M. Continuo

Si quiere especular a corto plazo, la fiscalidad ya no le dejará resaca

Todas las inversiones tributarán al 18 por ciento, sea cual sea el plazo en que se realice la operación. Foto: Archivo

¿Fue usted uno de los que ayer compró títulos de Aguas de Barcelona para intentar sacar partido de su entrada en el Ibex 35? ¿O quizá pensó en subirse al carro de Gas Natural tras escuchar los rumores de opa entre la gasista y la francesa Suez? Hasta ayer, si pensaba jugarse el dinero intentando aprovechar estas operaciones especulativas de muy corto plazo, tenía un problema: la fiscalidad de las plusvalías.

Cuando se ejecutaba la venta de una acción comprada hace menos de un año, los inversores de rentas más altas llegaban a pagarle a Hacienda casi la mitad del beneficio que lograban con la operación.

En concreto, aquellos ahorradores con una base liquidable –la renta menos las cotizaciones a la seguridad social y las distintas reducciones aplicables en cada caso– superior a 45.000 euros tenían que pagar el 45 por ciento de la ganancia obtenida.

Sin embargo, con la reforma fiscal que ha entrado en vigor con el nuevo año, todas las inversiones tributarán al 18 por ciento, sea cual sea el plazo en que se realice la operación.

Rentas más altas

Es decir, que para las rentas más altas Hacienda pasará a llevarse casi la mitad de lo que conseguía con su olfato inversor a menos de una quinta parte.

La reforma no sólo ha beneficiado a los especuladores más ricos. Los que tenían una base imponible de entre 25.801 y 45.000 euros pagaban hasta ahora un 37 por ciento de sus ganancias; los que la tenían entre
13.801 y 25.800, un 28 por ciento; mientras que los de entre 4.001 y 13.800 tributaban un 24 por ciento de lo ganado.

En este sentido, la reforma sólo ha perjudicado a las rentas más bajas –base liquidable hasta 4.000–, que pagaban un 15 por ciento de su plusvalía.

¿Y los fondos de inversión?

Lo mismo ocurre con los fondos de inversión, aunque en estos productos los ahorradores cuentan con la ventaja añadida –vigente desde 2003–de poder pasar su dinero de un fondo a otro sin tributar por la ganancia, sea cual sea el plazo de la inversión y el nivel de ingresos.

Eso sí, como nunca llueve a gusto de todos, si los cambios en la legislación favorecen a quienes invierten a menos de 12 meses, perjudica a quienes lo hacen a más de un año.

Éstos sólo pagaban hasta ahora un 15 por ciento de las ganancias obtenidas, mientras que a partir de ahora abonarán el 18 por ciento –tipo único para todas las clases de activo a cualquier plazo–, tres puntos porcentuales más.

Por eso, puede que parte del dinero que llegó ayer a la bolsa proceda de ahorradores que vendieron a finales de 2006 para ahorrarse ese ‘pico’ y volver a comprar con la nueva fiscalidad.

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