Madrid

Avalmadrid y la Cámara, las claves para salir fuera

Los empresarios madrileños que quieran internacionalizarse cuentan con el apoyo de ambas instituciones que aportan, además de financiación, consultoría y formación.

Durante los largos años de crisis, corrieron ríos de tinta escritos por economistas, gurús y expertos, a veces contradiciéndose entre sí, sobre todo tipo de temas relacionados con la recesión. Pero, si en algo parecía que estaban todos de acuerdo es en que las empresas que más posibilidades tenían de sobrevivir eran aquellas que hubieran apostado por la diversificación y la internacionalización. Aunque las aguas han vuelto a un relativo cauce, ambos aspectos siguen siendo muy importantes para las compañías. Y no sólo para las grandes.

En la Comunidad de Madrid, las empresas que decidían dar el salto al exterior tuvieron, hasta 2012, Promomadrid, creada en 2004 con la finalidad de apoyar a las empresas madrileñas en sus procesos de internacionalización, atraer y retener la inversión extranjera y llevar a cabo todas aquellas acciones que tuvieran como fin la mejora de la presencia, percepción y valoración de la Comunidad de Madrid, sus empresas, instituciones y su patrimonio cultural y económico. De hecho, la decisión de cerrarla -una de las primeras que tomó Ignacio González tras sustituir a Esperanza Aguirre como presidenta regional- no estuvo exenta de polémica. Y es que sus 44 trabajadores defendían que en sus años de actividad se había dado asistencia directa a cerca de 32.000 empresarios, se habían captado 144 proyectos de inversión extranjera que habían generado, a su vez, 1.742 millones de euros de inversión y más de 15.600 puestos de trabajo. Así las cosas, actualmente, para atraer inversiones extranjeras existe Invest in Madrid, y para internacionalizarse los empresarios madrileños deben mirar a Avalmadrid y la Cámara de Comercio e Industria de Madrid. Ambos organismos tienen convenios suscritos con la Comunidad.

En el caso de Avalmadrid, la Comunidad puede presumir de las 118 operaciones financiadas con un importe de 32.786.222 euros entre 2009 y 2016. El pasado año fueron 13 las operaciones, con un importe financiado de 3.375.000 euros. Para acceder a la financiación, las empresas deben ejercer su actividad en la Comunidad de Madrid, estar en el Censo de la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Madrid y estar al corriente del Recurso Cameral Permanente. El importe máximo de este tipo de operaciones asciende a 600.000 euros con plazos que pueden llegar a los siete años. Conviene destacar que estas ayudas incluyen bonificaciones a los tipos de interés -prácticamente es a coste cero-. Es el caso de Always on Technology, una empresa especializada en servicios tecnológicos: seguridad digital, protección digital, ciberbullying y ciberseguridad.

"Trabajaba en una compañía tecnológica hasta 2012, que decidieron dedicarse al Internet de las cosas y abandonar el modelo de negocio que tenían. Así que con tres compañeros monté Always on", explica Luis Benavente, su fundador. Puede presumir de ser de las primeras compañías que se apoyaron en la tecnología en la nube para poder hacer el despliegue de los servicios. Y también de ser innovadores en su línea de negocio. Pero, como reconoce Benavente, a una startup no le dan contratos grandes... "Always on lo montamos con nuestros ahorros y con el manido FFF (friends, family and fools)". Necesitaban financiación para desarrollar infraestructuras tecnológicas y para intentar abrir en el mercado chileno. Benavente se dirigió a la Empresa Nacional de Innovacion (Enisa), a la Confederación Empresarial de Madrid-CEOE (Ceim) y "a todas las entidades financieras tradicionales". ¿Resultado? Negativo. Hasta que en una de estas entidades bancarias, Ibercaja, tras la negativa de rigor, le hablaron de Avalmadrid.

