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Pimco, el rey de los bonos, desafía a la inflación y a la recesión con su última apuesta millonaria

Manny Roman, consejero delegado de Pimco.

La mayor gestora de renta fija del mundo, Pimco, sorprende comprando deuda corporativa de sectores muy ligados al consumo. La recesión será corta y leve o sabe algo que el mercado todavía no ve.

Por fin ha llegado el momento para Pimco, la legendaria gestora de renta fija fundada por Bill Gross. Los grandes inversores construyen su leyenda viendo o intuyendo cosas que nadie. Hace cinco años, antes de guerras comerciales, de pandemias e invasiones; la firma esperaban una recesión larga y marcada por tensiones geopolíticas. Sus presagios están llamando a la puerta. EEUU está ya en recesión técnica y Europa está a punto de entrar en una fase tenebrosa de tipos al alza y crisis energética. Mientras la mayoría inversores cuecen sus cerebros para descubrir hasta donde llegará el impacto de una nueva crisis, Pimco está aprovechando para renovar su cartera.

En los últimos meses, ha invertido más de 2.000 millones de dólares en deuda corporativa de compañías cíclicas, muy ligadas al consumo, pero con grandes descuentos. En concreto, el pasado mes de mayo adquirió una cartera de préstamos de 600 millones y otros 545 millones en bonos de Wm Morrison Supermarkets, tras fracasar la venta su filial. El fondo aprovechó la caída de la operación para sacar descuento de hasta el 15% por los bonos, según apuntaba Bloomberg en mayo. En el mercado secundario, los bonos han llegado a caer hasta un 10%, a principio de julio. Ahora cotizan a 0,82 dólares, lo que supone un descuento del 6%, respecto al precio de emisión.

El mes pasado, la gestora adquirió 1.000 millones en préstamos ligados a la adquisición de la unidad de terminales de pago de Worldline por parte del fondo Apollo. Según los datos del mercado sobre los bonos de la compañía gala, la deuda ofrecía un descuento del 20%, en el momento que se realizó la operación. Ahora han recuperado un 10%. La deuda fue añadida a la cartera de de GIS Income Fund, el fondo más grande de la gestora, con más de 120.000 millones de dólares bajo gestión.

El vehículo estrella de Pimco no está pasando por su mejor momento. En lo que va de año acumula una caída del 6%. El año pasado ofreció rendimiento negativo, ante la caída generalizada del mercado de bonos. Las inversiones sorprende en un momento, en el que no está muy clara cuál va a ser la profundidad de la recesión. Si la crisis se alarga, es probable que las inversiones provoquen importantes minusvalías, como consecuencia de nuevas caídas en renta fija. Para que la estrategia ofrezca buenos rendimientos pueden pasar dos cosas, que la recesión sea corta y se vuelva al crecimiento de manera generalizada, o que los bancos centrales den marcha atrás con la retirada de las compras y sigan engordando balance comprando deuda. El segundo escenario esconde una crisis gorda, que obligaría a intervenciones en la renta fija.

"Para que este tipo de inversión valga la pena a largo plazo, dos cosas deben ser ciertas: primero, debe tener razón sobre la tesis de inversión; y segundo, debe tener un buen manejo de la liquidez", explica Mara Dobrescu, analista de Morningstar. "Históricamente, Pimco ha sido capaz de hacer ambas cosas con bastante éxito". Parece que la compra de bonos pasa por una estrategia más amplia de comprar activos vapuleados por la inflación y miedo a la inflación.

Últimamente, sus clientes no están demostrando mucha paciencia. Los suscriptores retiraron 28.700 millones del gigante en el segundo trimestre, la mayor salida trimestral desde el inicio de la pandemia a principios de 2020.

 Las compras son parte de una estrategia más amplia de la firma para capitalizar los precios deprimidos, según personas familiarizadas con el asunto, que pidieron no ser identificadas porque los detalles son privados.

Un enorme gas en la manga

Con 1,8 billones de dólares en activos bajo gestión, Pimco está bien posicionada para hacer movimientos tan audaces, pero es un enfoque que está plagado de riesgos a medida que la economía global se tambalea al borde de la recesión. Es probable que la empresa tenga que soportar varios trimestres de bajo rendimiento antes de que las inversiones tengan algún potencial para ser buenas, lo que la hace vulnerable a las salidas de capital y podría incurrir en grandes pérdidas si las apuestas fracasan. 

"Para que esto valga la pena a largo plazo, dos cosas deben ser ciertas: primero, debe tener razón sobre la tesis de inversión; y segundo, debe tener un buen manejo de la liquidez", dijo Mara Dobrescu, analista de Morningstar en París. "Históricamente, Pimco ha sido capaz de hacer ambas cosas con bastante éxito". 

Pero Pimco cuenta con un as en la manga para hacer valer su inversión. Su enorme tamaño. Los activos bajo gestión en todos sus fondos superan los 1,8 billones de euros. Con relativa facilidad, puede hacerse con buena parte de una emisión, lo que le permite obtener mejores precios y ayudar en las reestructuraciones de una compañía, destaca el experto. Pimco cuenta con un equipo de más 60 analistas para analizar el mercado de crédito y detectar bonos infravalorados.

Además, el enorme catálogo de fondos le permite asumir pérdidas temporales, sin que se note demasiado. "Pimco puede quedarse con la deuda hasta vencimiento, si el precio no se recupera y repartir el riesgo entre varios fondos", explica Noel Hebert, director de investigación crediticia de Bloomberg Intelligence.

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