Firmas

Las pensiones ante el desafío demográfico

Es indudable que las tendencias demográficas van a complicar que los sistemas públicos de pensiones se mantengan tal y como los tenemos concebidos hoy en día. Tarde o temprano tendremos que rediseñar el actual modelo y parece que inevitablemente el ahorro privado será un factor clave para su sostenibilidad.

Los datos en Europa hablan por sí solos. Según cálculos de nuestros analistas, son necesarios 4 millones de participantes adicionales en el mercado laboral de la zona euro para mantener la mano de obra constante hasta 2030. Sin embargo, esta cifra aumenta hasta los 20 millones si lo que queremos es mantener el ritmo de crecimiento medio registrado en el presente siglo. Alemania necesitaría 5,1 millones más, mientras que España e Italia precisarían 4 millones. Aunque el resto de países de la zona euro registran previsiones inferiores, las cifras siguen siendo muy altas.

Ante este panorama, es necesario llevar a cabo una reflexión profunda sobre cómo afrontar el reto de la jubilación. Con independencia de las medidas que se adopten, lo que parece inevitable es que las jubilaciones no podrán depender en su totalidad del sistema público y el ahorro privado tendrá que empezar a ganar protagonismo.

España, con una de las tasas de sustitución más altas del mundo, está a la cola en este tema. De hecho, el volumen de activos de fondos de pensiones se sitúa en el 85,3 por ciento del PIB de media en los países de la OCDE y en el caso español no llega al 10 por ciento. A pesar de ello, tal y como muestra la última encuesta del CIS, el sistema público de pensiones se sitúa como una de las principales preocupaciones de los españoles.

El sistema financiero español es rico en productos de ahorro y ofrece versatilidad al cliente

De este modo, nos encontramos ante una paradoja: la inquietud existe en la población, pero todavía no hemos tomado cartas en el asunto. Para ello, es necesario esforzarnos en impulsar la educación financiera, favorecer desde los organismos públicos el ahorro privado y destruir algunos mitos sobre los planes de pensiones.

En este último aspecto, más allá de los beneficios fiscales, los planes de pensiones cuentan con unas características idóneas para enfrentar la jubilación. Por un lado, en lo que respecta a las aportaciones, ofrecen gran flexibilidad, ya que se pueden realizar tanto de manera periódica, adaptando la cantidad a nuestra capacidad de ahorro, como puntual; y, por norma general, sin mínimos. Por ello, podemos decir que están al alcance de la mayor parte de la población. Al ser un producto pensado para el largo plazo, lo importante es empezar a realizar aportaciones de manera constante y cuanto antes con el objetivo de conseguir un capital importante que nos permita mantener nuestro nivel de vida durante la jubilación.

Además de la posibilidad de sistematizar el ahorro y no tener que hacer grandes esfuerzos puntuales, los planes de pensiones ofrecen una gran diversidad en cuanto a perfiles de riesgo, por lo que cada persona puede encontrar el que mejor se ajuste a sus necesidades. Al tratarse de productos a largo plazo nos permiten ir modulando la exposición al riesgo, según nuestras características y el momento vital en el que nos encontremos. De este modo, cuanto más lejano se encuentre el momento de la jubilación más riesgo se podrá asumir y, por tanto, el peso de la renta variable debería ser mayor, ya que ofrece una capacidad de revalorización más atractiva. Sin embargo, a medida que se acerque la edad de jubilación, el plan de pensiones debería adoptar un perfil más conservador, con un mayor peso de la renta fija, protegiendo así el capital.

Lo importante: ser consciente de la necesidad

En cualquier caso, y con independencia del producto que elijamos, lo importante es ser conscientes de la necesidad de empezar a planificar nuestra jubilación cuanto antes. El sistema financiero español es rico en productos de ahorro y ofrece versatilidad para que cada ciudadano encuentre la opción que mejor se adapte a su perfil y pueda obtener rentabilidades atractivas.

No obstante, para ello debemos seguir impulsando la educación financiera, en la que las entidades e instituciones públicas tenemos un protagonismo relevante para explicar a nuestros clientes de una manera sencilla y transparente las opciones que tienen para afrontar con calma su jubilación.

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