Bolsa, mercados y cotizaciones

Abaratamiento histórico de la bolsa europea respecto a Wall Street

  • El Stoxx 600 ofrece un PER de 12 veces frente a las 18 veces del S&P
  • El S&P se compra 6 puntos más caro por beneficios que el Stoxx 600
Wall Street. ARCHIVO

En pocas ocasiones ha resultado tan atractivo comprar bolsa europea frente a la americana, o así puede leerse si tenemos en cuenta la ratio PER (veces que el beneficio se recoge en el precio de la acción). Actualmente, el Stoxx 600 ofrece el mayor descuento frente al S&P 500 desde que hay registros. La referencia del Viejo Continente brinda un multiplicador más que el doble de barato con respecto a la media histórica con Wall Street. En números, el europeo se compra, a precios actuales, a 12,3 veces, según datos de Bloomberg; es decir, más barato que la media histórica. El S&P 500 eleva este multiplicador hasta las 18,5 veces (por el contrario, una cifra superior a la de su propia reversión a la media). Esto dejaría una brecha, a favor del PER europeo, de hasta seis puntos, es decir; un 114% más barato que la diferencia de la media histórica entre ambos índices, que es de 2,8 veces.

El mejor desempeño en bolsa del ejercicio en curso del Stoxx 600 -que aunque no logra ubicarse en el terreno positivo, afronta pérdidas inferiores al americano- además de su mayor crecimiento de beneficios en el año son causantes de esta gran distancia, que se incrementó hasta su pico máximo a mediados de agosto, cuando la brecha llegó a ser de 6,5 puntos, a favor del Stoxx 600.

Repsol se cuela entre las compañías europeas más baratas para 2023, con un PER de 4,4 veces

Por contra, fue en el año 2015, cuando Europa remaba para salir de la crisis de deuda que le había zarandeado durante años y Estados Unidos ya se había repuesto de la crisis de Lehman, cuando esta brecha se vio más acortada. Entonces, el PER del europeo se elevaba hasta las 17 veces, frente al 18 del S&P 500. En este caso, el incremento del multiplicador continental se justificaba en su mejor comportamiento bursátil, ya que, desde 2013 hasta los máximos de 2015, el Stoxx 600 se anotaba ganancias de más del 60%, frente al 40% que avanzaba el S&P en este mismo intervalo. Los beneficios, sin embargo, no fueron determinantes para ello, con un aumento del 8% en el BPA (beneficio por acción) del Stoxx 600, al pasar de los 18,48 euros de 2014 a los 19,95 euros de 2015.

El hecho de que la plaza europea cotice con mayor descuento que la americana no es una sorpresa si remontamos a años pasados, pero sí sorprende esta abultada brecha de precios en un año de grandes caídas bursátiles como el actual. A lo largo del ejercicio, las bolsas han tenido que recorrer un complejo camino de obstáculos compuesto por un conflicto armado en Occidente -sin precedentes desde 1939-, una crisis energética, la imparable subida de precios y el consiguiente alza en los tipos de interés para intentar domar una inflación descontrolada. Una consecución de problemas que ha dejado a las principales referencias de los dos lados del charco en el terreno bajista en diferentes ocasiones en estos meses, aunque el europeo -tras el gran rebote de noviembre- marca ahora una ventaja de ocho puntos con el S&P.

Los beneficios presentados por las firmas europeas este año superan un 27% las estimaciones 

Pese a los descensos que ha tenido que encarar, el índice europeo ha podido sostener unas optimistas previsiones de beneficios a lo largo del año. Los resultados de las compañías han acompañado a ello, ya que los beneficios presentados superan en un 27% los pronósticos de ganancias que auguraban los expertos, según datos de Bloomberg. En el S&P, sin embargo, estas cifras no son tan victoriosas, y los beneficios presentados a lo largo del ejercicio superan en un 12% a las previsiones de los analistas.

Que la tecnología tenga un gran peso dentro del índice americano es uno de los motivos por el que su multiplicador sea, históricamente, más elevado que el europeo, ya que estos valores cotizan a PERs más altos debido al mayor crecimiento que experimentan y ofrecen estas compañías por la naturaleza de su negocio. Así, si se tiene en cuenta que el beneficio por acción del S&P 500 ha crecido casi el cuádruple (de 75 a 212 dólares) que el del Stoxx 600 (de 23 a 33 euros) desde 2005, se entiende aún mejor su elevado precio.

