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La cara visible de los Espírito Santo, en el banquillo por un caso de fraude

Lisboa, 24 jul (EFE).- Ricardo Salgado, uno de los hombres más poderosos de Portugal como cara visible de la familia Espírito Santo, fue detenido hoy y llevado ante el juez por su presunta relación con el mayor caso de fraude fiscal y blanqueo de capitales detectado en el país.

El que fuera hasta hace sólo diez días presidente del Banco Espírito Santo (BES) fue arrestado a primera hora de la mañana por la policía portuguesa, que lo trasladó hasta el Tribunal de Instrucción Criminal de Lisboa, donde presta declaración desde hace varias horas.

Multimillonario y heredero de la última saga de grandes banqueros lusos, a sus 70 años es miembro del Consejo Superior del Grupo Espírito Santo en su condición de líder de una de las cinco facciones en que se divide la familia.

A pesar de que el motivo por el que se sentó ante el juez es su supuesta vinculación a una trama de fraude y blanqueo, la detención de Salgado también coincide en el tiempo con la crisis que atraviesa desde hace semanas este emporio empresarial.

El grupo, en cuyo seno se detectaron sociedades con irregularidades contables y empresas en riesgo de insolvencia, es además el principal accionista del BES, el mayor banco a nivel de activos del país.

Las dudas sobre la verdadera situación financiera de la sociedad controlada por los Espírito Santo derivó, de hecho, en el alejamiento de Salgado de la gestión del BES como presidente, cargo que ocupaba desde hacía 22 años.

La Fiscalía enmarcó su detención en la llamada operación "Monte Branco", iniciada en junio de 2011 y con la que se desmanteló una red de blanqueo de capitales y fraude fiscal con conexiones entre Portugal y Suiza.

Salgado ya declaró por este mismo caso ante el juez en diciembre de 2012, aunque entonces el Ministerio Público decidió que no había motivos para imputarle ningún delito.

Por el momento se desconoce cuál es la razón exacta que llevó a proceder a su arresto ahora, aunque medios lusos especulan con transferencias de fondos a su nombre que no fueron declaradas al fisco y el temor a la desaparición de documentos comprometedores.

De hecho, la policía registró entre en las últimas horas sedes de empresas pertenecientes al Grupo Espírito Santo -con intereses en la banca, los seguros, la agroalimentación, el turismo o la sanidad, entre otros-, así como despachos de abogados supuestamente envueltos en el caso.

La red de blanqueo y fraude fiscal operaba a través de una pequeña casa de compra y venta de monedas del centro de Lisboa, que ejercía de "empresa pantalla". Los investigadores sospechan que era utilizada desde hace décadas por algunas de las mayores fortunas lusas para no pagar impuestos y llevar su dinero a cuentas helvéticas.

En el centro de esta trama se encontraba la sociedad "Akoya", gestionada por dos banqueros suizos: Michel Canals y Nicolas Figueiredo. Además, también era accionista en esta firma Álvaro Sobrinho, empresario angoleño que ocupó altos cargos en el Banco Espírito Santo (BES) y cuenta con participaciones en medios de comunicación lusos y en el Sporting de Lisboa.

En el marco de este proceso -abierto desde hace tres años- fueron imputadas siete personas y se calcula que los perjuicios para el Estado luso por esta evasión de impuestos ascienden a 200 millones de euros.

La investigación llevó incluso a poner bajo escucha judicial conversaciones telefónicas en las que participaba el primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, mientras dialogaba con un supuesto implicado.

Ex diputados, empresarios, antiguos presidentes de clubes de fútbol y banqueros se vieron de alguna forma envueltos en un proceso que afectó a cerca de 180 personas, aunque la mayoría regularizó su situación aprovechando una "amnistía fiscal" lanzada por el actual Gobierno luso en 2012.

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