Inversión sostenible y ESG

Qué ocurre tras el EINF

Imagen: iStock

El 29 de diciembre de 2018 se publicó la Ley 11/2018, de 28 de diciembre, por la que se modificaba el Código de Comercio, el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, y la Ley 22/2015, de 20 de julio, de Auditoría de Cuentas, en materia de información no financiera y diversidad. La obligación de presentar el EINF (Estado de Información no Financiera) implicaba a grandes empresas que cumplían con las siguientes condiciones:

- Número de empleados superior a 500.

- Compañías consideradas Entidad de Interés Público (EIP).

- Haber superado durante dos ejercicios consecutivos dos de esto tres criterios: total del activo del balance: 20 millones de euros; importe neto de la cifra de negocios: 40 millones de euros; al menos 250 empleados de media durante el ejercicio. Consulte más tribunas sobre sostenibilidad en elEconomista Inversión sostenible y ESG.

A partir de 2022, las empresas con más de 250 trabajadores estarán obligadas, por lo que el número que debe reportar el informe relativo al 2021 se eleva a 30.000 empresas en la UE. 

El EINF constituye un punto de partida en materia de reporting sostenible para muchas empresas en España que, hasta hace bien poco, no publicaban prácticamente ningún tipo de información al respecto. En este sentido, la ley del EINF ha servido como palanca de cambio para que las empresas empiecen a poner en valor el reporting no financiero como ejercicio de transparencia hacia sus grupos de interés. La realidad es que hay empresas que desconocen todavía hoy la existencia del EINF, así como de su obligatoriedad, mientras que aquellas que lo publican lo hacen con una visión más bien cortoplacista, atendiendo al mero cumplimiento legal. 

Han pasado tres años en los que las compañías han realizado multitud de esfuerzos por emitir anualmente el Estado de Información no Financiera, pero ¿qué ocurre ahora?

Tras estos años funcionando con la Directiva sobre la presentación de informes de sostenibilidad de las empresas (NFRD) la Comisión Europea ha llegado a la conclusión de que la información que se proporciona no es la que inversores y grupos de interés necesitan. Literalmente, se manifestaba así: "Los informes a menudo omiten información que los inversores y otras partes interesadas consideran importante. La información reportada puede ser difícil de comparar de una compañía a otra, y los usuarios de la información a menudo no están seguros de si pueden confiar en ella".

El EINF esun primer paso hacia la transparencia, "si bien tal y como ha confesado la propia Comisión Europea, carece de elementos para ser considerado un informe fiable"

La información sobre sostenibilidad que se reporta debe ser relevante, dar una representación fiel, ser comparable, comprensible y verificable. Los expertos se han dado cuenta de que lo que las compañías necesitan es ceñirse a un mismo marco de reporte único evitando así utilizar el que cada una considere conveniente. 

Por todo ello, surge la nueva propuesta de Directiva sobre la presentación de informes de sostenibilidad de las empresas (CSRD), que modificará los requisitos actuales sobre la Información no financiera (NFRD) garantizando que las empresas proporcionen información sobre sostenibilidad dando así cumplimiento al Pacto Verde. 

El texto definitivo de la CSRD está siendo todavía negociado por el Parlamento Europeo y los Estados miembros en el Consejo, si bien se prevé un primer borrador a finales de 2022, en el cual se incluirán un conjunto preliminar de normas. A finales de 2023 se adoptará un segundo conjunto de normas complementarias, en las que se proporcionará información específica por cada sector. Finalmente, será en 2024 cuando las empresas deberán divulgar por primera vez los nuevos estándares de sostenibilidad relativos al año 2023. 

Destacamos otras iniciativas regulatorias que nos dan la pista sobre los cambios que surgirán en el futuro cercano. Una de ellas es el Reglamento (UE) 2020/852 (Taxonomía UE), publicado oficialmente en junio de 2020, que tiene por objetivo mejorar el flujo de capitales hacia actividades sostenibles en toda la Unión Europea.

