Internacional

El 'Rasputín' de Johnson no se arrepiente de romper el confinamiento y afirma que condujo 100 km para comprobar si veía bien

  • Insiste en que no rompió la ley porque tenía "circunstancias especiales"
Dominic Cummings. Foto: Reuters.

El escándalo que está persiguiendo al Gobierno británico este fin de semana no deja de crecer. El jefe de Gabinete de Boris Johnson, Dominic Cummings, se negó repetidas veces a pedir perdón por su decisión de romper el confinamiento varias veces en una rueda de prensa surrealista en el jardín de Downing Street en la que no solo confirmó que violó las leyes del estado de emergencia, sino que también pudo violar las leyes de tráfico al conducir más de 100 kilómetros sin saber si podía ver correctamente tras haber pasado el covid-19.

Cummings, mano derecha de Johnson y verdadero centro de poder del Gobierno británico, leyó un texto que, por su tono, parecía escrito por un abogado para justificar su decisión de viajar lejos de Londres. Por una parte, explicó que, tras sospechar que su mujer y él tenían síntomas de covid, volvió a Downing Street -en vez de quedarse en casa, como mandaban las leyes- y avisó de que podría tener el virus, pero "los asistentes como yo no estábamos en la lista de los que teníamos que hacernos la prueba PCR".

Y cuando su mujer empezó a sentirse peor, argumentó, decidió que lo mejor para su hijo de cuatro años era que otra persona le cuidara, en caso de que ambos cayeran enfermos. Pero en vez de llamar a su sobrina, que vive a pocos metros de su casa, o consultar las opciones que daba la administración de su distrito de Londres para esos casos, decidió que lo mejor era conducir 400 kilómetros con su mujer enferma y su hijo, en el mismo coche, hasta la finca de sus padres para que ellos cuidaran de él.

Una vez allí, explicó, no dejó a su hijo en manos de los abuelos, sino que ambos se las apañaron para cuidar de él, como podían haber hecho en Londres. Pero, ya que estaban allí, decidieron pasar el confinamiento en el pueblo, hablando con sus padres "a gritos desde el otro lado de la finca".

A continuación, argumentó su decisión de conducir 100 kilómetros más a un paraje turístico cercano el día del cumpleaños de su mujer porque "quería comprobar si veía bien como para hacer un viaje de vuelta a Londres". "Ya me había recuperado y podía volver a trabajar, pero no sabía si tenía secuelas en la vista, así que decidí montarme en el coche con mi mujer y mi hijo y hacer un recorrido de media hora a ver si mi visión estaba bien". En el camino, pararon en un bosque porque "mi hijo quería mear".

Cummings explicó que había hablado con el primer ministro durante ese tiempo, pero que "no recuerda" haberle pedido permiso o explicado que se había ido de viaje. Johnson, por su parte, dijo el domingo estar "completamente satisfecho con su explicación".

"No crean a los medios"

Preguntado repetidamente por los periodistas si se arrepentía de algo, Cummings explicó que no había nada por lo que pedir perdón ni por lo que arrepentirse. "Creo que la gente comprenderá mis circunstancias excepcionales", dijo. Y preguntado por varios medios conservadores sobre si "está tomando a la gente por estúpida", el asesor de Johnson dijo que no, y que lo único que le diría a los votantes conservadores que se sienten insultados es que "no se crean todo lo que dicen los medios o la televisión".

En las últimas horas, han crecido de forma insistente las peticiones de dimisión de Cummings por violar las leyes del confinamiento, y hasta varios obispos se han sumado a la petición de la oposición, los expertos científicos, numerosos medios y parte del propio Partido Conservador.

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