Franquicias

La franquicia española se enfrenta a su salto al exterior

  • Las diferencias legales, los gustos locales y la inversión, grandes retos
Imagen de Istock
Madrid

La internacionalización se ha convertido en una parte fundamental de las estrategias de las empresas españolas. Primero fue la crisis la que empujó a las compañías a salir al exterior para compensar la pérdida de clientes y la reducción de ingresos que sufrían en España, que en muchos casos acabó derivando en quiebras y cierres de negocios. Pero superada esa fase, la internacionalización se ha convertido ya en un factor fundamental para las compañías españolas, que miran fuera para mantener su nivel de crecimiento y evitar estancarse.

Además, la presencia en el exterior se tornará imprescindible para hacer frente a la nueva ola de incertidumbre que se vislumbra en el marco económico y político global, y para poder sobrevivir mejor a las futuras crisis que se producirán.

Sin embargo, el salto al exterior no es tan sencilla como se puede pensar. Aunque la digitalización y las nuevas tecnologías han facilitado mucho el proceso de internacionalización, hay numerosas dificultades que las empresas deben tener en cuenta: por un lado, las relativas a la propia psicología del ser humano, como pueden ser el miedo al fracaso o la dificultad para delegar -imprescindible a la hora de enfocar la internacionalización-; por otro lado las diferencias formales, como pueden ser las diferentes normativas y leyes que hay que tener en cuenta; y por último las informales, relacionadas con cuestiones idiomáticas y culturales, que pueden provocar el fracaso de la aventura.

El caso de las franquicias

Para las franquicias la internacionalización es uno de los principales retos a los que se enfrenta en los próximos años, aunque en su caso la salida al exterior presenta obstáculos añadidos, por las características y peculiaridades de su modelo de negocio.

Pese a estas dificultades, toda franquicia de cierto éxito ambiciona salir fuera, como recuerda Enrique Luque, socio director de Opteamism Retail Consulting. Pero se trata de una decisión estratégica que requiere un análisis prudente y responsable. "Antes de dar el salto tienes que tenerlo todo muy estudiado y muy bien atado", corrobora José Carrasco, general manager de Fersay.

"El primer reto del franquiciado en un mercado internacional es preguntarse si la estructura para la expansión nacional sirve para la expansión internacional", advierte Luque. En este sentido, recomienda revisar el software con el que cuenta la empresa, el diseño del departamento de expansión o los canales de comunicación.

Otra de las dificultades que hay que afrontar, en primer lugar, es que hay que tener en cuenta las diferencias desde el punto de vista legal, ya que hay cambios en la normativa que puede tener implicaciones en la forma de trabajar de la franquicia. También influye en esta decisión el sector en el que desarrollen su negocio, ya que hay algunos especialmente sensibles a la legalidad. Por ejemplo, las farmacias, un sector que en algunos países ni siquiera permite el sistema de franquicias. De la misma forma, todo lo relacionado con la alimentación, especialmente algunos productos, también tiene una legalidad adicional que debe valorar.

Otro reto para las franquicias tiene que ver con la adaptación del producto a los gustos locales, una medida a tener en cuenta especialmente en sectores como el de la hostelería y la alimentación, recuerda Sara Vega, directora de Marketing y Comunicación de Comess Group.

También hay que ser consciente de que el salto al exterior supone un gran esfuerzo para la franquicia, sobre todo en lo relativo a la inversión. "Y no todas cuentan con la estructura y los recursos necesarios para afrontarlo", advierte Vega.

Por último, la experta señala la importancia de la atención al franquiciado en tiempo y forma, un aspecto que estando en otro país se puede complicar. La distancia, la diferencia horaria, etc., son aspectos que dificultan la comunicación entre franquiciado y franquiciador y retrasan las soluciones.

Mejor imagen en Europa

En los últimos años, las franquicias españolas han empezado a mirar a Europa a la hora de expandir sus negocios. Por un lado, porque ofrece mayor seguridad jurídica frente a otras regiones, pero también por el mayor desarrollo de la franquicia en estos territorios. "Si el mercado de destino no cuenta con un mercado de franquicias consolidado, encontraremos dudas y desconfianza", advierte Luque.

También hay que tener en cuenta la mejora de la imagen de marca de la franquicia española en el mundo. Uno de los aspectos que han influido es la presencia de directivos españoles en grandes multinacionales. Pero también hay que tener en cuenta la propia evolución de la franquicia. "En los últimos años el sector ha madurado y se ha profesionalizado mucho", aseguran desde la AEF.

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