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Francia desafía a sus socios europeos con un presupuesto no austero

PARÍS (Reuters) - Francia lanzó un guante a sus socios euroepos el miércoles al presentar un proyecto de ley de presupuestos para 2015 en el que retrasa en dos años la reducción de su déficit público a los límites marcados por la Unión Europea debido a la fragilidad de su economía.

"Hemos tomado la decisión de adaptar el ritmo de la reducción de déficit a la situación económica del país", dijo el ministro de Finanzas, Michel Sapin, en rueda de prensa.

"Nuestra política económica no cambia, pero el déficit se reducirá más lentamente de lo previsto por las circunstancias económicas - un crecimiento muy débil y una inflación muy débil", añadió.

Según el plan de presupuesto, el déficit público se reduciría del 4,4 por ciento del PIB este año al 4,3 por ciento el año próximo, al 3,8 por ciento en 2016 y el 2,8 por ciento en 2017, por debajo del listón obligatorio del 3 por ciento impuesto por la UE.

Anteriormente, Francia había prometido a sus socios comunitarios que reduciría su déficit por debajo del 3 por ciento para el año próximo, un plazo que ya se amplió desde 2013.

"No se exigirán más esfuerzos a los franceses, porque el Gobierno - al tiempo que asume la responsabilidad fiscal necesaria para poner al país en el camino correcto - rechaza la austeridad", dijo el Gobierno en un comunicado.

Sapin, que este mes reconoció que el objetivo de déficit para 2015 era insostenible, reafirmó las previsiones de que la segunda economía de la eurozona crecería a un modesto 1 por ciento el año próximo, creciendo hasta un 1,9 por ciento en 2017.

El ministro describió los esfuerzos para ahorrar 50.000 millones de gasto público entre ahora y 2017 como "sin precedentes", al tiempo que reconoció que el volumen total de gasto público aumentaría en un 0,2 por ciento en el período.

Eso implicaría que la deuda pública crezca ligeramente a un máximo del 98 por ciento del PIB en 2016 antes de una ligera caída en 2017. El gasto público francés y la carga fiscal total - entre las más elevadas del mundo - caería modestamente como resultado.

El llamado déficit estructural, una cifra seguida de cerca por los reguladores presupuestarios de la UE ya que prescinde de los efectos del ciclo económico, caerá menos de lo esperado por los socios de Francia, del 2,2 por ciento del PIB en 2015 al 1,4 por ciento en 2017.

El presidente entrante de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se encuentra bajo presión para reaccionar con la firmeza suficiente para evitar una pérdida mayor de confianza en las reglas presupuestarias ya cuestionadas del bloque. Entre sus opciones figuran sanciones como multas considerables.

Los defensores del rigor presupuestario, encabezados por Alemania, creen que ha llegado el tiempo para que Francia ponga en marcha reformas estructurales similares a las implantadas por los países en el sur de Europa a raíz de la crisis de deuda de 2009-2012.

Pero París puede contar con aliados en Roma, Atenas, Dublín, Madrid y otras capitales para defender su argumento de que más austeridad sería contraproducente para el frágil inicio de la recuperación en la eurozona.

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