Bolsa, mercados y cotizaciones

"Anillos de Oro" rotos para los reyes de la filantropía, Melinda y Bill Gates

Melinda y Bill Gates. Foto: eE
Nueva York

Hasta este lunes, exactamente a las 13:54 horas (hora local en el condado de King, en Washington), Melinda y Bill Gates se habían convertido en la excepción que marca la regla. En una cultura corporativa que disuade los romances de oficina, el suyo se había hecho un hueco en más de un manual de recursos humanos. Un amor que, además, instigó la reinvención del concepto filantrópico en el siglo XXI.

Sin embargo, a golpe de tuit, tras 27 años de matrimonio y citando una relación "irremediablemente rota", la chispa que surgió durante aquella cena de negocios de Microsoft en Nueva York, allá por 1987, terminó por extinguirse. Parece que aquella lista de pros y contras elaborada por Gates en una pizarra antes de contraer matrimonio con Melinda el 1 de enero de 1994 en Lanai, Hawái, se ha visto desbordada de connotaciones negativas.

Su legado deja tres hijos y la Fundación Bill y Melinda Gates, que ya ha repartido hasta la fecha más de 55.000 millones de dólares y todavía cuenta con un poder aproximadamente otros 49.800 millones de dólares, gracias entre otros, a las donaciones anuales de Warren Buffett.

Ahora llega la parte interesante, especialmente para los abogados de ambos, ya que toca repartir una fortuna que supera el PIB de 153 países del mundo, a medio camino entre Kuwait y Ucrania. Tampoco hay que olvidar que los Gates son los mayores propietarios de tierras agrícolas privadas en Estados Unidos, con 979,3 millones de metros cuadrados a dividir.

Según algunos medios patrios, su divorcio tiene la capacidad de tener repercusiones en la industria tecnológica, una amplia cartera de negocios así como propiedades inmobiliarias. Lo mismo ocurre en otros ámbitos, como la salud mundial, la política de cambio climático y las cuestiones sociales, incluida la igualdad para las mujeres.

Dicho esto, parece que la sangre no llegará al río. La pareja, que cuenta con una fortuna estimada de 146.000 millones de dólares, según el Índice de Multimillonarios de Bloomberg, no hizo ninguna alusión pública a sus planes financieros, aunque subrayó que cooperarán en la continuación de su fundación.

Gates, de 65 años y la cuarta persona más rica del mundo por detrás de Jeff Bezos (Amazon), Elon Musk (Tesla) y Bernard Arnault (LVMH), anunció el año pasado su retirada de los consejos de administración de Berkshire Hathaway y Microsoft, la empresa de software que fundó en 1975 con su amigo de la infancia Paul Allen. Según FactSet, su participación personal en la compañía está valorada en unos 26.000 millones de dólares.

De hecho, al contrario de lo que ocurrió hace dos años en el divorcio entre Bezos y Mackenzie Scott, quienes curiosamente también se conocieron trabajando juntos, la separación de Gates, no tendrá repercusión en la de Redmond, Washington, dado que Gates solo posee aproximadamente el 1% de la compañía. Aún así, para Bill y Melinda, la separación de activos supone potencialmente un reto mayor que la división de la fortuna de Bezos, que se concentraba en gran medida en acciones de Amazon.

El mayor activo de Gates se concentra en Cascade Investment, una sociedad de inversión que creó con la venta de de acciones de Microsoft y que dirige Michael Larson. A través de Cascade, Gates tiene intereses en el sector inmobiliario, energético y la hostelería, así como participaciones en docenas de empresas públicas, como Canadian National Railway y Deere & Co.

Melinda, de 56 años, es conocida desde hace tiempo como la mujer más poderosa de la filantropía, centrando su trabajo en los derechos de las mujeres. También fundó una empresa de inversión llamada Pivotal Ventures en 2015 para respaldar a grupos que prometen avanzar en el progreso social. Dependiendo de los términos del acuerdo de divorcio podría rivalizar inmediatamente con Scott, cuya fortuna está cifrada por Forbes en 60.000 millones de dólares y quien a finales del año pasado dijo que había donado ya más de 4.000 millones de dólares de su fortuna.

No obstante se espera que Melinda y Bill sigan implicados en las operaciones diarias de su fundación, manteniendo así la misma configuración y funcionamiento. En un comunicado se reiteró que ambos seguirán siendo co-presidentes y patronos de la fundación. "No se prevén cambios en sus funciones ni en la organización", rezó el mensaje donde se insiste que ambos "seguirán trabajando juntos para dar forma y aprobar las estrategias de la fundación, defender los temas de la fundación y establecer la dirección general de la organización".

comentariosforum3WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
forum Comentarios 3
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.

ANALISTA DE HECES
A Favor
En Contra

VAYA PAR DE SACOS DE MIE RDA

ADEMÁS DE HIJOS DLGPVTA

Puntuación 0
#1
JuanSinMiedo
A Favor
En Contra

NOSOTROS TAMBIÉN NOS QUEREMOS DIVORCIAR DEL BILL....LE TENGO YA MUY VISTO.

PLEASE!!

Puntuación 2
#2
Usuario validado en elEconomista.es
ilegalizacioncomunistasysociatas
A Favor
En Contra

Que estos dos criminales asesinos de bebés y que quieren la miseria para las clases medias y pobres de los países desarrollados se pudran en el infierno.

Puntuación 0
#3