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Ampliar el objeto social permite a los socios que lo deseen dejar la empresa

  • lo admite cuando es una alteración tan radical como una sustitución

Cabe apreciar sustitución del objeto social de la empresa, aún en los supuestos en que la modificación de la redacción de los estatutos sociales sólo consista en una ampliación de las actividades que lo integran, manteniéndose el resto según su redacción originaria.

Así lo recoge una sentencia del Tribunal Supremo, de 30 de junio de 2010, que, en consecuencia, estima para estos casos que el socio que así lo desee podrá invocar su derecho a separarse de la sociedad, por cambio del objeto social, tal y como admite el artículo 95 a) de la Ley 2/1995 de Sociedades de Responsabilidad Limitada (LSRL).

En opinión del ponente, el magistrado Ferrándiz Gabriel, cabe esta posibilidad cuando efectivamente se ha producido "una mutación de los presupuestos objetivamente determinantes de la adhesión del socio a la sociedad, como consecuencia de una transformación sustancial del objeto de la misma que lo convierta en una realidad jurídica o económica distinta".

Sustitución absoluta y relativa

En este sentido, y en contra de lo estimado en las dos instancias anteriores, que, en el caso concreto, consideraron que no se había producido una sustitución del objeto social, sino una mera ampliación del mismo, el ponente aclara que para apreciar si existe sustitución, ésta no debe ser calificada desde una visión absoluta, de forma que sólo sería admisible, explica, el derecho de separación cuando aquélla fuera total, esto es, "con reemplazo en el texto estatutario de una actividad por otra".

Por el contrario, hay que atender a un concepto de sustitución relativa, en el sentido de que la razón identificadora del objeto social es "la sustancia del mismo que permite definirlo como tipo".

Una identidad que hay que poner en relación con el fin perseguido por el citado artículo 95 a) de la LSRL que, no es otro, continúa Ferrándiz Gabriel,"que respetar la voluntad del socio que ingresó en una sociedad que explotaba un determinado negocio, admitiendo que condicione su permanencia a la finalidad objetiva que fue la base de su relación con aquélla".

De esta forma, y a través de una concepción relativa de la sustitución, explica el ponente, que se evitan los supuestos de las modificaciones estatuarias "diseñadas para eludir el derecho de separación del socio disidente, mediante el expediente de mantener en los estatutos el objeto social originario para dar la falsa apariencia de una mera adición objetiva de actividades".

Señala también el magistrado, que lo que el legislador ha querido, a través de la mencionada previsión normativa, es armonizar los poderes de la mayoría de los socios que pueden decidir libremente, por el trámite de la modificación de los estatutos, un cambio del objeto social, con el respeto a la voluntad del socio disidente, cuando la modificación del objeto social alcance el nivel de una sustitución -reemplazo de la actividad social-.

En consecuencia, la sentencia fija que la normativa aplicable reconoce, al que no hubiera votado a favor del acuerdo, el derecho a separarse de la sociedad con el reembolso de sus participaciones.

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