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La cruda verdad sobre los emprendedores en España

Hace no mucho escribí un artículo titulado 'Los Emprendedores no Salvarán al Mundo'. Parecía una locura, en medio de esta 'burbuja' de emprendizaje donde todo el mundo es emprendedor o debe serlo para salir de la crisis. Lo que redunda, claro, en "ayudas para el emprendizaje", que nos llevan a tiempos conocidos por todos.

Afortunadamente estoy leyendo estos días post y comentarios que modulan mucho este boom del emprendizaje, algunos tan interesante como este de @sintetia. Siempre comento la anécdota de un grupo de emprendedores (con perfiles tipo mando intermedio en empresa de Telecomunicaciones multinacional) con los que estuve hablando, y tras un rato escuchándoles les pregunté "quién es vuestro cliente, qué necesidad le satisfacéis y por qué os paga". Su respuesta consistió en repetir el "mantra" que les escuchaba desde el principio, "vamos a montar una comunidad con un modelo de revenue sharing en movilidad". Vamos, que el objetivo era juntar tres cosas que molaban a ver si el resultado molaba más, el cliente eran ellos, su necesidad era forrarse y molar como emprendedores y el cliente era un fondo de inversión o business angel al que sacarle la pasta. Mucho me temo que esto es lo normal. Un matiz, al menos estos chicos tras la charla le dieron una vuelta a su proyecto y se enfocaron en centros comerciales como cliente y en buscar una necesidad que satisfacerles. Olé por ellos que estuvieron dispuestos a escuchar, aprender y ser críticos consigo mismos.

Pero no son los únicos. Otro caso divertido es el grupo de 5 alumnos que busca 250.000 euros de inversión para su proyecto. La pasta va enfocada a pagar sus salarios (todos son directores de algo), que ellos se encargan de todo. Casos cómo estos hacen que algunos alumnos me llamen Dr. House. Vamos a ver, mates básicas, 250.000 euros entre 5 alumnos de escuela de negocio son 50.000 euros cada uno. Si no eres capaz de obtener 50.000 euros para tu negocio, convenciendo a las 3F, familia(Family), amigos (Friends) o locos (Fools), dudo mucho que vayas a ser capaz de vender tu producto. Si no eres capaz de conseguir dinero de un banco, de trabajar en un McDonalds unos años sin salir de casa para ahorrar, o de vender tus calzoncillos si hace falta, para juntar 50.000 euros y apostar por tu proyecto, ¿por qué demonios voy yo a apostar por él? Si tu no te fías de tu proyecto, y esa es la manera de demostrar tu confianza, ¿por qué debería hacerlo un inversor?

Llegados a este punto, ¿por qué ocurre esto? ¿Por qué cuesta tanto encontrar un volumen de proyectos parecido al de otros países en el nuestro? La explicación la encontré hace poco cuando me invitaron en Munich a una presentación de emprendedores en la LMU (Ludwig Maximilian University). Para empezar, la charla previa fue impartida por el antiguo CEO de SAP?hablando de emprender dentro de una gran empresa (intrapreneurship, del que tan poco se habla en nuestro país, y que es más eficaz y efectivo en muchos sentidos). Posteriormente varios emprendedores mostraban sus PROTOTIPOS (sí, prototipos como decían en @sintetia, no power points) a los asistentes: periodistas, directivos, inversores, invitados como yo?y otros alumnos como ellos. Alumnos de universidad. Chavales de menos de 25 años todos. Médicos, ingenieros, químicos, programadores. Gente técnica, con experiencia técnica, que están aprendiendo a hacer cosas prácticas, mejorando lo presente. Gente que va a los grupos de emprendizaje y a las escuelas de negocios (pocas en Alemania, por cierto, ninguna de primer nivel) a encontrar lo que les falta: inversión, sí, pero perfiles comerciales o directivos para complementar el proyecto. Ellos ponen la innovación, el producto, y en algunos casos hasta algunos clientes (ya que han mejorado un producto existente para la empresa que lo fabrica).

