Los fondos de inversión españoles están expuestos a menos riesgos de transición que sus homólogos europeos, según un documento de trabajo publicado este martes por la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores). Conozca elEconomista Inversión sostenible y ESG, el portal 'verde' de elEconomista.es.
El estudio ha evaluado la vulnerabilidad de las carteras a la transición hacia una economía baja en carbono. En concreto, su sensibilidad a que se necesite una implantación "abrupta" de dicha transición verde en 2030 para limitar el calentamiento global, lo que concentraría los efectos de la transición climática en un período corto.
La conclusión es que los fondos españoles "presentan, en media, un menor riesgo de transición que sus comparables europeos"; esto es, que son menos vulnerables a una transición ecológica brusca. Del estudio también se desprende que los productos de inversión sostenible se comportarían mejor, en ese escenario, que el conjunto de fondos.
"El escenario de transición retrasada provoca un rápido incremento de los precios del carbono que genera shocks geográficos y sectoriales que afectan la economía en general", explica el documento. Dichos shocks impactan tanto en la renta variable como en los diferenciales de crédito.
El análisis -firmado por Ricardo Crisóstomo Ayala, técnico del Departamento de Estudios y Estadísticas de la CNMV- muestra que, de producirse un "escenario de transición desordenado", los fondos sufrirían una pérdida media del -5,7%. Los de renta variable sufren las mayores caídas (-12,7%), seguidos por los de bonos corporativos (-5,6%), y los del Estado (-4,7%). El técnico calculó la pérdida experimentada por cada activo a partir de "la intensidad de carbono y sector económico", así como del riesgo de crédito, volatilidad y duración, entre otros factores.
Ayer también publicó la CNMV un estudio que constata que entre 2018 y 2021 los emisores de valores españoles lograron "una disminución de las emisiones de CO2 del 13,7% que responde, sobre todo, al retroceso de las emisiones de alcance 1 y parte de alcance 2" (esto es, a las directas e indirectas generadas por la compañía). El problema son "las limitaciones" en el reporte de las emisiones de alcance 3, las procedentes de los proveedores, muy relevantes; si se tienen en cuenta las previsiones para éstas, la reducción de las emisiones no permitiría cumplir con el Acuerdo de París, advierte el documento.