Pymes y Emprendedores

Diez errores que pueden provocar que un jefe pierda su liderazgo

Imagen de Dreamstime

Ser un buen líder no es fácil. Exige ser capaz de influir en otras personas para que hagan lo correcto y crear las mejores condiciones para que los colaboradores puedan hacer su trabajo.

Pero, ¿es una habilidad innata? Gonzalo Martínez de Miguel, experto en liderazgo y director de Infova, centro especializado en formación para altos directivos, asegura que no es una capacidad de nacimiento: "Hay que entrenarla y formarse para conseguirla", defiende. Además, "es una capacidad que cuesta alcanzar y que debe cuidarse día a día, ya que puede perderse con facilidad".

En este sentido, el experto señala que existen una serie de acciones muy habituales en la empresa que hacen que un líder pierda su prestigio.

1. Esperar obediencia

No pretender influir desde el ejemplo o la razón. Pensar que el poder se tiene porque "así te ha sido concedido" y basar su autoridad en el cargo.

2. Perder los nervios

La categoría de un líder es visible en los momentos de tensión e incertidumbre. Con el viento a favor todos navegamos bien. Los líderes que pierden los nervios ante la dificultad pierden también la autoridad para dirigir.

3. Falta de reconocimiento

Muchos líderes trasladan desprecio sobre sus colaboradores. Falta de aprecio a su trabajo o a su contribución al éxito colectivo. Este tipo de jefes dejan que se note el esfuerzo que hacen por disimular su opinión sobre el trabajo de sus colaboradores.

4. Presumir de maldad

No entender que el liderazgo consiste en tratar de hacer un mundo mejor, y entenderlo dirigir básicamente para obtener el máximo beneficio para uno mismo a precio que sea. Salvo los sociópatas, nadie quiere ser dirigido por un ser malvado.

5. Rodearse de aduladores

Escuchar solamente a aquellos que vengan a decir lo uno quiere oír. La autoestima es una cosa muy frágil y muchos líderes necesitan inconscientemente una cohorte de palmeros que le refuercen lo bien que dirige. Alejar a los críticos es un craso error.

6. Rigidez

Una cosa es ser firme y otra es ser inflexible. En un mundo cambiante como el que vivimos considerar que ceder es una debilidad es un error de bulto. La rigidez hace grandes a los tiranos, aún así hay quien entiende que un líder nunca debe ceder su posición.

7- Ser insaciable

Una cosa es la ambición de alcanzar los objetivos y hacer el mejor trabajo posible y otra es la eterna insatisfacción con los resultados obtenidos independientemente de lo buenos que estos sean. Un líder valora y celebra lo conseguido sin dejar de buscar el objetivo. El agradecimiento y el conformismo son cosas distintas.

8. Apropiarse de éxitos y socializar las culpas

Echar balones fuera cuando las cosas no salen bien. La falta de responsabilidad antes sus propios actos. Negar los hechos y buscar excusas o culpables.

9. Matar la diversidad

Considerar desleal el pensamiento divergente. La búsqueda del pensamiento único mata la creatividad, empobrece la reflexión y descalifica a quien dirige.

10. Ser excluyente

No repartir juego. Dirigir colaboradores al dictado. No dar oportunidades de crecer y de aprender. Lo líderes excluyentes se quejan de que su equipo no les acompañan, pero no crean las condiciones para estos le puedan acompañar.

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