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Usted ya puede pignorar su cartera para invertir un 50% más

  • El 'crédito lombardo' llega al particular

Más de 500 años después de que las familias más ricas de la prolífica región italiana de Lombardía comenzaran a utilizar préstamos a base de aportar garantías -o bienes- para prosperar en los negocios todavía siguen sin ser conocidos por el gran público; básicamente porque no están disponibles. El crédito lombardo -que debe su nombre a los mercaderes del Siglo XVI que lo popularizaron- ha llegado al inversor retail de la mano de MyInvestor en España para el mundo de los fondos de inversión. Hasta la fecha tan solo estaba presente en nuestro país para grandes clientes de banca privada e, incluso, se consideraba una práctica exclusiva y circunscrita a Suiza.

¿En qué consisten este tipo de préstamos? Su mecanismo se asemeja, grosso modo, a una casa de empeños. El inversor aporta una garantía, que se mantiene congelada hasta la devolución del principal, y a cambio la entidad le concede un crédito para invertir. Consiste, en resumidas cuentas, en la pignoración de activos o de efectivo. E implica apalancarse y, por lo tanto, un mayor riesgo de pérdida.

Ahora bien, si se sabe gestionar -y no afecta al umbral del sueño del inversor- suscribir un préstamo lombardo puede ser una buena opción para aumentar la exposición a mercado sin tener que deshacer posiciones. Permite mantener el dinero invertido e impide tener que vender a pérdida y, al tiempo, aprovechar las correcciones de mercado para comprar. Este año ya ha habido una, con motivo de la guerra de Ucrania, en la que el Ibex se dejó un 14% en menos de un mes. Exigiendo una rentabilidad del 8% bruta al mercado por año sobre una inversión de 10.000 euros, la operación puede resultar en plusvalías cercanas al 40%, ya habiendo restado los intereses que hay pagar al trimestre, gracias a la fórmula del interés compuesto.

El inversor 'retail' puede endeudarse para invertir en fondos al 1,5% de TIN a cinco años

Antes de explicar, con ejemplos, los beneficios de este tipo de préstamos, es importante destacar que quien recurre a ellos se está endeudando con lo que también debe ser consciente de que, en el caso opuesto, puede perder toda la inversión y, además, deberá devolver el principal y los intereses de la deuda.

En qué consiste invertir a crédito

MyInvestor ha traído a España un producto, clásico de banca privada, pero que, por primera vez, está disponible para el pequeño inversor de fondos. Desde el punto de vista de la entidad, el objetivo es aumentar la inversión del cliente con lo que cobran más comisiones vinculadas a los movimientos de su cartera y, por otro lado, los intereses de devolución del préstamo. Por el lado del cliente, si sabe jugar bien sus cartas, endeudarse para invertir le puede reportar ganancias importantes a medio plazo.

¿En qué consisten? Lo que ofrece MyInvestor son dos tipos de préstamos que toman como garantía o dinero invertido en fondos o efectivo directamente. El cliente puede pedir un préstamo por el 50% de esas garantías o activos de inversión que aporte o bien por el 100%, es decir, que de una cuenta de fondos de 50.000 euros, el préstamo se le concedería bien por 25.000, bien por 50.000 -lo que implica apalancarse al 100%-. En caso de que como garantía aportase efectivo, el préstamo podría serle concedido por el 100% del total. El tipo de interés varía del 1,5% TIN/TAE al 3%, dependiendo de si el crédito se firma ante notario -más económico- u online o de las garantías aportadas.

El préstamo lombardo que resulta más interesante es el denominado crédito flexible, que implica no endeudarse por más del 50% de las garantías aportadas. Además, se puede disponer de él cuando se necesite, ya que no requiere una inversión inmediata ni ser utilizado en su totalidad.

Ejemplos de inversión

Invertir a préstamo siguiendo esta referencia puede resultar en rentabilidades cercanas al 40% a cinco años. Para explicarlo desde elEconomista hemos tomado como referencia dos importes, uno para una cartera inferior de 20.000 euros y otro para un portafolio de 200.000 euros.

En el caso de un pequeño inversor, con una cartera de menor importe, este pediría un préstamo por la mitad de su cartera, es decir por 10.000 euros. Para ello tendría que pagar -en el mejor de los casos- un interés anual del 1,5% más la devolución del principal al término de un periodo máximo de cinco años. Se puede amortizar anticipadamente. Esto implica una cuota de 37,5 euros al trimestre, y 150 euros al año, que podría compensar si al mercado le saca una rentabilidad suficiente. Para ello pongamos por caso al Ibex 35, cuyo PER es de 12 veces/beneficio, lo que implica un retorno anualizado del 8%. Si a la inversión en fondos de esos 10.000 euros que se han tomado a préstamo se le exige una rentabilidad anual del 8%, y se le resta el pago de intereses de 150 euros por ejercicio, al término de los cinco años, el inversor habrá logrado una plusvalía neta de casi 3.000 euros y una rentabilidad del 38% sobre la inversión inicial, ya descontado lo que debe pagar por el préstamo.

La teoría del interés compuesto permite devolver los intereses y lograr plusvalías al mismo tiempo

La ecuación resulta más rentable cuanto mayor sea el importe, lo que también aumenta el riesgo. Para un préstamo de 100.000 euros a devolver en un quinquenio, el inversor pagará un total de 7.500 euros en intereses a lo largo de ese periodo -375 euros al trimestre-. La rentabilidad de esta operación, siempre exigiendo una rentabilidad anualizada del 8% bruta, alcanza el 39% siguiendo el mismo esquema.

El inversor invierte 100.000 euros en fondos y, con un 8% de retorno bruto, al término del primer año habrá ganado 8.000 euros a lo que debe restar 1.500 en intereses por el préstamo lombardo. Gracias a la teoría del interés compuesto, las plusvalías netas a final del periodo de cinco años ascenderán a 39.000 euros, una vez deducidos los 1.500 por año que debe abonar como TIN. Esto representa casi un 40% de rentabilidad.

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Comentarios 2

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Como le decía el T-800 a John Connor en la película El juicio final…"Tácticamente peligroso".

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No pongas tu cartera de valores en garantía pignorada; cuando llega el derrumbe no te puedes salir rápido porque lleva sus trámites, te obligan a vender la garantía a pérdida. Si pones garantía pon otra cosa pero no tu cartera.

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#2