Internacional

La reforma constitucional inicia la transición en Cuba

  • La isla experimenta un cambio político, económico y social
Miguel Díaz-Canel, nuevo presidente de Cuba. Foto: Reuters

Cuba emprende reformas fundamentales en su Carta Magna de 1976. Frente a la opinión de los que lamentan el "inmovilismo" la isla experimenta un cambio de modelo político, económico y social. El proyecto de Constitución aprobado en la Asamblea Nacional será sometido a discusión popular y referéndum.

La propuesta reconoce el papel del mercado y la propiedad privada, reorganiza el Estado para dispersar poderes. Se elimina el comunismo como fin y se sustituye con la referencia a "una sociedad socialista, independiente, próspera y sustentable". Se mantiene el partido único -Comunista- como sujeto político.

Si bien se insiste en la preponderancia de la empresa estatal y el socialismo, otras formas de propiedad, vedadas en casi 60 años de revolución, finalmente son aceptadas. Es positivo, aunque sigue vigente el concepto de que el área estatal, mixta y las cooperativas son pilares del modelo. En una década, los "cuentapropistas" han llegado a representar el 13% de la fuerza laboral.

Otro aspecto mencionado es la apertura a la inversión extranjera, que de distintas formas ha llegado desde el desembarco, por ejemplo, de empresas europeas con inversión en turismo y su infraestructura.

En materia social, terminarían años de homofobia con el matrimonio entre "dos personas" (no hombre y mujer, como hasta ahora). Los homosexuales fueron perseguidos y sometidos a reeducación.

De momento seguirán las líneas fijadas por el expresidente Raúl Castro de abrir la puerta a la liberalización económica sin soltar las riendas de lo político. Hay quienes consideran la reforma constitucional una maniobra más para lavarle la cara al régimen. Una farsa, en resumen. Las reformas son vistas como simples cambios cosméticos que no representan una apertura democrática ni otorgan derechos básicos a los cubanos.

Las transiciones no suelen ser simples. El mandatario, Miguel Díaz-Canel, puede estar emancipándose del control de la ortodoxia y la vieja guardia. Necesariamente con tiento y sin precipitar acontecimientos. Cuba está en camino de entrar en una nueva fase.

Dudas en la población

Con todo, la población mantiene sus dudas respecto a la reforma constitucional. Según informa Europa Press, Los resultados de una encuesta realizada por el Grupo de Estudio de las Dinámicas Sociales-Cuba del Observatorio Cubano de Derechos Humanos muestra que tan sólo el 17,6% de los cubanos considera que la reforma de la Constitución mejorará su calidad de vida. La mayoría de los encuestados, el 57,8% considera, además, que debería eliminarse "el papel rector del Partido Comunista de Cuba" y un 62,3% estima que la nueva Carta Magna debería permitir el multipartidismo.

No obstante, la encuesta muestra que la mayoría de la población no confía en gran medida en los cambios que puedan venir del Gobierno ahora que Miguel Díaz-Canel ha llegado al poder. Entre los menores de 30 años, un 35,2% no cree posible que la situación mejore para los cubanos de cara al futuro.

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