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El único futuro viable es el sostenible

  • Cuidar la salud del planeta es la única manera de cuidar nuestra salud
Foto: EE

Los que nos dedicamos a la sostenibilidad – y afortunadamente en general cada vez más ciudadanos, empresas y gobiernos - sabemos que esta terrible pandemia ha golpeado los pilares de nuestra sociedad en un momento histórico en el que ya era indispensable cuestionar y reinventar muchos de los cimientos sobre los que descansa nuestro modelo de interacción con el entorno y con nuestra propia especie. En mi opinión, es de tal calado este cambio de paradigma necesario que podríamos decir que va a ser el gran reto de nuestra sociedad y el gran mantra de nuestro tiempo, como lo fue en el pasado la lucha por ciertos derechos civiles o la incorporación de la mujer al mercado laboral.

La crisis de la COVID – 19 ha puesto sobre la mesa, y de una forma muy violenta, algunos de los riesgos de los que la ciencia nos lleva advirtiendo años. El cambio climático y la pérdida de biodiversidad nos exponen cada vez más a situaciones de este estilo: Centrándonos en el tema que nos ocupa aquí, el replanteamiento de nuestra forma de progresar es la única forma de asegurar un desarrollo económico viable. Nunca cobró más sentido la expresión de que el futuro será sostenible o no será. Igual que el futuro de las empresas.

Cabe preguntarse cómo sostener un modelo de producción lineal de usar y tirar que procede, nada menos, que del siglo XIX en un contexto en el que el aumento de la población mundial, el consumo y las emisiones asociadas nos sitúan al abismo de los límites planetarios. Los recursos naturales son finitos y las empresas productoras saben que o se replantean cómo conseguirlos o su viabilidad está en entredicho en el largo plazo.

La legislación española y europea, así como el multilaterialismo internacional, avanzan bajo esta premisa. La Ley de Cambio Climático, la Estrategia Española de Economía Circular o la Ley de Residuos y Suelos Contaminados, son solo algunos de los últimos ejemplos con sello nacional a los que el mercado tendrá que adaptarse en el corto plazo. Bien saben los consejos de administración y los inversores que es imperativo que el sector privado se prepare por anticipado para no perder competitividad. Debemos aprovechar el momento y los incentivos disponibles para acelerar esa transformación: el fondo NextGeneration es el mayor paquete de estímulo jamás financiado a través del presupuesto de la Unión Europea. Un total de 1,8 billones de euros ayudará a reconstruir la Europa posterior a la COVID-19, que será más ecológica, digital y resiliente.

En Ecovidrio tenemos el privilegio de que nuestra propia actividad es una de las palancas para acelerar la tan ansiada transición hacia la Economía Circular. Pero no nos parece suficiente. Sí, hemos fijado para España objetivos de reciclaje de envases de vidrio que superan con creces los que nos exige la Unión Europea. Está bien ser muy ambicioso pero además es nuestro deber replantearnos la forma en que hacemos las cosas y llegamos a tasas superiores al 80% en 2025.

Nuestra estrategia de sostenibilidad, transversal a toda la entidad, tiene por objetivo incrementar la tasa de reciclado de envases de vidrio en España generando una huella ambiental positiva. Esto pasa por reducir el impacto ambiental de nuestras operaciones, contribuir a movilizar y promover la circularidad de toda la cadena de valor, impulsar la transparencia con socios, colaboradores y administraciones públicas, en definitiva, generar un impacto social positivo.

Nos sentimos especialmente orgullosos de incorporar hasta un 30% de criterios ASG en nuestros concursos de adjudicación para contenedores, de avanzar en la modernización de la flota de recogida para reducir emisiones, de reparar y reutilizar casi 2.000 contenedores al año para alargar su vía útil y evitar la puesta en el mercado de nuevos residuos o de acompañar a casi 300 compañías envasadoras para mejorar el diseño de sus envases y reducir su impacto desde el origen.

Aunque debemos seguir mejorando, Forética ha categorizado a Ecovidrio como una entidad líder en cuanto a ética y responsabilidad empresarial, según su norma SG21. Nuestros retos más cercanos en este ámbito son ilusionantes y pasan por perfeccionar nuestras actuaciones en toda la cadena de valor reforzando los compromisos de nuestros proveedores. La sostenibilidad tiene su rumbo y éste también va de la mano de la tecnología. Para compañías como la nuestra, el business intelligence, un ambicioso proyecto de digitalización que lanzaremos muy pronto y que es y será un gran aliado en la reducción del impacto de nuestra actividad sobre el planeta.

Como destacó Wangari Maathai, Premio Nobel de la Paz 2004: "Dentro de algunas décadas, la relación entre el ambiente, los recursos y los conflictos será tan obvia como la conexión que vemos ahora entre derechos humanos, democracia y paz"

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