Pymes y Emprendedores

Ocho lecciones del deporte que se pueden aplicar en la vida laboral para ser mejor profesional

  • Tener un buen equipo o celebrar los éxitos son algunas de ellas
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Madrid

El mundo del deporte está lleno de frases que aplican a cualquier ámbito de la vida. Desde pequeños la mayor parte de la sociedad escucha que lo importante es participar. Como si en la pura participación en el juego y en la competición hubiera algo valioso. Y es cierto, lo hay. Mas allá del resultado, la competición es una escuela para descubrir las capacidades y habilidades que cada uno tiene.

"La competición siempre educa el carácter, nos enseña a ganar y a perder", explica Gonzalo Martínez de Miguel, director de INFOVA. "Aprendemos a disfrutar la victoria y a manejar la frustración de la derrota, a trabajar en equipo, a respetar las reglas, al precio de hacer trampas, a sumar esfuerzos, a diseñar estrategias, el valor del entrenamiento y la planificación, etc", asegura.

El directivo destaca algunas lecciones que se pueden aplicar tanto al deporte como a la vida laboral:

1. El equipo es fundamental

En el deporte y en la vida, es muy difícil que uno alcance solo sus metas, sin la ayuda de nadie. Trabajar en equipo supone desarrollar capacidades como el respeto, compartir responsabilidad o plantear decisiones. Cuando además, se tiene la suerte de rodearse de buenos jugadores la consecuencia es que el grupo ayuda a conseguir los éxitos.

2. Respeto por la competencia

Sin rivales no hay competición. El problema es cuando en ellos solo se ve al enemigo, olvidando que de los rivales también se puede aprender. Un ejemplo de ello es la costumbre que existe en el rugby de celebrar los dos equipos el final del partido compartiendo una cerveza.

3. Necesidad por emprender

Sin nuevos retos, sin nuevos proyectos, es muy difícil conservar la ilusión. Es algo necesario para cualquier deportista, pero también para cualquier profesional independientemente de su empleo. Se trata de poner en marcha nuevos retos y marcarse objetivos que permitan seguir aprendiendo.

4. Aprovechar al máximo los recursos

Para obtener un buen resultado son fundamentales las herramientas que se utilizan, y estas pueden ser desde un coche, una raqueta, hasta un ordenador o un programa informático. Puede que no siempre se tengan a mano las mejores, que haya otras superiores en el mercado, pero son las que hay en ese momento. Lo que si es importante es ser lo suficientemente ingeniosos para sacarles todo el provecho, conocerlas para extraer todo su rendimiento.

5. Tomar decisiones continuamente

Es importante entender que solo quien asume la responsabilidad de decidir se puede equivocar y que no tomar una decisión es una decisión en sí mismo.

6. Confianza

En uno mismo y en sus posibilidades. La competición y el juego animan a tener un pensamiento positivo sobre las opciones de cada uno, a disfrutar el esfuerzo sabiendo que quizás no siempre se alcancen las metas, pero en la convicción de que confiar en las opciones del equipo es esencial para que el éxito se consiga.

7. Saber perder

Los buenos competidores tienen una buena relación con la victoria y también con la derrota. Les duele cuando pierden, pero es una realidad a la que también hay que acostumbrarse. Hay un gran aprendizaje en la derrota y en los errores que se cometen. Competir enseña a convivir con la idea de que los proyectos pueden no funcionar como se esperaba.

8. Celebrar

Esto es algo muy común en el deporte, pero poco en las empresas. Cuando se acaba un año con éxito, se termina un proyecto y las cosas han marchado bien, es poco frecuente que las compañías lo celebren. La celebración da sentido al esfuerzo de los trabajadores y supone un empujón a seguir soñando con los siguientes retos.

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