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La Real Sociedad Canina denuncia el limbo legal de los criadores amateurs en España

  • La pandemia del Covid-19 dispara los abandonos de perros
Foto: Archivo.

Criar una camada de seis cachorros puede suponer un coste de más de 3.000 euros para una persona que lo hace de forma particular y ocasional, en su propio domicilio, poniendo los recursos de su bolsillo y con todas las garantías de seguridad y bienestar para los animales. Esos criadores casi nunca obtienen un beneficio económico, incluso aunque vendan esos cachorros, ya que a los gastos específicos de esa camada hay que sumar los que realiza a lo largo de todo el año en el cuidado veterinario y manutención de sus perros, realización de pruebas genéticas y de salud que garanticen su buen hacer, participación en exposiciones o pruebas deportivas y un largo etcétera que sólo se explica desde el amor y la pasión que los criadores sienten por sus animales. A pesar de todo ello, ni tan siquiera pueden cotizar en la Seguridad Social o tributar los correspondientes impuestos por su actividad, porque en España sencillamente su labor no existe. No se contempla.

Hablamos del criador amateur, una figura que no está contemplada legalmente en España, aunque si en otros países, como Francia o el Reino Unido, pues la legislación solo cuenta con los criadores profesionales que se dedican en exclusiva a la actividad de cría, con exigencias muchas veces más próximas a las requeridas en cualquier actividad ganadera. En esta figura del criador profesional encontramos a criadores responsables, pero también pueden tener cabida criaderos masivos, esos que tienen más factorías de animales o granjas, y cuya actividad está presidida únicamente por la búsqueda de un lucro económico, sin tener en cuenta los aspectos que deben definir a un criador ético y responsable: selección, mejora, bienestar animal y asesoramiento sobre las razas caninas.

Los criadores amateurs están totalmente desamparadas a efectos de la ley en nuestro país, según denuncia la Real Sociedad Canina (RSCE), la principal entidad de fomento y conservación de las razas caninas en España que cuenta con más de 3.000 criadores no profesionales entre sus socios y usuarios.

Por ello, de cara a la futura ley de Protección Animal en la que ya trabaja el Gobierno a través de la Dirección de Derechos de los Animales, la RSCE ha pedido que la figura del criador amateur se legalice y, además, se unifique. Pues la cría tiene diferentes normativas en función de la comunidad autónoma en la que se realice, por lo que estos criadores todavía tienen más dificultades cuando quieren llevar sus perros a otras regiones.

Se trata de personas que no viven de esta actividad, que tienen sus propios trabajos, pero que sienten un profundo amor y una gran pasión por las razas caninas. Cada uno suele especializarse en una raza concreta y cría pocas camadas con las que no hace tan siquiera negocio desde un punto de vista económico.

Los criadores éticos son, además, grandes estudiosos de los perros. Conocen perfectamente las particularidades de cada raza en cuanto a carácter y morfología, por lo que son los mejores consejeros de quienes quieren incluir un perro en sus vidas, haciendo una labor pedagógica de suma importancia para erradicar la principal lacra con la que vive el sector y toda la sociedad: los abandonos.

España está a la cabeza de Europa en abandonos de mascotas. Según datos de la Fundación Affinity, cada año se abandonan en nuestro país unas 140.000 mascotas. Este año podrían ser más, pues la pandemia del COVID-19 ha disparado los abandonos. Durante la desescalada han aumentado un 25%, hasta los 2.000 perros abandonados, y todo ello a las puertas del verano, que es la época del abandono.

Por ello, para lograr ese objetivo de abandonos 0 que en otros países de Europa, como Holanda, es ya una realidad, es imprescindible para este colectivo que se legalice su actividad, ya que su labor "vacía las protectoras y refugios desde fuera", pues se aseguran de que cada familia tenga el perro que mejor se adapta a ella. No todo el mundo está capacitado para tener el mismo perro, cada persona es un mundo y cada raza también, por lo que ajustar ambas esferas es lo idóneo para que esa familia no se plantee dejar a su perro a su suerte porque no es lo que esperaba.

Ahora, cuando hay una corriente tan favorable para el respeto a los derechos de los animales y su inclusión en sociedad, la cría amateur, ética y responsable, debe tener un marco legal que permita trabajar a estos amantes de los animales de forma segura, que dé además garantías a esos cachorros y por supuesto a las familias que luego se quedan con ellos.

De hecho, la RSCE tiene puesto el foco en la creación de una especialidad de Formación Profesional de Criador, de modo que esta actividad se enseñara como una profesión regulada y se evitara que nadie cayese en la cría abusiva e ilegal que tanto daño hace al sector y a los animales.

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