Bolsa, mercados y cotizaciones

Las VTC pegan un frenazo en bolsa: Uber y Lyft sufren ante la escasez de conductores

Foto: Alamy

La movilidad sufre en los últimos años la que posiblemente sea la mayor revolución de su historia desde la popularización del avión. Los vehículos urbanos como patinetes y bicicletas eléctricas compiten con coches y motos que se alquilan por trayectos cortos en las ciudades, a lo que hay que sumar servicios de transporte cooperativos como Blablacar. Pero la incursión en el mercado de los vehículos con conductor al margen de los tradicionales taxis han empujado a la modernización del sector allá donde se les ha permitido establecerse. Sin embargo, sus títulos en bolsa han echado el freno de mano y registran pobres desempeños en lo que llevamos de año.

Lyft presentó resultados el pasado martes. Los grandes datos harían pensar que los inversores celebrarían las cuentas del primer trimestre, en la que mejoraron todas las expectativas: ingresos de 875 millones de dólares, ebitda de 54,8 millones, pérdidas por acción de 0,57 dólares... Sin embargo, el miércoles en que la bolsa empezó a cotizar estos resultados la compañía se desplomó un 29,91%, anotándose el mayor retroceso de su corta historia bursátil (tres años).

Así, Lyft ha pasado de cotizar en el entorno de los 33 a 35 dólares por acción a caer hasta los 21,56 dólares a cierre del miércoles, registrando mínimos de más de dos años (desde el inicio de la pandemia). La compañía ha concluido la semana en los 20,51 dólares tras otra caída de casi el 7% el viernes, lo que supone un retroceso del 54% en lo que va de año. Es decir, aunque el batacazo de esta semana acapare la mayor parte de la caída, queda lejos de ser el único responsable.

¿A qué se debe el desplome? En el caso de los últimos días, los inversores comprobaron que Lyft no había alcanzado por poco los 17,9 millones de conductores activos, mientras que los ingresos obtenidos por cada conductor han caído con respecto al trimestre anterior. Pero especialmente decepcionó al avisar de que tendrá que aumentar los incentivos a los conductores para contrarrestar la escasez de mano de obra y el aumento del precio de los combustibles (el barril de petróleo sube un 45% en lo que va de año).

La remuneración de los conductores también es uno de los grandes frentes abiertos en Uber, el principal rival de Lyft en el mercado internacional. La compañía encabezada por Dara Khosrowshahi batió ampliamente lo previsto a nivel de ingresos durante el primer trimestre (6.900 millones frente a 6.100 millones estimados), aunque se quedó muy por debajo en cuando a las pérdidas por acción (3,03 dólares frente a 0,41). Su segmento de movilidad, el buque insignia de la compañía, creció un 195% interanual, lo que sí apunta a una clara recuperación del transporte en VTC. Pero de nuevo el auge del combustible hace que haya menos conductores dispuestos a transportar pasajeros al reducirse su margen, incluso aunque Uber aplicó un aumento temporal de sus tarifas para cubrir al menos parcialmente esa diferencia.

Y aunque sus cifras de clientes son cada vez mejores (115 millones de usuarios al mes en todo el mundo), sus inversiones menguan cada vez más. De los casi 6.000 millones en pérdidas registradas, 5.600 se deben al desplome de sus apuestas corporativas, como su participación en Didi ante la exclusión de la bolsa americana.

Uber también ha retrocedido tras presentar resultados y en el acumulado de la semana, pero muy lejos de lo que ha ocurrido con Lyft. En esa faceta, su diversificación en el negocio, como con la división Uber Eats, le ayuda a mantenerse, puesto que el delivery le supone ya los mismos ingresos que el transporte de personas. Esto, sin embargo, no impide que la compañía retroceda más de un 40% en bolsa en lo que va de año, cayendo, al igual que su rival, a niveles de marzo de 2020.

Así, aunque a ninguno de los dos gigantes les falta demanda, es la escasez de oferta de mano de obra y el coste del combustible lo que hace que los inversores desconfíen de su desempeño bursátil en el futuro próximo. Pese a ello, ambas compañías lucen una clara recomendación de compra por parte de los analistas y un potencial medio a doce meses que prácticamente duplica su valor actual en los dos casos.

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Chevaca
A Favor
En Contra

Es un modelo de negocio basado en esclavizar al conductor, saltarse normativas laborales y de transporte. La rotación de conductores es brutal porque es un trabajo de mierda. Todo ello con el beneplácito de los politiquillos de turno (véase Ayuso)

Puntuación 2
#1