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El pacto de la OPEP se firma en papel mojado: el recorte de un millón prometido no llegará ni a la mitad

Foto: Dreamstime.

Con el mercado del petróleo esperando un exceso de suministro el próximo año que empujará los precios a la baja, la reunión de hoy de la OPEP era la única forma para intentar darle la vuelta a la tortilla. Arabia Saudí, el líder del cártel de productores, ha empujado a sus socios a asumir un nuevo recorte de producción con el que taponar ese exceso de oferta. Pero los mercados han dado su veredicto: no se creen que los recortes vayan a ser tales, e incluso aunque lo fueran, estos no serían suficientes. Y el petróleo lo está pagando con caídas.

La clave de la OPEP es que Arabia Saudí, por lo general, es el 'banco central' del petróleo: dado que tiene las reservas más superficiales y de mayor calidad, es el país al que más fácil le resulta detener y reanudar la producción según le convenga. Y hace unos meses, la monarquía saudí decidió aplicar de forma voluntaria, junto a Rusia, un recorte de producción de un millón de barriles, que, sumado a otros recortes, en la práctica le han llevado a extraer entre dos y tres millones de barriles menos de lo que podría.

El problema para ellos es que esos recortes suponen miles de millones de dólares que Arabia Saudí está renunciado a ganar, mientras que los otros socios de la alianza se comportan como "gorrones", llevándose los beneficios del precio más alto sin que ellos tengan que sacrificar su producción. Por ello, en esta reunión, los árabes querían forzar al resto de países productores a poner su granito de arena y compartir los sacrificios, extendiendo los recortes por todo el cártel.

Pero la puesta en marcha ha sido mucho peor de lo que se esperaba. No ha ayudado el escueto comunicado tras la reunión, que no incluía ningún dato objetivo y se limitaba a recordar el "compromiso" de los miembros con el programa de recortes de producción acordado en 2016. Los anuncios 'voluntarios' posteriores también decepcionaron: la gran mayoría son extensiones de recortes ya en marcha, que el mercado daba por descontadas. Mirando solo a las cifras nuevas, el resto de los países han anunciado la retirada de unos 684.000 barriles adicionales, una cifra que ha decepcionado a los mercados que se esperaban un millón.

Las opiniones de los analistas no han tardado en llegar. Giovanni Staunovo, analista de UBS, cree que "la preocupación es que una gran parte de esa cantidad podría ser una promesa solo sobre el papel y, en realidad, se retirarán menos barriles del mercado". Para Rebecca Babin, 'trader' sénior en CIBC Private Wealth, el punto débil está en países africanos como Angola y Nigeria, cuyos recortes no serán reales. De hecho, Angola ya ha anunciado que producirán 70.000 barriles más de los que le había asignado el bloque en su comunicado de hoy.

Y Amrita Sen, directora de investigación de la consultora Energy Aspects, en declaraciones a Bloomberg a pocas horas de la reunión, advirtió de que los recortes reales pueden acabar siendo mucho menores a los anunciados, porque numerosos miembros del cártel ya están bombeando por debajo de sus objetivos actuales. Según sus cálculos, los 684.000 barriles prometidos pueden quedarse en la mitad si todos los países se ciñen a esos nuevos objetivos.

Brasil se suma pero no ayuda

A eso se suma que el gran 'fichaje' de la organización, Brasil, no solo no se va a sumar al recorte, sino que espera aumentar su producción a de 1,8 millones a 3,8 millones de barriles al día, después de haber aumentado ya su producción un 40% este año. Solo los barriles adicionales que está añadiendo el país que dirige Luiz Inácio Lula da Silva compensarían el millón retirado por Arabia Saudí y el que han acordado retirar hoy sus socios.

El resultado ha sido caídas generalizadas en el barril de Texas y en el de Brent, que han llegado a rozar el 3%. Aun así, las pérdidas se han reducido según los países han ido confirmando que se unían a los recortes 'voluntarios', y a media sesión de Wall Street, el WTI caía un 1,4%, sobre los 76,7 dólares, mientras que el Brent se dejaba un 1,57%, en 81,5 dólares. Mejor para los intereses de la OPEP que cuando los mercados se tomaban a broma su comunicado este mediodía, pero igualmente una decepción para ellos: lo último que se esperaban era que el petróleo acabara más barato después que antes de la reunión.

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