Bolsa, mercados y cotizaciones

Los 'nuevos' gestores se muestran confiados en sus estrategias para batir a la inflación

  • Sus fondos de inversión son capaces de superar el incremento de los precios
Madrid

Durante los últimos años han surgido en España nuevos fondos, caracterizados por su bajo coste, que han demostrado que se puede hacer un tipo de inversión diferente, con estrategias que hasta ahora no se aplican en la mayoría de los productos y convirtiéndose incluso en competidores de las firmas independientes más conocidas por sus postulados de value investing. Gabriel Castro, gestor de una gama multiactivos en Singular Asset Management, Juan Manuel Rodríguez, gestor del Impassive Wealth, Rafael Ortega, gestor del River Patrimonio y My Investor Cartera Permanente, y Carlos Santiso, gestor de Icaria Capital Dinámico e Icaria Cartera Permanente, son una muestra de esta nueva hornada de profesionales que en algunos casos decidieron dar un cambio en su vida y dedicarse a lo que realmente les apasiona, el mundo de la inversión.

Esta semana participaron en la mesa de debate Una nueva generación de exitosos gestores independientes. El poder de las redes: confianza y cercanía al partícipe, organizada por MyInvestor y elEconomista, donde pudieron explicar la estrategia de sus fondos y mostrar su confianza en que su modelo de inversión será capaz de batir a la inflación a largo plazo y preservar el capital de los inversores.

En el caso del Icaria Cartera Permanente y el MyInvestor Cartera Permanente, sus responsables aplican la teoría del mismo nombre diseñada por Harry Browne, que intenta ir más allá del concepto clásico de construcción de carteras mixtas basado en un 60% de renta variable y un 40% en renta fija, realizando otra asignación de los activos, para intentar ganar en todas las fases de los ciclos económicos: un 25% en bolsa, que capturan el crecimiento en los momentos de auge de la actividad económica, un 25% en oro, para los momentos de alta inflación o volatilidad, un 25% en efectivo, que se invertiría en el mercado monetario, y un 25% en bonos, para los momentos de deflación.

Esta asignación no incrementa los pesos de cada parte aunque en un momento dado convenga para ganar más rentabilidad o reducir las pérdidas, sino que pretende mantener un equilibrio, con una baja volatilidad e incorporando ciertos rebalanceos. "La idea es estar siempre invertido de manera homogénea en estas clases de activos, intentando ajustar el riesgo y ganar rentabilidad con un planteamiento conservador. La idea es que sea una estrategia sistematizada", explicó Ortega durante su intervención.

Precisamente la idea principal es ganar siempre en cualquier entorno de mercado, sin estar afectado por lo que ocurre y sin preocuparse de cuánto riesgo el inversor es capaz de tolerar. "Hay que replantearse qué es ser conservador. Históricamente se ha pensado que las carteras 60/40, en las que la parte de renta fija estaba compuesta por bonos gubernamentales, cumplían esta función. Pero actualmente esto no sería un perfil conservador porque conllevan un riesgo elevadísimo, como estamos viendo este año, donde algunos fondos mixtos moderados tienen más pérdidas que otros de perfil más agresivo. Y lo seguiremos viendo con la normalización de tipos que viene", aseguró Carlos Santiso.

El responsable de los fondos Icaria enfatizó cómo las duraciones de los activos de renta fija han estado adulteradas por los bancos centrales. "Hace un par de décadas un bono a 20 años tenía una duración como máximo de 10, mientras que ese mismo bono ahora tiene duraciones de 18. Los bonos de 30 años tenían duraciones de 15 y ahora las tienen de 30. Es decir, duraciones que se han más que doblado, lo que conlleva pérdidas de más del doble. Nosotros hemos trabajado para que la duración de las cartera no fuese en línea con esta adulteración del mercado", explicó.

Este cambio de paradigma en la renta fija ha obligado a los gestores a diversificar en en este tipo activos, reduciendo el peso de la deuda soberana y ampliando cada vez más los bonos corporativos. "Hay un enfoque diferente en la deuda, más centrado en el análisis global de las compañías y su capacidad de pago, para invertir en emisiones que no están bien valoradas por el mercado, con una yield atractiva, y vencimientos cortos, entre tres o cuatro años. Con la renta fija al final sí que tienes claro un objetivo de rentabilidad, una visibilidad sobre los flujos, y en estos momentos de incertidumbre debes tener muy claro el tipo de empresas en los que quieres estar invertido", señaló Gabriel Castro, quien en su fondo Gama Global tiene repartida la cartera en un 50% de renta fija, un 25% en acciones y un 25% en liquidez, para controlar la volatilidad.

