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La especulación lleva el precio del CO2 a su máximo histórico

  • Los derechos de emisión alcanzan los 100 euros por tonelada y mantienen la presión sobre la energía

A finales del pasado mes de febrero el precio del CO2 superó los 100 euros por tonelada emitida. Se trata de la primera vez que el Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea (ETS) alcanza una cifra de tres dígitos en sus 18 años de historia, cruzando así un umbral simbólico que, según los expertos, podría hacer que las industrias más contaminantes impulsen la implementación de medidas que permitan reducir sus emisiones.

El precio del carbono ha experimentado un rápido crecimiento desde el año 2020, cuando los legisladores de la UE fijaron nuevas reglas para acelerar los esfuerzos de descarbonización del bloque. El coste de los derechos de emisión se ha incrementado significativamente en los últimos meses debido a la reciente aprobación del RepowerEU, el paquete de medidas presentado por Bruselas para independizarse energéticamente de Rusia. De hecho, en agosto de 2022, en plenas tensiones en torno al gasoducto Nord Stream, se alcanzaron los 99 euros por tonelada.

Entre las diferentes teorías que se barajan para explicar el porqué de la subida, los analistas destacan las compras especulativas, las liquidaciones con premium de las subastas en el mercado primario y un posible repunte de la producción industrial tras la bajada de los precios de la energía.

Compra de derechos

La cercanía del mes de abril, fecha en la que las industrias afectadas por el ETS deben entregar sus derechos de CO2 por las emisiones del año anterior, es otra posible causa, ya que el cierre del ejercicio siempre hace que las compras se estimulen.

Por otro lado, las olas de frío que se han sucedido en los últimos meses y la caída que ha experimentado la producción renovable incrementan la demanda, puesto que la electricidad tiene que producirse a partir de combustibles fósiles.

Los legisladores europeos planean seguir reduciendo el límite de las emisiones de carbono hasta reducirlas por completo -objetivo que se prevé alcanzar en 2039- y conseguir la neutralidad en el territorio comunitario para 2050. Los expertos consideran que este hecho hará que el precio del carbono suba aún más bajo la perspectiva de que dentro de 15 años las asignaciones habrán desaparecido.

Mientras tanto, la UE está eliminando gradualmente la distribución de permisos de carbono gratuitos para los sectores que corren el riesgo de trasladarse a partes del mundo con normas de emisiones de gases de efecto invernadero menos estrictas. Estas asignaciones gratuitas serán reemplazadas por un impuesto sobre aquellos bienes intensivos en carbono que se importan del exterior, como el hierro, el cemento y el acero. Los eurodiputados quieren que esta medida se comience a aplicar en 2023, con un período de transición hasta finales de 2026 y una implementación completa para 2032.

Los sectores que no están cubiertos por el Sistema de Comercio de derechos de emisión actual, como el transporte, los edificios agrícolas y la gestión de residuos, todavía representan alrededor del 60% de las emisiones totales de la UE. La Comisión pretende que las emisiones de estas industrias se reduzcan en un 40% para 2030 en comparación con 2005 en base a los objetivos de emisiones nacionales acordados en el reglamento de reparto del esfuerzo que se calculan en función del producto interno bruto per cápita de los países. El paquete Fit for 55 contempla que los edificios y el transporte por carretera estarán cubiertos tanto por la regulación de esfuerzo compartido como por el nuevo ETS.

El Parlamento quiere que el ETS se aplique también a todos los vuelos que salen del Espacio Económico Europeo como fórmula para fomentar el uso de los combustibles sostenibles, que deberán empezar a suministrarse a partir de 2025 y representar el 85% de todo el combustible de aviación en los aeropuertos de la UE para 2050.

Asimismo, los eurodiputados plantean extender el esquema de comercio de emisiones al transporte marítimo para reducir las emisiones de los barcos en un 2% a partir de 2025, un 20% a partir de 2035 y un 80% a partir de 2050 en comparación con los niveles de 2020. Los recortes deberían aplicarse a los buques de más de 5000 toneladas de arqueo bruto, que representan alrededor del 90% de las emisiones de CO2.

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