La Ciudad azul

Ciudades que dan ejemplo

  • El Pacto de los Alcaldes, principal impulsor de la transición energética urbana
  • Vitoria-Gasteiz, la ciudad más sostenible según el Observatorio de Sostenibilidad
Paisaje urbano de la ciudad de Málaga. Imagen: iStock
Madrid

Cuando en 2015 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció sus Objetivos para el Desarrollo Sostenible, cerca de 4.000 millones de personas vivían en ciudades. Como informan desde la Organización, esa cifra va inevitablemente en aumento, pudiendo llegar a los 5.000 millones de habitantes en el año 2030. Ante estas perspectivas, se convierte en vital la construcción de espacios urbanos responsables con los recursos. Y es que, aunque las ciudades ocupan solo el 3% de la superficie terrestre, representan entre un 60% y un 80% del consumo de energía y el 75% de las emisiones de carbono. Además -tal y como informan también desde la ONU-, desde 2016, el 90% de los habitantes de las ciudades respiraba aire que no cumplía las normas de seguridad establecidas por la Organización Mundial de la Salud, lo que provocó un total de 4,2 millones de muertes debido a la contaminación atmosférica. Por tanto, la apuesta de las ciudades por invertir en sostenibilidad y cuidado con el medioambiente no es un hecho baladí. Todo lo contrario, es en definitiva una apuesta por la mejor calidad de vida de todos; un compromiso claro con el futuro.

De esta manera, surgen iniciativas como la impulsada por la Comisión Europea, el Pacto de los Alcaldes, cuyo objetivo es acelerar el proceso de transición energética en las ciudades y conseguir que sus habitantes disfruten de acceso a una energía segura, sostenible y asequible. Al pacto se han sumado ya más de 7.000 municipios de 57 países, incluyendo las principales ciudades españolas. Las urbes firmantes se comprometen a actuar para reducir las emisiones de CO2 al menos un 40% en 2030 y, finalmente, liberar por completo a las ciudades de emisiones en el año 2050.

Al ritmo actual, los ayuntamientos deberán invertir entre 1.500 y 4.000 euros adicionales por habitante

En el caso concreto de nuestro país, las ciudades (al menos 50.000 habitantes) concentran el 70% de la población y en ellas se consume el 40% de la energía final (principalmente en los sectores edificación y transporte rodado). Así lo refleja el estudio Ciudades energéticamente sostenibles: la transición energética urbana a 2030, elaborado recientemente por Monitor Deloitte con la colaboración de Endesa. Como se explica en dicho informe, el consumo de energía en las ciudades de nuestro país est á relacionado con el 70% del total de emisiones de gases de efecto invernadero; 229 millones de toneladas de CO2 equivalente (MtCO2eq) frente a un total nacional de 324 MtCO2eq en el año 2016.

En dicho informe, Monitor Deloitte advierte que, al ritmo actual de reducción de emisiones, no se conseguirán los objetivos de sostenibilidad. Los ayuntamientos de nuestro país requieren realizar una inversión adicional de entre 1.500 y 4.000 euros por por habitante de aquí al año 2030. En una ciudad grande de clima frío como la ciudad de Madrid se requerirá entre 1.500 y 2.000 euros por habitante (5.000-6.000 millones de euros en total), mientras que, en una ciudad de tamaño medio con clima frío como Vitoria-Gasteiz, esta inversión se situaría en 2.000-4.000 euros por habitante (500-1.000 millones de euros en total). No obstante, aparte de mejorar la calidad de vida y la salud de los habitantes de las ciudades, esta inversión conllevará un ahorro de hasta 2.000 euros por habitante y evitará unas inversiones mayores en el futuro de cara a alcanzar los objetivos de cero emisiones en las ciudades en 2050.

La movilidad en el foco

Recientemente, un nuevo análisis elaborado por el Observatorio de la Sostenibilidad (OS) señalaba que el País Vasco y Navarra son las Comunidades Autónomas españolas que mejor cumplen los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, seguidos de Aragón. No es la primera vez que el norte de nuestra geografía destaca sobre otras zonas en lo que a sostenibilidad se refiere. Y es que, ya en noviembre del año pasado, otro informe del OS posicionaba a la capital vasca Vitoria-Gasteiz como la más sostenible del país; atendiendo a criterios sociales, medioambientales, económicos y de transparencia y gobernabilidad.

En 2017, la ciudad de Vitoria-Gasteiz gozó de 232 días en los que la calidad del aire fue buena, al comparar sus niveles de contaminantes atmosféricos con los niveles o umbrales de riesgo establecidos por la legislación vigente. Y es que, de la mano de la red europea Civitas, que busca el intercambio de ideas innovadoras aplicadas a la movilidad, el ayuntamiento de la ciudad vasca ha participado en proyectos para mejorar la calidad y aplicación de Planes de Movilidad Urbana Sostenibles, así como para impulsar los desplazamientos peatonales y ciclistas por medio de tecnologías de modelización del tráfico. El transporte no motorizado en Vitoria-Gasteiz ha pasado de suponer un 52% de los trayectos en 2006 al 65% en 2016. 

