Pymes y Emprendedores

La morosidad amenaza la viabilidad del 30% de las pymes españolas

  • El 94% de las empresas de la UE no acepta criptomonedas como pago
Imagen de Dreamstime
Madrid

Para que una empresa tenga éxito es imprescindible llevar un control de su situación financiera. Por ello, lo último que quiere encontrarse una empresa en su camino son deudas, especialmente cuando se trata de una pyme. Sin embargo, la morosidad amenaza la viabilidad del 30% de las pymes españolas según el último Informe Europeo de Pagos, elaborado por Intrum, compañía de prevención y gestión de impagos.

En cuanto a cómo afectan estos impagos a las empresas en general, una cuarta parte de las organizaciones asevera que de recibir sus pagos a tiempo podría contratar a más profesionales, mientras que el 39% destaca ver reducidos sus ingresos como consecuencia de la morosidad.

Obligaciones de pago

La Directiva Europea de Lucha contra la Morosidad es una iniciativa de la Comisión Europea que pretende resolver el problema de los pagos atrasados o al menos detener esta tendencia. Según recoge el estudio, a pesar de que la mitad de las empresas está familiarizada con ella, el 81% manifiesta no haber notado ningún impacto en el retraso de los pagos como resultado de ello.

Por otro lado, las criptomonedas se han convertido en un fenómeno global conocido por casi todo el mundo, pero el mercado de criptomonedas como opción de pago en Europa todavía es inmaduro. Y es que, el 94% de las compañías no aceptan esta modalidad de pago ni prevén aceptarlas en los próximos dos años.

En definitiva, las consecuencias de no recibir los pagos a tiempo pueden ser graves para las empresas. Los empresarios pueden verse abocados a soportar problemas de liquidez, pérdida de ingresos e incluso ver amenazada la supervivencia de su negocio. Por ello, desde Intrum han identificado una serie de obligaciones de pago que las compañías deben tener en cuenta en su balance empresarial para evitar que la compañía atraviese dificultades financieras.

Financiación a corto plazo

En primer lugar, una financiación a corto plazo. Uno de los errores más comunes de las organizaciones es financiar proyectos de largo plazo con instrumentos cortoplacistas. Con ello, se corre el riesgo de tener que amortizar el préstamo antes de que la inversión en sí haya comenzado a dar sus frutos.

Los plazos y deudas domiciliadas: Son las denominadas deudas 'gota a gota', es decir, aquellas que se pagan poco a poco. En esta opción, que en algunos casos puede resultar atractiva para la empresa, se deben tener muy en cuenta los intereses derivados de este tipo de financiación, ya que podrían superar al capital.

Por último, solicitar créditos en otras divisas. Estos productos, indicados principalmente para empresas que realizan operaciones de importación o exportación, tienen como objetivo conseguir una financiación más económica que la que se obtendría solicitando el préstamo en euros. No obstante, sus riesgos son elevados, pues las divisas elegidas -dólares, francos suizos o yenes, normalmente- cotizan diariamente en el mercado y sus cuotas pueden oscilar bruscamente a lo largo del tiempo. Por esta razón, exigen un mayor seguimiento por parte de la empresa titular.

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