Nuevo modelo operativo

Las organizaciones se han dado cuenta de que ya no sólo deben hablar de Información no financiera sino de Sostenibilidad, marco mucho más amplio que no diferencia lo que es financiero de lo que no lo es. Por ello, las organizaciones empiezan a plantearse la inclusión de cambios en el Modelo Operativo.

Nuevas funciones y/o áreas

Hasta ahora el EINF recaía sobre el área Financiera, pero con la nueva definición, las organizaciones ya plantean la creación de departamentos de Sostenibilidad.

Nuevos sistemas de control Interno 

Que contemplen no solo la información financiera sino la información no financiera (SCIINF), donde se identifiquen, evalúen y supervisen riesgos y controles sobre el proceso de elaboración y reporting de Sostenibilidad.

Una adecuada integración de los procesos de elaboración y reporting del EINF (y futuros reportes) en los sistemas de control interno requiere conocimientos de la normativa, así como de los aspectos a reportar y estándares de referencia sobre Información No Financiera y Sostenibilidad.  Asimismo, resulta necesario que las áreas destinadas a los aspectos de Sostenibilidad tengan un amplio conocimiento sobre la evaluación de riesgos y controles, que permita una integración alineada con los mecanismos de gestión y supervisión ya implantados en la organización, optimizando los recursos disponibles.

Inclusión de aspectos sobre sostenibilidad en el proceso de homologación de proveedores

Resulta fundamental una gestión adecuada de los proveedores en clave para reforzar su posición y compromiso frente a los competidores. De esta forma, se propone una redefinición del proceso de homologación de proveedores mediante el cual se evalúen aspectos clave y valorar en cada caso el riesgo ESG inherente, así como el riesgo residual dispuesto a ser asumido, a partir del cual podría plantearse la revocación de un determinado proveedor. 

Inversión en nuevas herramientas 

Sistemas que permitan establecer una serie de KPIs de sostenibilidad y realizar un seguimiento de estos a través de cuadros de mando y reportings generados. Existen herramientas en el mercado que cubren el proceso ESG de principio a fin, dando respuesta a las demandas regulatorias, así como a los requisitos internos de gestión de las organizaciones. 

Temas a tratar en los Consejos de Administración

Todos estos cambios en el Modelo Operativo de las organizaciones llevarán el diálogo sobre ESG a los Órganos de Gobierno, donde se deberá evaluar de forma periódica el impacto del cambio climático en los resultados financieros, así como revisar la estrategia ESG seguida por la organización. 

Las principales dificultades a la que se enfrentan los consejos a la hora de supervisar los asuntos ESG son el gran desconocimiento sobre ESG, por lo que requerirán de una formación específica en materia de sostenibilidad. En un segundo nivel, se da una ausencia de indicadores que permitan cuantificar el desempeño y evaluar el impacto de las iniciativas desarrolladas dentro de la estrategia ESG.

En definitiva, el EINF supone un primer paso hacia la transparencia y divulgación en materia de sostenibilidad, si bien tal y como ha confesado la propia Comisión Europea, carece de elementos para ser considerado un informe fiable, robusto y comparable. 

Las recientes regulaciones en materia ESG, y también las que llegarán a corto plazo, obligan a las empresas a una reflexión profunda sobre cómo debe ser abordada la sostenibilidad desde todos los puntos de vista. Este es, sin duda, el momento indicado para empezar a cuestionarse la necesidad de una estrategia ESG que permita adaptarse a las demandas regulatorias de una forma rápida y exitosa en los próximos años. Unas demandas regulatorias cuya repercusión se prevé mayor y con un alto componente reputacional, pues el incumplimiento de según qué requisitos podría negar a una empresa al acceso a cierta financiación, así como exponerla a sanciones mucho más severas de las que se conocen actualmente con el EINF en España.

Laura Cortés es manager de Axis Corporate y especialista en ESG.

WhatsAppTwitterTwitterLinkedinBeloudBeloud