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Las apuestas 'online' sin riesgo, por un error informático, suponen un abuso de derecho

  • El fallo da la razón al operador, aunque su cláusula para anular la jugada sea abusiva
Foto: Getty

Un jugador que efectúa apuestas deportivas online, que tras comprobar la existencia de un error informático que elimina el riesgo aleatorio, realiza un volumen de apuestas muy elevado (78 en cuatro días) con notable desproporción entre el riesgo asumido y el beneficio obtenido (684,38 euros con un premio de 2,8 millones de euros), incurre en un abuso, que el derecho no puede amparar".

Así lo determina el Tribunal Supremo en una sentencia de 6 de marzo de 2020, en la que razona que la doctrina del abuso de derecho se sustenta en la existencia de "unos límites de orden moral, teleológico y social que pesan sobre el ejercicio de los derechos, y como institución de equidad exige una actuación aparentemente correcta",

"En estos caos, se crea una extralimitación a la que la ley no concede protección alguna, generando daños y perjuicios, al resultar patente la ausencia de finalidad seria y legítima, así como un exceso en el ejercicio del derecho, haciéndose necesario proclamar las circunstancias objetivas (anormalidad en el ejercicio) y subjetivas (voluntad de perjudicar o ausencia de interés legítimo)", argumenta.

Desaparece la aleatoriedad

A pesar de ello, el ponente, el magistrado Sancho Gargallo, dictamina que es abusiva la cláusula de un contrato de apuestas online sobre eventos deportivos que permite a la operadora anular una apuesta por "errores humanos de sus empleados o errores informáticos", sin distinguir si el momento de la anulación debe ser que se llegue a consumar el evento deportivo sobre el que recae la aleatoriedad de la apuesta, o si también puede hacerse después de cumplido el evento, cuando ya se ha consumado el resultado de la apuesta, y por lo tanto, cuando lo que procedería ya sería su pago, según establece el Tribunal Supremo, en sentencia de 6 de marzo de 2020.

Solo cabe el control de abusividad de una cláusula relativa a los elementos esenciales del contrato si no es transparente

Considera que la falta de la precisión necesaria que objetive de antemano la facultad que se confiere a la operadora de apuestas hace que la cláusula del contrato sea nula, puesto que le atribuye una facultad unilateral de anular de forma arbitraria las apuestas una vez consumado el evento deportivo, y por lo tanto, después de comprobar que no le salía a cuenta ofrecer la apuesta en las condiciones en que lo hizo. No obstante, ante la desproporción de las apuestas y la falta de aletoriedad, la sentencia da la razón al operador de juego.

El ponente razona que solo cabe el control de abusividad de una cláusula relativa a los elementos esenciales del contrato si no es transparente, lo que supone que esas cláusulas no solo han ser gramaticalmente comprensibles y estar redactadas en caracteres legibles, sino que además deben permitir al consumidor hacerse una idea cabal de las consecuencias económicas y jurídicas que su inclusión le supondrá (sentencias 24 de marzo y 29 de abril de 2015).

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