Inmobiliaria

Andrew Tan, el rey del brandy, cambia el nombre a Torre Espacio: Torre Emperador Castellana

  • El activo, propiedad de Emperador Properties, es el cuarto rascacielos más alto de España
  • Cuenta con 235 metro de altura y 57 plantas sobre el nivel del suelo

Torre Emperador Castellana. Este es el nuevo nombre de Torre Espacio, una de las cuatro torres que destacan en el skyline de la ciudad de Madrid. Emperador Properties, propiedad del empresario filipino Andrew, y que forma parte de Grupo Emperador Spain, ha renovado su identidad de marca, con nuevo logo y nombre. Situada en el Paseo de la Castellana, con 235 metro de altura y 57 plantas sobre el nivel del suelo, la cuarta torre más alta de España arranca una nueva etapa centrada en el relanzamiento del activo tras la crisis del Covid-19.

Con una superficie alquilable de 60.142 m2, se han llevado a cabo remodelaciones en el edificio por valor de 1,5 millones de euros en el último año que han permitido la incorporación de nuevos servicios como una planta habilitada con un espacio de coworking.

"La Torre nació como un espacio único y preferente para los negocios y con esa ambición continuamos, pero renovados para ofrecer un servicio excelente y de primera calidad a nuestros inquilinos, donde la sostenibilidad y la innovación mandan. Queremos que los clientes se sientan parte de nosotros y que se puedan desarrollar y crecer con Torre Emperador Castellana", señala Eduardo Corral, director de Torre Emperador Castellana.

Además, a partir del próximo 1 de octubre se abrirá el restaurante de la planta 33, que se suma a las propuestas de cafetería y catering actuales. La Torre dispone también de otros servicios como fisioterapia, lavado de automóvil, gimnasio, aparcamiento -con 1.270 plazas disponibles-, salas de reuniones y espacios de eventos, entre otros.

comentarios0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.