Internacional

La canciller Merkel refuerza su poder a sólo cuatro meses de las elecciones

  • Las encuestas dibujan otros cuatro años de Gran Coalición CDU-SPD
  • La popularidad de Merkel ha ido subiendo con el límite a los refugiados
Angela Merke. Foto: Reuters

Tras las últimas elecciones regionales antes de la pugna por la cancillería el próximo 24 de septiembre, Angela Merkel, fija su poder en Alemania y también internacionalmente. Ya no hay dudas de que repetirá en el puesto otros cuatro años. Serán ya dieciséis capitaneando una de las economías más fuertes de la eurozona. Después del ocaso de su popularidad a finales de 2015, ligado a la crisis de refugiados, hoy la dirigente germana es capaz de articular en sí misma todo el espectro político, lo que le ha hecho vencer en los lugar más inhóspitos para su partido.

Así ocurrió con la última cita electoral el 14 de mayo en Renania del Norte-Westfalia, donde el vapuleo democristiano dejó mermado a unos socialdemócratas (SPD) que no remontan a pesar de haber elegido como candidato a una carismática figura relativamente nueva en el país, el expresidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz. Era la última foto antes de la gran cita de septiembre, donde Merkel y Schulz serán rivales, a pesar de que sus partidos son socios de gobierno.

Las encuestas se ponen de lado de la canciller, quien ya aventaja en 11 puntos en intención de voto al SPD. Se mantiene en torno al 10 por ciento la ultraderechista AfD, con ligeras fluctuaciones. Haber entrado en su parlamento número 13 les ha dotado de fuerza de cara a las elecciones federales y su presencia en el Bundestag está casi asegurada. Según todas las estadísticas, una nueva Gran Coalición del SPD y la CDU de Merkel es el único Gobierno posible. Los liberales del FdP continúan su escalada, pero insuficiente para gobernar con los democristianos, como sí va a ocurrir en Renania del Norte-Westfalia.

Recupera la popularidad

La popularidad de Merkel ha ido subiendo en Alemania según se iba limitando la llegada de nuevos refugiados y se endurecían las condiciones de asilo. El pasado jueves, el Ejecutivo aprobó una nueva ley en la que además de poder controlar con pulseras de pie a refugiados sospechosos de terrorismo, pueden revisarse sus móviles y también se les podrá deportar más rápido si no se les concede el asilo. Se tendrá, asimismo, acceso a sus dispositivos electrónicos para comprobar de dónde proceden.

Una de las medidas más controvertidas de esta nueva legislación es la posibilidad de que un solicitante de asilo reciba una orden de expulsión, aunque su país de origen no aporte documentos referidos a esa persona. Aumentan también de cuatro a diez los días en los que los sospechosos de terrorismo pueden ser detenidos preventivamente. En caso de que los asilados presenten documentación falsa, se les restringirá su libertad de movimiento. Estas medidas son parte de un nuevo plan de seguridad, uno de los puntos en los que se centrará la campaña electoral este verano.

Por su parte, continúa el descenso del desempleo y el país germano bate sus propios récords mes a mes. Ésta es una de las principales razones de la continuidad de Angela Merkel al frente de la cancillería. La gestión del ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, orientada a la tecnocracia, satisface también a la mayoría de la población a pesar de que todavía se deben tomar medidas para corregir las desigualdades económicas, pues el 16,7 por ciento de la población, según datos oficiales, se encuentra aún en riesgo de pobreza.

Es innegable que el liderazgo de Merkel se conserva tanto en su país como en el resto de la Unión Europea, lo que coloca a la canciller como una de las líderes más importantes internacionalmente y que sabe lidiar con todo tipo de vicisitudes políticas y económicas.

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