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Metales preciosos en 2023, cautelosamente optimistas

  • A doce meses vista, el oro podría situarse en el entorno de 1.880 dólares por onza
  • La menor inflación puede erosionar el atractivo del oro como cobertura
  • La desaceleración económica puede exacerbar la presión sobre la plata
Los metales preciosos, en el centro de todas las miradas

El precio del oro depende principalmente de su demanda como inversión. En este sentido, es clave su coste de oportunidad, dado que no genera ingresos. Este coste ha ido aumentado significativamente con el aumento del interés real de los bonos del Tesoro de EEUU a diez años, que pasado de menos 1,1% en marzo de 2022 a más de 1,7%, pues estos bonos han demostrado ser activos seguros y por tanto, una alternativa al oro. Así que el oro parece caro de manera relativa. De todas formas, la rentabilidad real -descontando la inflación- a vencimiento de la deuda de EEUU puede no aumentar mucho más en 2023 desde los niveles actuales.

Además, la demanda como inversión del oro también depende del tipo de cambio del dólar, la expectativa de inflación y las incertidumbres globales. Al respecto, estimamos una devaluación del dólar en 2023, que debe proporcionar apoyo al metal amarillo. Además, las elevadas incertidumbres, económicas y geopolíticas le favorecen. Por otra parte, la disminución de la inflación puede erosionar el atractivo del oro como cobertura contra la misma. Pero la inflación está en un nivel relativamente alto y su disminución puede resultar en una posición monetaria menos restrictiva por parte de la Reserva Federal, lo que favorece el valor relativo del oro.

Además, hay que tener en cuenta la demanda de oro de los propios bancos centrales.

De manera que el oro, a pesar de que los tipos reales en EEUU son ahora significativamente menos favorables que en años anteriores, puede comportarse bastante bien frente al dólar en 2023. En doce meses puede situarse en el entorno de 1.880 dólares/onza.

En cuanto a la plata, se ha comportado bien en los últimos meses, pero recientemente los inversores, por el mercado de futuros, han tomado posiciones de cobertura a la baja frente a este metal precioso. Además, se observa la estabilización de su demanda por los fondos cotizados ETF, aunque también fuertes importaciones de la India, probablemente por la demanda acumulada tras Covid-19. Pero no previsible que la demanda de plata física puede mantener su reciente ritmo. De hecho, la desaceleración en las principales economías probablemente exacerbe la presión a la baja sobre su precio. El caso es que la plata en relación con el oro ya está cerca de su promedio de largo plazo. Así que estamos cautos en la plata a corto plazo. Eso sí, puede superar al oro en caso de mejora de la demanda industrial, especialmente con una recuperación económica mundial en la última parte de 2023, así como la demanda estructural vinculada a la transición energética, que puede proporcionar apoyo a largo plazo. Con esto puede llegar en doce meses a los 25 dólares/onza.

Por su parte el platino todavía se encuentra en el menor nivel de precios en décadas. Entre otras cosas, es probable que el equilibrio de su oferta/demanda se deteriore los próximos años, por la creciente cuota de mercado de los vehículos eléctricos en las ventas de automóviles. Hay que tener en cuenta que el 85% de la demanda de paladio proviene de los catalizadores para automóviles de combustión interna y la disminución de su cuota es una clara amenaza. Además, aunque haya riesgos de interrupciones del suministro de Rusia, un gran productor de este metal, de momento no hay signos de disminución de su producción en relación con años anteriores. En conjunto el precio del paladio parece alto y su potencial al alza es limitado en 2023.

Ahora bien, la demanda de catalizadores automáticos representa algo menos del 40% de la demanda de platino, que se ha llegado a comportar mejor que el paladio. Aunque la disminución de tal demanda sea negativa, la aparición de vehículos eléctricos de celda de combustible puede contrarrestarlo, pues el platino es clave en esta tecnología. De todas formas, pueden pasar años antes de que una demanda significativa. Aun así, el platino se utiliza en joyería y en diversas industrias. Efectivamente, su precio está correlacionado positivamente con el del oro, como sustituto en joyas, lo que lo hace algo menos volátil que el paladio. De hecho, el platino parece bastante barato y su perspectiva significativamente es más brillante que las del paladio. En doce meses puede situarse 1.150 dólares/onza mientras que el paladio bajar a 1.700 dólares/onza.

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