Jugar con la liquidez

En el Impassive Wealth, su gestores aplican un algoritmo, unas "reglas matemáticas" prefiere decir uno de sus gestores, Juan Manuel Rodríguez, "fijadas en período de calma y testadas en muchos escenarios" para decidir la composición de la cartera, en la que desde el año 2015 no tiene cabida la renta fija, más allá de lo más cercano al efectivo. "Para nosotros la liquidez es nuestra herramienta de trabajo, a la que aplicamos nuestro algoritmo. La estrategia principal del fondo son los activos permanentes, que no tienen nada que ver con la teoría de la cartera permanente, sino que son activos que compramos para tener siempre en cartera. Lo hacemos a través de ETF de renta variable, porque estamos orientados a crecimiento. Pero no compramos todos los índices de golpe, sino que dejamos algo de liquidez, y es a ésta a la que aplicamos el algoritmo, que se basa en comprar barato y vender caro, no en el sentido de la inversión fundamental sino en el sentido matemático. Y eso te hace invertir con un control del riesgo, con menos sustos", comentó en su intervención Rodríguez, quien subrayó la falta de un asset allocation fijo en el fondo, sino que "la mayor parte del tiempo estamos invertidos el mínimo en estos activos permanentes y vemos un coste de oportunidad en la liquidez".

De esta manera, pretenden que en fuertes caídas de los mercados, el fondo llegue a estar incluso 100% invertido en renta variable. Con el Covidcrash, por ejemplo, partieron de un 50% en bolsa, el mínimo que suelen tener, y llegaron hasta un 65% porque "no fueron caídas lo suficientemente grandes como para poner a trabajar toda nuestra liquidez y los rebotes fueron muy rápidos en el tiempo. Nuestro algoritmo necesita bajadas más importantes para que se utilice totalmente", explicó el responsable del Impassive.

Expectativa de rentabilidad

Ante la cuestión de qué expectativa de rentabilidad pueden esperar los inversores, con una inflación que en Europa el BCE estima que se quedará en el 5% y una subida de tipos de interés en ciernes, los gestores de estos fondos se muestran más o menos confiados. "No lo sabemos", se sinceró Rodríguez, pero "lo bueno de tener un fondo con una herramienta sistematizada es que puedes echar la mirada atrás y ver qué habría ocurrido. Y una cartera como la nuestra ha batido a la inflación más unos cuantos puntos, históricamente cinco puntos adicionales", pero teniendo en mente el largo plazo, "diez años mínimo", puntualizó el director de inversiones del Impassive Wealth.

"Creo que sí se puede batir a la inflación pero hay que darle tiempo a las carteras. La cartera permanente lo que termina haciendo es capturar el crecimiento global. Ahora mismo el oro, que debería ser el activo que nos guiara sobre un escenario inflacionario, está cerca de máximos pero tiene más recorrido porque uno de sus drivers son las expectativas de tipos de interés reales y los precios de la energía. Y el mercado parece que aún considera que la inflación es transitoria. Pero si no es así y se estanca, el oro tiene mucho recorrido y sería una parte de la cartera que podría funcionar y para eso tenemos un 25% en efectivo, para aprovechar oportunidades", señaló Rafael Ortega, quien en su fondo River Patrimonio aplica un concepto más amplio de diversificación, incorporando activos que "van a funcionar bien en distintos escenarios de mercado".

"En el mundo de la inversión todo lo que tiene que ver con la gestión de las carteras está muy infravalorado porque los mismos activos con diferentes pesos y reequilibrios generan una variación de resultados muy amplia, por lo que es un segmento donde hay mucho trabajo por hacer", advirtió.

Para Gabriel Castro, preservar capital implica necesariamente batir a la inflación, aunque también recordó que es necesario pensar a largo plazo. "Estoy convencido que con las empresas que tenemos en cartera ahora tendremos una revalorización suficiente para superar la inflación durante los próximos años e incluso aunque se mantenga alta. Y eso no es otra cosa que analizar compañía a compañía, sus competidores y sus clientes para invertir en aquellas que tienen un potencial de revalorización de doble dígito", aseguró el gestor de Singular AM, para quien hay que tener en cuenta que la inflación va a estar más alta que los últimos años aunque se normalice.

Por último, Carlos Santiso también se mostró convencido de batir la inflación. "Pongo la mano en el fuego. En la cartera permanente los últimos cuarenta años han sido muy favorables por la tendencia de los bonos, por lo que no tengo la misma expectativa de rentabilidad. Soy más conservador. Pero la inflación no se puede medir año a año, sino que debería hacerse mejor por décadas, porque depende de muchos factores que son imprevisibles", apuntó.

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