En 2013, "nos dirigimos allí y nos ofrecieron una primera ronda de financiación de 40.000 euros". Con este dinero, que terminarán de devolver en 2018, compraron equipos y consiguieron abrir una oficina en Chile. Tras esto, ya no eran pequeños. "Conseguimos como cliente a Mapfre y eso nos dio un impulso y conseguimos más contratos". Hablando en dinero: "Pasamos de facturar 0 a facturar 2 millones de euros en España y casi otros 2 millones en Chile en 2016".

A finales de 2016, han cerrado una segunda ronda de financiación, también con Avalmadrid, por 200.000 euros. "Con ese dinero hemos comprado más equipos y hemos abierto oficina en Brasil y Colombia. En Latinoamérica, debido a que hay un mayor retraso tecnológico que en Europa, hay más oportunidades".

Esta historia, cuyo final feliz aún puede seguir escribiendo muchos capítulos, no hubiera sido posible sin Avalmadrid: "Ha sido la única que desde el minuto 1, cuando estábamos con el agua al cuello, ha confiado en nosotros y ha asumido el riesgo de ayudarnos". Para finalizar, Benavente critica el que este tipo de organismos de ayuda no se conozcan más, "yo ni sabía que existía una Sociedad de Garantía Recíproca en Madrid".

Avalmadrid puede ofrecerte dinero, pero ¿y si, sobre todo, lo que necesitas es información? Entonces, lo mejor es dirigirte a la Cámara de Comercio. La Comunidad de Madrid tiene también convenios con ella. Para fomentar la internacionalización de las empresas madrileñas, en 2016 destinaron 100.000 euros, y este 2017 la partida se incrementa hasta los 300.000 euros. 

Clara Alfaro llevaba rumiando su proyecto desde hacía tiempo. Quería hacer el calzado que ella quería ponerse y no encontraba. Así, hace dos años y medio, surgió 5 y medio -la altura ideal de tacón para Alfaro- en principio sólo con la intención de vender online y participar en ferias para vender en el extranjero. Todo sonaba muy bien, pero lo cierto es que a la diseñadora le faltaba, en sus palabras, "una bofetada de realidad".

"Yo llamaba a todo el mundo que había montado algo y alguien me habló de los servicios de la Cámara. Me dirigí allí y tuve varias reuniones para ver en qué me podían ayudar. Me presentaron profesionales para crear una página web e internacionalizarme o, más bien, externalizarme. Cogí una consultoría con un tutor que me daba clase". Una de las grandes diferencias que encontró Alfaro es el precio: "Era un sevicio muy bueno y barato, comparándolo con los precios de mercado".

Alfaro se acogió a PYMExT Inicia, un servicio que "ayuda a las empresas en su iniciación práctica en la internacionalización, identificando y valorando su potencial de exportación y desarrollando un método de trabajo para que su empresa acceda, con regularidad, a los mercados internacionales", apuntan desde la Cámara. "A mí, me bajó a la tierra. Me preguntaba: ¿cuánto te cuesta hacer cada par de zapatos?, ¿por cuánto lo quieres vender?, ¿quieres vender aquí o en el extranjero?, etc.". Así, Alfaro, quien confiesa que actualmente sigue llamando a su consultor, aprendió a fijar los precios de venta, cómo conseguir agentes, las características generales de los distintos mercados y un largo etcétera. "Por ejemplo, en EEUU no les puedes dar los precios en euros y los quieren con el transporte incluido. Me proporcionaron mucha información que es la que tiene la gente que ya tiene experiencia. Aprendí cosas muy prácticas de la vida real, de esas que no te enseñan en un máster". Actualmente, el calzado 5 y medio está presente en tiendas de EEUU, Chile y Canadá, y, "por fin, en septiembre, sirvo a Europa; estaré en tiendas de Suiza, Irlanda e Italia". Alfaro no descarta, "el día que tenga dinero", enrrolarse en PYMExT Consolida, otro de los programas de la Cámara, que "ofrece la posibilidad de contar con una visión experta y práctica, para reforzar e incrementar su internacionalización, a la medida de las necesidades de su empresa".

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