Gastronomía

Se acerca el tiempo de compartir

  • Tras un año triste y difícil, llega el momento de retomar eventos aplazados y celebrar otros nuevos
  • Desde Bodegas Fuentespina te damos las claves para que todo sea perfecto en un reencuentro inolvidable
Los tintos de Fuentespina tiene todo el carácter de Ribera del Duero
Burgos

Por fin vemos la luz al final del túnel. Atrás queda un año de confinamientos, cierres y restricciones que nos han trastocado nuestra forma de vida pero sobre todo nos han privado de los más importante: el contacto con nuestros amigos y seres queridos. Y ahora, llega el momento del reencuentro, de volver a compartir esas sensaciones y emociones que nunca hemos añorado tanto.

Nos merecemos un brindis para decir adiós a todo lo malo que hemos pasado y para recibir lo bueno que está por venir. Es tiempo de retomar nuestras vidas, recuperar esos eventos que todos prometimos celebrar 'cuando todo esto termine'. Celebraciones familiares y encuentros con amigos nos esperan en torno a una copa de vino para convertirse, más que nunca, en momentos inolvidables.

Bodegas Fuentespina quiere ser partícipe de esa celebración. Sus vinos nos acompañaron en los momentos más duros del confinamiento ya que podemos encontrarlos en tiendas y cadenas de distribución y ahora estamos deseando compartirlos y degustarlos en bares y restaurantes para recuperar los momentos que tuvimos que posponer.

Los vinos de Fuentespina tienen todo el carácter de la Denominación de Origen Ribera del Duero. Están elaborados exclusivamente con la variedad Tempranillo y la edad del viñedo y la elección de los mejores robles para las crianzas marcan la diferencia. Ampliamente reconocida a nivel nacional e internacional, la bodega familiar cuenta con una gama de vinos para cada ocasión, para cada plato y para cada momento.

La edad del viñedo y la elección de los mejores robles para las crianzas marcan las diferencias en los vinos de Bodegas Fuentespina

En casa o en el restaurante, el menú, es uno de los pilares fundamentales de la celebración y debemos dedicar una atención muy especial a la elección del coctel, los platos principales y los postres. Pero solo si la armonía con el vino está a la altura gracias a una buena elección, el menú quedará perfecto y los comensales lo reconocerán. Es el toque especial que denota si se ha cuidado hasta el último detalle.

Para una buena elección es clave el concepto del maridaje, la "armonía" para emparejar un vino con un alimento o comida de forma que se complementen y ninguno de ellos enmascare los sabores del otro, sino que los ensalce o los enriquezca.

¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de combinar un vino con un alimento?

Precisamente eso, elegir un vino que complemente el sabor de la comida. Para un guiso potente, muy especiado, necesitamos un vino potente, con cuerpo. Por ejemplo: para un rabo de toro guisado, o unas carrilleras necesitamos un tinto con crianza.

Si ponemos un tinto ligero el guiso anularía el sabor del vino. Otro ejemplo, para pescados blancos, a la plancha o al vapor o para el marisco cocido lo ideal es un blanco joven. Sin embargo, para un Besugo a la espalda (con ajo) o una caldereta de langosta, necesitaríamos un blanco más serio, un fermentado en barrica y por qué no, un tinto joven.

¿Hay que pensar en el menú en conjunto o solo en el alimento que va a acompañar cada vino?

Recomendaríamos pensar primero en el menú y luego elegir los vinos. Puede ser que tengamos platos que se puedan tomar con el mismo vino. Por ejemplo, unos aperitivos, unas gambas o algo de pescado, lo tomaríamos con un blanco y si a continuación servimos una carne roja, elegiremos un tinto de crianza o reserva. Si el postre es de chocolate el tinto armoniza perfectamente. En la degustación de un vino influye no solo la comida, también otros factores como el entorno y a veces la compañía y siempre nuestro gusto personal debe prevalecer, pero siguiendo una norma básica podemos proponer.

Para aperitivos, tapas, canapés… es fantástico un blanco bien frío, permítannos recomendar un verdejo de la D.O. Rueda. Para los pescados y mariscos, nada como los blancos jóvenes o rosados pálidos. Para pescados a la espalda, guisados o elaborados con especias, van muy bien los blancos fermentados en Barrica.


...Y las carnes con Fuentespina

Para carnes blancas, guisos sencillos, quesos semicopados, comida tex-mes, barbacoas... lo mejor para mi gusto es un tinto joven o roble, como Fuentespina 3. Este vino está elaborado con uva tempranillo procedente de viñas de 15 años y tiene un ligero paso por barrica americana que le da ese toque especiado y amplitud en boca. Para carnes rojas, cordero o cochinillo asado, nada como Fuentespina C, con una crianza de 12 meses en barricas de roble francés y americano nuevas. Expresa todo el potencial que se espera de un Ribera del Duero desde el primer momento. Si queremos distinguirnos podemos elegir Fuentespina R, un vino elaborado exclusivamente con uvas de la variedad Tempranillo que proceden de viñedos con 70 años de antigüedad. Crianza de 14 meses en barricas de roble francés nuevas. La gran calidad de viñas viejas junto con la elección de los mejores toneleros. Si elegimos un postre con chocolate o mazapán también podemos tomarlo con tinto perfectamente. F de Fuentespina es el top de nuestra bodega, este vino merece la pena disfrutarlo solo, con una pizca de queso curado y buena compañía.

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