Internacional

La UE y Reino Unido aprueban sus líneas rojas para negociar el futuro acuerdo, que no cubrirá Gibraltar

  • El bloque culmina el proceso de un mes para definir sus 'líneas rojas'
El negociador jefe de la UE, Michel Barnier. Foto: Efe

La Unión Europea y Reino Unido han aprobado este martes sus respectivas líneas rojas para comenzar a negociar las relaciones futuras entre las dos partes tras el Brexit, en el marco de un enfoque que, tal y como pidió España, dejará fuera Gibraltar.

Los Veintisiete han dado este martes luz verde a iniciar las negociaciones con Reino Unido para alcanzar un acuerdo comercial "ambicioso, extenso y equilibrado", sin aranceles ni cuotas para las exportaciones siempre que se garantice el "juego limpio" en materia de competencia.

"Es un acuerdo ambicioso (...), pero claro que le corresponderá a las partes decidir cuán lejos desean ir", ha dicho la secretaria de Estado croata para Asuntos Europeos y presidenta de turno de la UE, Andreja Metelko-Zgombic, a su llegada a la reunión a Veintisiete en la que se han aprobado las directrices de negociación.

Con esta decisión, el bloque culmina el proceso de un mes para definir las 'líneas rojas' que su negociador, el excomisario francés Michel Barnier, tendrá que seguir en sus contactos en Londres y queda a disposición de la parte británica para arrancar las conversaciones formales.

La comisión interministerial de Reino Unido que fija la estrategia negociadora también ha aprobado este martes el mandato negociar, que no se conocerá al detalle hasta el jueves, según fuentes británicas consultadas por Europa Press. Londres encara este nuevo proceso de forma "constructiva".

Las negociaciones comenzarán el lunes

De esta forma, los equipos negociadores de ambas partes mantendrán una primera ronda negociadora que comenzará el próximo lunes, 2 de marzo, en la capital comunitaria, y se extenderá hasta el jueves. Después tendrá lugar otro encuentro en Londres a lo largo del mismo mes, según ha explicado en una rueda de prensa el negociador jefe de la UE, Michel Barnier, posteriormente habrá más rondas intercalando reuniones entre las dos capitales.

Reino Unido dejó de ser Estado miembro el pasado 1 de febrero y con ello perdió su representación en las instituciones comunitarias y dejó de tener voz y voto en las decisiones de la UE. Sin embargo, se mantiene de manera temporal el resto de relaciones como si fuera un Estado miembro y sigue sometido al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, con el fin de dar tiempo a negociar el futuro.

Así las cosas, los Veintisiete tienen entre sus prioridades sellar "compromisos sólidos" para garantizar la igualdad de condiciones en materia de competencia y ayudas de Estado, para garantizar un entorno "abierto y justo", habida cuenta de la proximidad geográfica y la independencia económica de la UE y Reino Unido.

Sin acuerdo pesquero no habrá acuerdo comercial

También preocupa especialmente la cuestión pesquera, por lo que los Veintisiete advierten de que a más tardar el 1 de julio de 2020 deberá estar listo el acuerdo que asegure el acceso de la flota comunitaria a las aguas británicas, a cambio del acceso libre al mercado común de los productos pesqueros de Reino Unido.

Sobre este asunto, el negociador francés ha advertido que sin acuerdo pesquero no será posible concluir el acuerdo comercial. "La pesca es parte de este paquete sobre la relación comercial y este paquete es indivisible. El acuerdo de comercio estará asociado a un acuerdo de pesca y a un acuerdo sobre igualdad de condiciones o no tendremos ningún acuerdo", ha subrayado.

De forma general, Barnier ha avisado a Londres de que la UE no concluirá un acuerdo "a cualquier precio" e insistirá en una relación futura que sea "justa y equilibrada" y cuente con un marco de gobernanza "sólido" que debe traducirse en garantías de que Reino Unido va a garantizar una competencia justa y estándares elevados.

También ha remarcado el hecho de que será una negociación "compleja" y "exigente" durante un tiempo "muy corto", puesto que el periodo de transición se acaba el 31 de diciembre de este año y el Londres ha repetido en varias ocasiones que no desea prorrogarlo. "No podemos hacer todo, haremos lo máximo posible pero no somos nosotros quien pone la presión, sino el gobierno británico", ha defendido el francés.

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