Sin embargo si miramos los perfiles de los alumnos que se apuntan a un MBA en la típica escuela de negocios, ¿qué encontramos? Bastantes licenciados en ADE, abogados, algunos ingenieros, pocos programadores y técnicos, y algún perfil ?exótico? como farmacéuticos, filólogos, etc. Es decir, gente bastante alejada del producto, mucho más centrados en servicios. Y una escuela de negocios les puede aportar mucho, pero no la pata de desarrollo de producto. Y menos tecnológico, donde el programador está por encima de Dios en las primeras fases de desarrollo de un negocio.

Esta es la realidad, plasmada en las cifras PORCENTUALES de éxito sobre lo que ocurre finalmente con todos estos proyectos. Por no hablar de cómo se crea valor. Lo del diseño del capuchón del bolígrafo es claramente definitorio, síndrome de Van Gogh incluido: ?si no ves claro mi proyecto es una muestra evidente de que soy THE NEXT BIG THING?. Mola más emprender cuando te dicen que no parece que vaya a funcionar, ?nadie creía en mí pero yo sigo adelante, cómo me molo?. Hombre, si te das el trastazo no, ¿verdad? ¡Que va! No hay emprendedor sin trastazo. ¿Son conscientes muchos emprendedores de que ese aparatito portátil y con pantalla táctil de última generación, imprescindible para su proyecto que cambiará el mundo y les hará forrarse, cuesta más de lo que gana en un año un porcentaje brutal de la población mundial?.

La clave es crear valor, pero ¿crear valor para quién? Porque claro, la culpa aquí es de los inversores y el capital riesgo, que no quieren arriesgar, ¿verdad? Malos malosos ellos. De nuevo no. El capital riesgo arriesga, por supuesto, no es como un banco. Pero necesita confianza. Y la confianza la de la gente, el equipo. Warren Buffet decía que podía invertir en proyectos de tipo A (excelentes) o de tipo B (normales), pero siempre invertía en equipos de tipo A+ (de matrícula de honor). Esos equipos son los que demuestran conocer el negocio, estar equilibrados (gestión de clientes, desarrollo de producto, innovación y estrategia, control y finanzas y un director de orquesta) y ser de confianza. ¡Cuánto daño ha hecho la chorrada del garaje de marras! Steve Jobs empezó en un garaje?pero si lees ?Outliers? de Malcom Gladwell descubres que al lado estaba un montón de gente de HP. El ?valle? está lleno de garajes?y tiene una universidad TECNICA como Stanford donde se forman programadores e ingenieros de primer nivel, por no hablar de matemáticos, físicos o gente como Ron Howard, creador de la Teoría de la Toma de Decisiones. ?Es que unos chavales montaron YouTube en un garaje y obtuvieron 1.600 millones de dólares??pero esos chalaves llevaban varios años en Sillicon Valley y trabajan juntos en PayPal, algunos lo hacían como ingenieros pero aun así conocían el negocio, habían vivido el entorno de una empresa de tecnología y tenían un perfil técnico importante además de acceso a inversores y a TALENTO. Porque no se monta una empresa de tecnología sin talento, sin ingenieros, sin programadores?vamos, sin sus compañeros (mirad quién ha creado Instagram tras trabajar, como ingeniero de Stanford que era, en el germen de Twitter y en Google). En España para montar una empresa basta con tener un amigo o conocido en el gobierno (de hecho cualquiera de los múltiples gobiernos), y un ?proyecto?. Apañau. Es el emprendizaje haciendo el ?egipcio?. Luego el resto se subcontrata y listo. Ya ni el que inventen otros?directamente que hagan otros. El único valor que aportan es?¡Uf!

