Pymes y Emprendedores

La nueva gestión empresarial apuesta por acercar a jefes y empleados

  • Medidas para modernizar la dirección empresarial y mejorar resultados

Los elementos digitales y tecnológicos no son los únicos aspectos en permanente evolución dentro del tejido empresarial. La gestión de los recursos que atesoran las compañías también requiere de un desarrollo constante que se adapte a las nuevas directrices que establece el mercado. "Es necesario fijar un proceso de mejora continuo porque esto no para, siempre hay que trabajar para mejorar", indica Josu Imanol Delgado y Ugarte, economista especializado en finanzas y dirección estratégica de empresas.

La rapidez de los cambios en el sector de los negocios obliga a las cúpulas de las empresas a anticiparse a los nuevos escenarios económicos y a estar preparadas para afrontar los retos venideros. "La competitividad de una empresa la fijan, de hecho, las actuaciones de su alta dirección, que son el motor de la empresa. Han de liderar el camino hacia la competitividad, dotar a la organización de valores, comportamientos e iniciativas que les permitan el mejor posicionamiento en el mercado a medio y largo plazo", señalan desde Ayming, entidad consultora especializada en estrategia empresarial.

La comunicación, factor clave

En el proceso de fortalecer la administración de las piezas que componen el organigrama de la empresa, la comunicación ha de estar presente dentro de sus fases productivas y también fuera de ellas. En el plano externo, resulta un componente vital para atraer la atención y el interés de potenciales clientes. "Es la herramienta ideal para crear reputación e imagen de marca, para que el mercado y nuestro target nos conozca y, a través de los medios de comunicación o por redes sociales, estén informados de los logros y novedades que surjan en la compañía", opinan en Ayming,

Por otro lado, la principal virtud de la comunicación interna es que favorece la democratización de las decisiones estratégicas, apostando por un diálogo horizontal entre el superior y el empleado, en lugar del tradicional mónologo del jefe. "Es necesario involucrar a todas las personas dentro de la empresa. Veo a muchas compañías que tienen al obrero como si fuese el último mono y ni atienden a sus sugerencias ni escuchan sus peticiones. Muchas veces cualquier idea del operario con el rango más bajo puede mejorar el producto e incluso generar beneficios y ventajas competivas. ¿Quién va a saber más de una máquina en concreto, ese hombre que está ocho horas, o incluso más, todos los días con ella o el ingeniero que la diseñó y no la ha visto más?", reflexiona Delgado y Ugarte.

En la consultoría de estrategia empresarial creen que la comunicación interna genera una suma de habilidades y pensamientos de la que se nutre la propia entidad. "Es un elemento imprescindible para ser más productivos. La comunicación dentro de la empresa tiene un papel vital para lograr los objetivos marcados, tener información constante de los diferentes departamentos y ser conocedores de las posibles sinergias que puedan surgir"

En la misma línea opinan Asunción Soriano y Custodia Cabanas, expertas en comunicación y gestión de trabajos en equipo. "La comunicación multicanal sitúa al empleado en el centro y le facilita herramientas que permiten asegurar una comunicación fluida y multidireccional. El reto es llegar a todos los colaboradores con independencia de dónde estén, de qué tipo de rol juegan y de cuál es su puesto de trabajo", señalan las ejecutivas.

Liderazgo

Delgado y Ugarte hace referencia a la nueva actitud que deberían adoptar los responsables de la empresa, más carismática y empática y menos autoritaria. "Hay que hacer hincapié en el concepto de liderazgo, el directivo ya no es el jefe que manda y que sólo le falta el palo en la mano. Hoy día ya no se lleva eso". Asimismo, resalta la importancia de la capacidad del directivo para guiar a todo el personal hacia un fin común. "El responsable del negocio debe ser un líder. De esta forma, consigue que los trabajadores tengan una mayor integración en el proyecto. Con los conocimientos de la plantilla y con la confianza y respeto que le puedan demostrar sus directivos, es probable que todo vaya en una misma dirección. Además, incluso se podría alcanzar la excelencia empresarial y laboral", explica el economista. En Ayming destacan la importancia de potenciar el liderazgo en las empresas reducidas. "Una pyme tiene que entender a la perfección cómo crear un buen líder. Casi siempre esta figura es el propio empresario y de él tiene que emanar el ejemplo para el resto de trabajadores. Un buen líder de una pyme tiene que trabajar de forma cercana con un equipo que le acompañe en el día a día".

La dirección y gestión de entidades privadas también persigue que los negocios se caractericen por tener una identidad propia que los fortalezca. Bajo el pretexto de apelar a la transversalidad para, entre todos, conseguir que la compañía progrese, la implicación en los métodos desarrollados para generar una cultura empresarial no debe ser individual, sino que ha de radicar en lo colectivo. "La personalidad de la empresa, es decir, su cultura, la marcará el liderazgo de la dirección, compartiendo valores, ideas y marcando un camino común del que deben hacer partícipes a todos los trabajadores, aunque siempre vayan a existir diferencias y distintos puntos de vista" explican desde Ayming.

En la actualidad, las empresas abogan por abandonar los tradicionales modus operandi de antaño y abrazan las directrices más vanguardistas. Un práctica de supervivencia para evitar estancarse en métodos obsoletos y adaptarse a las nuevas tendencias del mercado.Pese a todo, los empresarios no se pueden permitir relajarse, pues el campo del management es muy dinámico y se encuentra en continuo avance. Tal y como señalan desde Ayming señalan que las compañías "más que sobre el hoy, han de tener una clara visión sobre el mañana".

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