Internacional

El Tribunal Supremo de Washington pone fin a la pena de muerte en el estado norteamericano

Sala donde se ejecuta a los reos en una prisión norteamericana. Foto: Dreams

El Tribunal Supremo de Washington ha declarado inconstitucional la pena de muerte en este estado norteamericano en un fallo unánime que se ha dado a conocer este jueves.

La sede jurisdiccional se ha basado en el caso de Allen Eugene Gregory, condenado a la pena de muerte en 2001 por un homicidio en primer grado con agravante. En la apelación, presentó un estudio sobre la influencia que tienen la raza y el lugar de origen del imputado en la imposición de la pena capital. De acuerdo con sus conclusiones, los afroamericanos tenían hasta cuatro veces más posibilidades de recibir tal castigo que los acusados blancos.

Los afroamericanos tenían hasta cuatro veces más posibilidades de sufrir la pena de muerte que los acusados blancos

El Tribunal Supremo ha dado la razón al estudio presentado por Gregory afirmando que la pena de muerte se aplica de forma arbitraria basándose en criterios raciales. "Todas las condenas a muerte, por tanto, quedan conmutadas por cadena perpetua", han decidido los magistrados.

El gobernador de Washington, el demócrata Jay Inslee, ha aplaudido el fallo. "Es un momento enormemente importante en nuestra lucha por conseguir una Justicia justa", ha valorado, según informa el portal de noticias The Hill.

Esta resolución judicial reduce el número de estados en los que se aplica la pena de muerte a 30 de 51. En Washington hay actualmente ocho presos en el corredor de la muerte y 78 han sido ejecutados desde 1904, todos hombres. La última tuvo lugar en 2010.

WhatsAppWhatsApp
FacebookFacebook
TwitterTwitter
Google+Google plus
Linkedinlinkedin
emailemail
imprimirprint
comentariosforum0
Publicidad
Otras noticias
Contenido patrocinado
forum Comentarios 0
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.