Esto no es un arrebato, es algo que llevo viendo años este tipo de cosas en decenas de proyectos de creación de empresas de todo tipo en diversos sitios. Y puedo compararlos con casos reales de mayor o menor éxito, ya que he escrito en estos años varios casos sobre emprendedores y empresas: BuyVIP, MyAlert (hoy Buongiorno), y varios otros. Según vas viendo casos empiezas a ver un patrón de comportamiento, patrón sobre el que estoy investigando actualmente. El patrón es muy sencillo, básico. Lo explico a continuación.

PRIMER PASO: Un directivo, alrededor de 30 años, pero sobre todo con experiencia directiva y contactos, decide dar el salto. Tiene una idea clara y consigue dinero (suyo propio, familia, amigos, incluso ex jefes) y talento. En estos casos suelen saltar con menos de 1 millón de euros. El objetivo con esto es convertir la idea en un producto, o al menos un prototipo. Esta fase dura meses.

SEGUNDO PASO: Con el prototipo o producto se lanza a buscar dinero (normalmente el talento es caro y escaso, y el dinero se acaba pronto). Cuando lo consigue, y en España no suele ser más en esta fase de 5 o 9 millones de euros como mucho, es normalmente de capital semilla o desarrollo, business angels y a veces capital riesgo pero menos. ¿Para qué quieren ese dinero? Para demostrar que el producto tiene mercado, para invertir en vender y conseguir clientes. Esta fase puede durar un año, quizá dos. Y hace falta más talento, más programadores?¿sabemos contratar buenos programadores? ¿Y retenerlos? ¿Y gestionarlos?

TERCER PASO: Cuando la empresa ha conseguido clientes (a veces no los esperados, porque el producto satisface otra necesidad o de otro modo), el objetivo es alcanzar el ansiado EBITDA positivo. Es decir, el negocio es rentable en sí mismo. Aun no podemos pagar costes fijos ni devolver lo invertido, pero para eso falta crecer, conseguir economías de escala, desarrollar nuevos modelos de negocio. Hace falta dinero de nuevo. En estos casos las grandes inversiones han sido de menos de 50 millones de euros (49 millones consiguió MyAlert en su momento), aquí sí que eran de Capital Riesgo, y el objetivo ya es morir o vivir con ello. Demostrar que el equipo directivo puede hacer una empresa rentable e independiente. Hacerse mayor. Aquí ya no hablamos de emprendedores, sino de otra cosa.

En resumen, que emprender es duro, que hay que apostar y bastante más que el tiempo de hacer un power point. Que la clave está en la relación entre cliente y producto, y más en construir desde el cliente un buen producto, pero esto no es fácil y desarrollar un buen producto es complicado. Llevarlo al mercado y competir, más. Los emprendedores de éxito han aprendido antes a desarrollar ciertas habilidades (vender, fabricar, innovar) y se rodean de un equipo complementario. No siempre los emprendedores son directivos en su empresa, empleado y socios son conceptos muy distintos una vez arrancados (grande Eric Schmidt, para mi el éxito real de Google, un tipo que había tocado casi todos los palos en la industria y conocía a todo el mundo). Banalizarlo es el camino para otra generación perdida y engañada, y un montón más de fondos públicos tirados por la basura. No ser conscientes de todo esto supondrá otro montón de proyectos desinflados por el camino y más desconfianza de los que nos miran desde fuera.

(NOTA: la compra de BuyVIP por Amazon o de Tuenti por Teléfonica, que se tasaron en 70 millones, las veo más como salida que como parte del proceso)

ACTUALIZACIÓN: Casualidad he leído esta semana una serie de posts muy interesantes sobre el tema, y en uno de ellos he encontrado este gráfico de Miguel Arias que me ha encantado, ALTAMENTE RECOMENDABLE sobre cómo valorar una idea de negocio o una start-up: http://emprenderagolpes.files.wordpress.com/2012/01/c2a1tienes_una_idea1.png

Por supuesto las cifras dependen bastante del momento en el tiempo que hablemos. No es lo mismo empresas de finales de los 90, donde había dinero fresco y barato, que ahora como está el mercado.

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