En esta línea, y también en el País Vasco, la ciudad de Bilbao se posiciona en el primer puesto del Ranking de la Movilidad Urbana en España de Greenpeace. La organización no lucrativa señala que la ciudad vizcaína ha logrado colocar a los peatones en el centro de la vida urbana, destacando que un 64% de los desplazamientos en la ciudad se realizan a pie. Asimismo, recuerda su oferta de transporte público y la reducción de la velocidad máxima en el 87% de sus calles. 

Este tipo de medidas relacionadas con la movilidad son más que necesarias para lograr la reducción de emisiones contaminantes, pues el sector del transporte rodado supone el principal causante de la concentración de óxidos de nitrógeno (NOx) en ciudades (el 60-80% según el Inventario nacional de emisiones a la atmósfera). Conscientes de esta problemática, en el informe Ciudades energéticamente sostenibles: la transición energética urbana a 2030, Monitor Deloitte propone actuaciones prioritarias como el aumento del uso de transporte público o vehículos no motorizados o el desplazamiento a pie. Fomentando el cambio modal de transporte y apoyándose en mayores restricciones al uso del vehículo privado y en la implantación de carriles y aparcamientos para bicicletas, estas medidas podrían reducir las emisiones GEI por pasajero-km entre un 70-100%.

Las nuevas formas de movilidad deben alcanzar el 10% de los trayectos en vehículo particular

Para cumplir con estas expectativas, el uso de nuevas formas de movilidad inteligente -carsharing o carpooling, en auge gracias a la digitalización-, debe alcanzar el 10% de los desplazamientos en vehículo particular en ciudades grandes para 2030, según el informe de Monitor Deloitte. Para alcanzar los objetivos del Pacto de los Alcaldes, dicho informe también señala que la penetración del vehículo eléctrico debería alcanzar el 25-30% en 2030, en detrimento de la circulación de los vehículos más antiguos y contaminantes. 

Las flotas del transporte público también deberían perseguir las cero emisiones; una medida ejemplar de las Administraciones Públicas que también pasa por la implantación de iluminación pública con tecnología LED. En relación con las renovables, también encontramos el autoconsumo en edificios municipales con cubiertas adecuadas o, como hacen algunos municipios, la promoción de instalaciones renovables en las cercanías de las ciudades, donde puede aprovecharse el recurso natural de modo más eficiente.

Cómo reducir el consumo

Como se señala en el estudio Ciudades energéticamente sostenibles: la transición energética urbana a 2030, elaborado por Monitor Deloitte con el apoyo de Endesa, los hogares de los ciudadanos son una de las principales fuentes de emisiones, especialmente en aquellas con un clima frío donde un hogar puede consumir un 50-80% más de energía, en calefacción y agua caliente, que un hogar en un clima templado, lo que implica que el clima es el factor más relevante para analizar consumos y actuaciones de sostenibilidad urbana en este sector. Los sistemas de control de consumo de calefacción pueden reducir entre un 15% y un 30% el consumo de energía. En ciudades de clima frío con mayor consumo térmico y presencia de sistemas centralizados, se requeriría una penetración del 30-50% de hogares con estos sistemas para alcanzar las reducciones previstas para el año 2030. Como advierte dicho estudio es necesario también impulsar el uso de equipos térmicos más eficientes, como la bomba de calor -sobre todo en centros comerciales, grandes edificios de oficinas- o la caldera de condensación de gas natural, así como las rehabilitaciones energéticas de edificios.

El cambio a sistemas LED en oficinas y comercios permite un ahorro unitario del 70-80% del consumo

El cambio de equipos de iluminación a sistemas LED en oficinas y comercios permite, además, un ahorro unitario del 70-80% del consumo, mientras que los sistemas de control inteligente de la iluminación producen una reducción del 15-30%. Como también informan desde Monitor Deloitte, la elevada rentabilidad de estas actuaciones hace que instalar iluminación LEDen el 90-100% de la superficie del sector servicios para el año 2030 sea un objetivo realista. 

Laboratorio malagueño

Otra ciudad de nuestra geografía que destaca notablemente en el ámbito de la sostenibilidad urbana es Málaga. Y es que, con el apoyo de Endesa, en el denominado Living Lab de Smart City Málaga se desarrollan medidas de eficiencia y ahorro energético. También se gestionan de forma activa las demandas de particulares, edificios y grandes clientes, la integración de la generación de energía renovable en la red, el almacenamiento, la movilidad eléctrica, los servicios de telegestión y la seguridad de la información.

Desde su lanzamiento en 2009, Smart City Málaga se ha convertido en un referente en el diseño del modelo energético de las ciudades del futuro, recibiendo la certificación Living Lab de la red ENoll (European Network of Living Labs). Gracias a las iniciativas de este laboratorio, la ciudad andaluza ha conseguido reducir la contaminación, ahorrar más del 25% en el consumo eléctrico y mejorar la gestión de los servicios públicos. 

Málaga ejemplifica la apuesta de nuestras ciudades por poner en el centro de sus políticas la innovación. Solo así, a través del uso de la tecnología para lograr un mayor bienestar de las personas, el futuro en nuestras ciudades se avecina prometedor.

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