis de la ANPG -que comenzaron en 2019 y concluirán en 2025- confirman la apertura de nuevos sectores. Angola confía en los proyectos ubicados en esta zona para lograr su objetivo de mantener la producción de crudo en los 1,1 millones de barriles de petróleo diarios hasta 2027.

En este sentido, el yacimiento de Ndungu constituye uno de los principales depósitos petrolíferos marinos de la costa de la excolonia portuguesa, con unas reservas estimadas de 1.000 millones de barriles de petróleo. Ubicado a 130 kilómetros de la costa, su producción comenzó en febrero de 2022, y actualmente está operado por Azule Energy, una compañía surgida de la fusión de Eni y BP en Angola. Con una profundidad de 4.050 metros, su producción estimada se sitúa en los 20.000 barriles de petróleo diarios.

Por otro lado, el yacimiento de Agogo es otro de los principales yacimientos marinos de la zona. Consta de unas reservas de 1.000 millones de barriles de petróleo, y está ubicado a 180 km de la costa. Inició su producción en enero de 2020, nueve meses después de su descubrimiento, lo que indica la urgencia de Angola por aumentar la capacidad de extracción de oro negro en sus aguas. Actualmente está operado por Azule Energy, y si bien su producción actual se sitúa en los 10.000 barriles de petróleo diarios, se espera que ascienda a los 20.000 en el futuro.

La refinería de Lobito y el aullido chino en África

Existen otros yacimientos como el de Greater Plutonio, Kaombo y Clov Field, que contienen unas reservas que se sitúan en la horquilla de los 500 y 750 millones de barriles de petróleo. Con ellos, Angola pretende lograr su objetivo productivo superior al millón de barriles de petróleos diarios. Sin embargo, para ser utilizado, ese crudo necesita ser refinado. Con esa meta, Sonangol, empresa petrolífera del Estado angoleño, está construyendo la refinería de Lobito, ubicada en la ciudad homónima situada en la costa, cuya capacidad de refino asciende a los 200.000 barriles diarios y su coste se sitúa en los 6.000 millones de dólares.

Para culminar lo antes posible los trabajos de esta instalación, Sonangol firmó un acuerdo con la firma estatal china CNEC (China National Chemical Engineering, en inglés) en octubre de 2023. Esta compañía asiática ya ha trabajado en otros proyectos en Angola, y sirve de ejemplo de la relación de dependencia que Luanda tiene de Pekín. De hecho, en el marco de esta relación de cooperación se encuadra la instalación de una FPSO (unidad flotante de producción, almacenaje y descarga de hidrocarburos en inglés ubicada en Shanghái. Según Adirano Mongini, director ejecutivo de Azule Energy, este proyecto incrementaría la producción de los yacimientos de Agogo y Ndungu hasta los 170.000 barriles de petróleo diarios.

Créditos bañados en crudo tras la guerra civil angoleña

Evidentemente, también sería un éxito para China, que busca incrementar su soberanía energética mediante el uso de los hidrocarburos, estrategia paralela a la inversión en tecnología verde. Además, el país asiático refuerza su relación de poder con Angola, forjada mediante los préstamos respaldados por recursos naturales, los cuales funcionaron hasta que el precio del oro negro comenzó a bajar. La mayoría de ellos fueron destinados a la construcción de infraestructuras, una de las principales carencias de Angola tras la guerra civil que estalló en 1975 y duró hasta 2002.

En este sentido, entre 2000 y 2022, la excolonia portuguesa obtuvo 45.000 millones de dólares en préstamos por parte de China, casi un 25% de todos los créditos proporcionados por el gigante asiático a países africanos. Como consecuencia, Angola le debe 17.000 millones de dólares a los prestamistas chinos, sobre todo al Banco de Desarrollo de China y al Banco de China para las Exportaciones e Importaciones. Se trata de, aproximadamente, el 40% de la deuda externa de Angola.

La deuda de Angola es la llave de África para Xi Jinping

En este contexto, los dirigentes de ambos países, João Lourenço y Xi Jinping, celebraron una reunión bilateral en Pekín el pasado mes de marzo. En ella, el mandatario chino aseguró que el objetivo de China era ayudar a Angola a "conseguir la modernización agrícola, industrial, así como una diversificación económica", según comunicó South China Morning Post. Ello es clave para que el país africano pueda caminar por sí mismo, convirtiéndose, eventualmente, en un aliado clave en la región sur del continente africano capaz de proporcionarle a China una ventaja en la carrera energética que la potencia asiática libra en estos momentos con EEUU.

Consciente de esta oportunidad, João Lourenço llamó a los empresarios chinos a que se convirtieran en accionistas de la Refinería de Lobito, y a que adquirieran participaciones "en los bloques petrolíferos disponibles, tanto en tierra como en el océano". El presidente angoleño realizó estas declaraciones en un evento en el que se reunieron más de 800 empresarios y agentes comerciales de ambos países.

Por otro lado, estos movimientos se producen en un momento en el que la influencia occidental en África está retrocediendo. En los últimos años, las tropas francesas han abandonado Burkina Faso, Níger y Malí, países localizados en la conflictiva región del Sahel, donde, por contra, la presencia de Rusia está aumentando en buena parte gracias a través del Grupo Wagner. Un éxito de Angola patrocinado por China podría atraer la atención de otros países del continente, cuyas heridas del colonialismo occidental les harían más receptivos a mantener un vínculo estrecho con Pekín.

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