En este sentido, Juan José Fernández-Figares, director del departamento de análisis de Link Securities, explica que, en Wall Street, "los analistas llevan ya meses revisando a la baja las estimaciones de resultados de las compañías, proceso que, en Europa, por lo que sea, se viene retrasando. La revisión a la baja de estimaciones siempre pesa en el comportamiento de las acciones de las compañías afectadas y, en conjunto, también pesa en los índices. Este proceso ha afectado en Wall Street en gran medida a varias de las empresas con mayor capitalización bursátil de este mercado -grandes tecnológicas- y, por ello, con un mayor peso en los índices, especialmente en el Nasdaq Composite y en el S&P 500", puntualiza el experto.

Diego Morín, analista de IG, expone una visión más negativa para el devenir de las bolsas, ya que recalca el complicado entorno que tendrán que enfrentar las plazas de ambos lados del Atlántico. "Nos encontramos en uno de los momentos con mayor incertidumbre para invertir, con diferentes frentes abiertos: China y su política de Covid cero, la guerra de Ucrania, incremento de la deuda, tensiones entre las dos Coreas… por tanto, el mercado habrá que seguirlo de manera diaria, con unos datos macroeconómicos que nos están dejando clara una situación: la llegada de un recesión", subraya.

En cuanto al mejor lugar donde estar en los próximos meses, teniendo en cuenta esta coyuntura, el analista de IG avanza: "En Estados Unidos, con unos tipos elevados, el sector financiero y de seguros puede hacerlo bien, así como el de cuidados de salud. Si nos vamos a petroleras, estarán a expensas de cómo actúe la demanda de oro negro". En Europa, añade el experto, los sectores que podrán salir mejor parados serán los mismos, e incluye también las empresas de recursos básicos -que es el único sectorial dentro del Stoxx 600, junto con el de la energía y el de los seguros, positivo en el año-.

Con una perspectiva mucho más alentadora, Matthew Benkendorf, CIO de Vontobel Quality Growth, indica que, ahora que parece que el grueso de las subidas de tipos en Estados Unidos ya se han producido, "el comportamiento futuro de la renta variable debería estar más vinculado a los beneficios, lo que deja ver una dinámica saludable". Aun así, indica el experto, "existen oportunidades en los valores que han experimentado caídas", como en el tecnológico. "A pesar de la continua presión sobre las economías del próximo año, las caídas en bolsa han aumentado el atractivo de las compañías de mayor capitalización, los blue-chips. Un mayor rigor en torno a los costes en Alphabet y Amazon, combinado con su potencial de crecimiento, podría convertirlas en productoras de flujo de caja libre aún más prodigiosas. Por el contrario, es probable que los semiconductores se vean afectados por la ralentización del crecimiento en EEUU y Europa. En las empresas vinculadas a los ordenadores y a los teléfonos inteligentes, los múltiplos se han contraído, pero los beneficios aún tienen margen de caída", finaliza Benkendorf.

Los valores más atractivos

Por valores, el 9% de las firmas del Stoxx 600 ofrecen un PER por debajo de 10 veces para el próximo año. La farmacéutica estadounidense Viatris se alza como la más atractiva de esta clasificación, con un multiplicador de 3,4 veces, según datos de FactSet. A esta le sigue EQT, la empresa energética dedicada a la exploración de hidrocarburos y al transporte por oleoductos, con un PER de 3,9 veces. La firma, además, está entre las diez más alcistas del año del S&P, con ganancias que superan el 65%.

Lincoln National Corporation, uno de los principales grupos de seguros de Estados Unidos, cerraría el top 3, con una ratio de 4 veces. Según estos pronósticos, la compañía dejará atrás las pérdidas de este ejercicio en 2023 y registrará un beneficio neto alrededor de los 1.572 millones de dólares.

En clave europea, este multiplicador se torna todavía más goloso, ya que hasta un 31% de las firmas del índice ofrecen un PER inferior a 10 veces para el próximo año. Entre los primeros puestos, sin embargo, todas las compañías ven un recorte en la estimación de beneficios para 2023, por lo tanto, este multiplicador, aunque sigue siendo atractivo, se comprará algo más caro que en 2022 en estas empresas.

La petrolera británica Harbour Energy es la primera, con una ratio de 2,9 veces para el próximo año. A esta le siguen dos automovilísticas: Stellantis y Porsche, con peres de 3,2 y 3,5 veces. Así, entre los 10 primeros puestos se cuela Repsol como representante nacional. La compañía presidida por Antonio Brufau, que seguro recordará el 2022 como un año dorado debido a su buen desempeño en bolsa, así como por la consecución de unos beneficios históricos, seguirá estando entre las más llamativas para el año que viene, con un PER de 4,4 veces, pese a que su crecimiento también se verá deteriorado (un 29%, según estos pronósticos).

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